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El próximo 6 de diciembre, el Congreso de los Diputados celebrará la tradicional fiesta de aniversario de la Constitución. Al acto, además del Gobierno y de las principales autoridades autonómicas, religiosas y militares, suelen acudir los dirigentes de casi todos los partidos políticos, salvo los del PNV, los de ERC y escasas veces los de IU. Pero este año la fiesta se verá empañada por la fuerte crispación política que se ha instalado entre los dos grandes partidos, PP y PSOE.
Las preceptivas invitaciones del presidente del Congreso, Manuel Marín, ya han llegado a sus destinatarios. El departamento de protocolo de la Cámara Baja ultima los preparativos de la tradicional recepción que, tras el breve acto político e institucional que tiene lugar en el hemiciclo, acoge en el Salón de los Pasos Perdidos a las numerosas personalidades que acuden al evento.
Esta vez, más que nunca, las miradas estarán puestas en Rajoy y Zapatero . Cualquier gesto que quieran hacerse sería interpretado como un intento de acercamiento. Pero pocas esperanzas hay de ello por no decir que ninguna. La tensión que reina entre ambos partidos y las pésimas relaciones que mantienen ambos políticos ha llegado a tales extremos que sería un milagro verles juntos hablando.
El otro foco de atención estará centrado en la representación que envíen - si la envían- los obispos, dado el malestar que tienen con el Gobierno a cuenta de la LOE y la enseñanza de la religión en los colegios y los ‘ avisos' lanzados por De la Vega de que van a cerrarles el ‘ grifo'
Frente a este panorama se espera que las palabras que pronunciará durante el acto Manuel Marín , anfitrión de la fiesta, pongan el contrapunto. Aunque el presidente del Congreso todavía no ha escrito el discurso, todo apunta, según fuentes parlamentarias, a que será un discurso conciliador en el que Marín apelará a rebajar el clima de tensión para poder abordar con sosiego las reformas estatuarias que están en marcha así como las que afectarán al Senado y a la propia Carta Magna. Muy institucional y solemne, como es el presidente.
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