Da la impresión de que ha gustado poco en el Gobierno central la condena del Tribunal Supremo al dirigente de la ilegal Batasuna, Arnaldo Otegi, por injuriar al Rey. El papel de Otegi es, aseguran algunas fuentes que tienen motivos para estar informadas, mucho más importante a la hora de los contactos subterráneos y las mediaciones de lo que algunos piensan o parecer querer. Y es seguro que no hay tantos interlocutores posibles entre los dos lados del puente. Otegi, por un lado; alguien próximo a los socialistas, pero no del aparato, por otro. Seguro que Patxi López y hasta el presidente del PSE vasco, Jesús Eguiguren, lo saben. Parte de las esperanzas del Ministerio de Interior por llegar a un acuerdo de paz definitiva con ETA pasan por este 'batasuno' del que aseguran que se inclina ahora por la vía del abandono de las armas por la banda terrorista. Pero, ¿qué parte de esa banda está dispuesta a explorar la vía de la paz, y a cambio de qué exactamente? Hay respuestas en el ambiente, y aún se detectan aires de optimismo en ambientes gubernamentales y del socialismo vasco, que acaba de reforzar a Patxi López en su congreso de la pasada semana. En este terreno también hay que esperar noticias dentro de no mucho, pese a que el camino esté salpicado de piedras y tal vez contenga alguna mina por explotar, advierten.
En todo caso, en el entorno de la Navidad, si no antes, se esperan noticias. Por mucho que episodios como la (lógica) condena a Otegi o el mantenimiento de una cierta 'kale borroka' en torno al próximo 'macrojuicio de ETA' (el día 21 comienza) sean factores de desesperanza.
Por cierto que, hablando de este macrojuicio, llegan noticias de que, finalmente, es poco probable que sean llamados a declarar, como quería la Asociación de Víctimas del Terrorismo, algunos periodistas, en relación con su inclusión en un vídeo urdido por el filoetarra Pepe Rei, que ha visto cómo decaían las acusaciones contra él, quizá por su actual estado físico, ya que se encuentra postrado en una silla de ruedas. Rei, que se dice a sí mismo periodista, obtuvo, con engaño, declaraciones de comunicadores como José María Calleja, Carmen Gurruchaga -el sábado, por cierto, muy visible en la manifestación del Foro de Ermua en Madrid-, Luis del Olmo o Fernando Jáuregui, a los que luego acusó, falsamente como se demostraría, de actuar al servicio del Ministerio del Interior en su lucha antiterrorista.
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