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El imparable ascenso de Alfredo Pérez Rubalcaba dentro del PSOE, cada día mejor ‘colocado' a la sombra de Zapatero , empieza a inquietar a un sector del partido y del propio Gobierno, que ve con preocupación cómo el portavoz parlamentario ‘ eclipsa' la función de no pocos ministros.
El caso más claro es el de la LOE y el papel ‘ segundón' que - serán por aquello de su apellido- está jugando la ministra del ramo, María Jesús San Segundo , quien no puede presumir del don de la palabra, por cierto. Ayer, lunes, Rubalcaba desplegó todas sus artes negociadoras hasta lograr cerrar un amplio pacto con los diferentes grupos parlamentarios sobre un paquete de enmiendas transaccionales que su grupo presentó a la Ley de Educación con las que intentaba contentar a unos y otros. El propio portavoz reconocía en pasillos en conversación con este boletín que conjugar las ‘exigencias' de los nacionalistas catalanes, por un lado, y las de IU-IC por otro, no ha sido tarea fácil.
Los esfuerzos de última hora de Rubalcaba provocaron que la celebración de la Comisión de Educación del Congreso, prevista en un principio para las cinco de la tarde, sufriera un considerable retraso.
Pero este imparable protagonismo de Rubalcaba -está en todos los frentes políticos abiertos en estos momentos- hace ‘ sospechar' a algunos diputados de su propio grupo que lo que persigue es “volver a pisar la moqueta” de La Moncloa para sentarse de nuevo en el Consejo de Ministros. Quienes le conocen sonríen ante tal posibilidad y aseguran que “a Alfredo, más que ser ministro, lo que realmente le gusta es ser el perejil de todas las salsas y sentirse imprescindible” . Veremos.
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