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El bloqueo español a las perspectivas financieras de los Veinticinco para el período 2007-2013 y el "no" francés y holandés al Tratado Constitucional europeo han hecho nacer el desconcierto en el seno de la política exterior del Partido Socialista. Esta es la conclusión a la que ha llegado la catedrática en Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Barcelona, Esther Barbé , tras analizar las acciones llevadas a cabo, en materia de política exterior, por el PSOE en el último año. Así, los dos eslogánes utilizados por Zapatero , "volver a Europa" y los "primeros en Europa" , que buscaban, por un lado, acercar de nuevo a España al eje franco-alemán, y, por otro, mostrar al mundo el apoyo del pueblo español a la Carta Magna europea parecen no haber surtido el efecto esperado.
Según el análisis de Barbé, Zapatero buscaba relanzar la imagen de Europa en España, acercado así al país al eje franco-alemán. El referéndum al Tratado Constitu cional europeo, del pasado 20 de febrero, brindó la oportunidad al Gobierno español de "volver a Europa" y ser, además, "los primeros en Europa" en hacerlo. Sus esfuerzos se vieron recompensados: el pueblo español ratificó la Carta Magna con el 76,73% de los votos, eso sí, con la participación más baja de la historia de la democracia (40%). Sin embargo, el rechazo de los franceses al mismo texto lanzó por tierra las predicciones de los socialistas. Finalmente, el Consejo Europeo de Bruselas del pasado 16 y 17 de junio supuso el parón definitivo de una Constitución para los Veinticinco y la constatación de un temor: la crisis de Europa.
En su estudio, publicado por el Instituto Universitario de Estudios Europeos (de la Universidad Autónoma de Barcelona) y por el Real Instituto Elcano, esta profesora afirma que "la victoria del 'no' en Francia, en cuya campaña se implicó directamente Zapatero, situaron al gobierno español frente a la necesidad de posicionarse una vez más en materia de construcción europea y responder a la pregunta: ¿parar o seguir el proceso?", y añade: "este resultado no obtuvo los réditos políticos esperados" .
Sin embargo, también insiste en el panorama optimista, con respecto a Europa, que vive España. "40% de los españoles afirmaba, tras el no en Francia y en Países Bajos, que la situación en la UE era buena" . Barbé indica que, entre otras cosas, "el optimismo español se sustentaba en las cifras de crecimiento económico, los aires de cambio social y la regularización masiva de inmigrantes" , aunque al mismo tiempo señala que "las citas europeas del año, las elecciones al Parlamento Europeo y el referéndum constitucional, no generaron en el país un auténtico debate político" .
Culminación del desconcierto
A pesar de la retirada, por parte de España, de sus tropas de Irak, anunciada el 18 de abril de 2004, la ratificación española de la Constitución europ ea volvió a alejar a españoles y franceses. Pero, en opinión de Barbé, el " verdadero " desconcierto en la política exterior de Zapatero surgió del rechazo español de las perspectivas financieras.
"España llegó al Consejo Europeo de junio de 2005 sin las ventajas esperadas en una coyuntura política positiva" , afirma la autora del análisis. Además, el panorama negativo se derivaba de la convergencia de dos hechos: por una parte, el efecto estadístico que situaba a España en unos términos de riqueza comparativa en la Europa de los 25 que la dejaría fuera del Fondo de Cohesión y, parcialmente, de algunos Fondos Estructurales; por otra parte, la voluntad de algunos contribuyentes netos de reducir el techo del gasto al 1% del Producto Nacional Bruto (PNB).
A pesar de todo, Zapatero acudió con cierto optimismo y buena voluntad. Barbé señala que "España se presentó defendiendo varios principios: la suficiencia (techo del gasto del 1,24%), gradualidad (período de tr ansición para dejar de recibir el Fondo de Cohesión), equidad (reparto equitativo de los costes de la ampliación) y calidad (fondos dedicados a educación, investigación e innovación tecnológica)" .
Asimismo, la catedrática asegura que "el Gobierno español había obtenido parte de las demandas expresadas a la Presidencia luxemburguesa" y, sin embargo, votó finalmente en contra de la propuesta, sumándose así al grupo de los "países ricos" liderado por Gran Bretaña. ¿A qué se debió este cambió de opinión?
El propio Zapatero intentó, en Bruselas, justificar que los motivos de su decisión eran diferentes a los del grupo de Blair . En cualquier caso, en palabras de Esther Barbé: "los cierto es que el Gobierno español ha creado desconcierto y mala imagen entre muchos socios europeos" , y finaliza: "la oposición conservadora en España se siente cómoda, sobre todo si tenemos en cuenta que la pausa en la ratificación de la Constitución supone el mantenimient o del sistema de voto de Tratadol de Niza (2002), y el Gobierno, por su parte, ha dado señales de desconcierto en la coyuntura actual" .
Instituto Universitario de Estudios Europeos:
http://selene.uab.es/_cs_iuee/
Real Instituto Elcano:
http://www.realinstitutoelcano.org/default.asp
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