La opa hostil de Gas Natural contra Endesa ha puesto en picota a La Caixa y, no en vano, a partir de ahí han comenzado a surgir todo tipo de informaciones sobre condonaciones de créditos, etcétera, por la poderosa caja catalana a partidos como PSC y ERC. Ahora bien, lo que pocos saben es que -y valga, quizá, como excusa- es que la transparencia en el conocimiento de esas condonaciones se debe a la información proporcionada por la propia caja de ahorros catalana, sometida voluntariamente a la ahora famosa responsabilidad corporativa.
Sin embargo, al decir de algunos analistas, precisamente la existencia de créditos y avales no siempre retornados a partidos en función del peso político y representación parlamentaria y municipal, es lo que le otorga una cierta a La Caixa una cierta posición de preponderancia.
Para algunos, no deja de ser curioso -y algo se ha publicado ya- que Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que se distinguió por exigir el rescate de los peajes de las autopistas, haya experimentado un retroceso en aquella reclamación programática. Nadie acusa de nada a nadie, pero en cierta ocasión, el partido de Carod-Rovira tuvo que reconocer la existencia de una deuda contraída con esa entidad bancaria.
La propia Caixa reconoce créditos a partidos por 14,5 millones de euros en condiciones de un 3 % en créditos a largo o Euríbor más varios cuartos de punto. Tienen créditos el PSC, por 7,81 millones de euros; el PSOE, por 2,4 millones; CDC, por 1,62 millones; ERC, por 1,4 millones, e ICV-EUiA, por 1,2 millones.
Pero también hay avales: a EUiA, por 35.000 euros; al PSOE, por 14.000, y a CDC, por 6.000.
Para entender el poder económico de este monstruo financiero hay que conocer su propia estructura interna.
La Asamblea General, que se renueva la mitad cada dos años, está formada por 160 miembros: 20 representantes (4 x 5 entidades) de las entidades fundadoras; 28 de otras entidades de interés social; 58 de los impositores; 34 de corporaciones locales, y 20 de los empleados. Una composición en la que la representación política es minoritaria, contrariamente a lo que sucede en otras comunidades autónomas e, incluso, en otras cajas catalanas -herederas de las surgidas por iniciativa pública, como las Diputaciones-.
Por ejemplo, si examinamos el porcentaje de representación política, La Caixa cuenta con el 21 %, mientras que Caixa Catalunya cuenta con el 51 %, la de Girona tiene el 51 % y en la de Tarragona es del 51 %.
Eso por lo que respecta a Cataluña. En otras Comunidades Autónomas, los porcentajes políticos son aún superiores: en Cajastur es del 75; en Castilla-La Mancha, del 71 %; en Caja Murcia, del 63 %; en la CAM, del 59 %; en Caja Madrid, del 55 %; en Ibercaja, del 42 %; en Sa Nostra, del 40 %; en Caja Sur, del 32 %, y Caixa Galicia, del 25 %.
El cargo en el Consejo es gratuito, pero implica ciertos beneficios, además de la propia vanidad (condiciones crediticias, etcétera): posibilita el acceso a personas con mando o influencia en la propia Caixa y en empresas y, naturalmente, en la sociedad civil.
Formalmente, la Asamblea General es el órgano supremo de gobierno y decisión de La Caixa. De ella forman parte políticos de todos los partidos arraigados en Cataluña, sean en su condición de representantes de los poderes locales o cooptados. Como ejemplos visibles, actualmente forman parte.
Como vicepresidente segundo, Jordi Mercader Miró, ex presidente del INI con el gobierno de Felipe González (PSOE).
Como consejeros, Inmaculada Juan Franch (alcaldesa de Valls, de CiU), Juan José López-Burniol (miembro de Ciutadans pel Canvi, coaligado con PSC), Miquel Noguer Planas (presidente del consell de La Garrotxa, de CiU), Magí Pallarés Morgades (alcalde de Sant Jaume dels Domenys), Lluc Tomás Munar (alcalde de Llucmajor, Baleares, del PP) y Francesc Tutzó Bennassar (presidente del Consell Balear).
La Caixa y los medios de comunicación
La Caixa también está bien introducida en los medios de comunicación de forma directa, al margen de las campañas de publicidad que pueda contratar. Además, en la cúpula hay nombres significativos. El editor de La Vanguardia, conde de Godó, pertenece al comité ejecutivo y es consejero de Inmobiliaria Colonial. Su hijo Carlos, por otra parte, tiene asiento en el consejo de una sociedad participada (Abertis, de autopistas).
De hecho, los vínculos con la casa son históricos. En los años 80, el jefe de Economía del diario, Juan Tapia -más tarde, director-, era a la vez el jefe de prensa de La Caixa. Por las mañanas vestía de DirCom de La Caixa y por la tarde-noche escribía en La Vanguardia. Claro que entonces la dimensión de La Caixa no había alcanzado el volumen actual.
El Periódico de Catalunya, por su parte, sabe que la maquinaria de sus nuevos talleres de Parets depende de que La Caixa no le ponga problemas.
De la redacción barcelonesa de El País salió Rosa Cullell, subdirectora general de la entidad de la mano de Josep Vilarasau y que, tras un breve destino en Edicions 62, participada mayoritariamente por La Caixa, ha acabado recalando como directora general del Liceu.
Sabido es, por otra parte, que la compra de Antena 3 por Lara-Planeta fue financiada por esta institución de crédito.
Media Planning, que es quien distribuye las campañas de publicidad entre los medios está presidida por Leopoldo Rodés, consejero de administración de La Caixa.
También en los confidenciales por Internet hay banners de publicidad o bien de La Caixa directamente o de sus participadas.
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