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Al presidente Zapatero los micrófonos le jugaron una mala pasada durante la Cumbre Euromediterránea de anteayer en Barcelona cuando, en conversación con uno de sus colaboradores, se percibió cómo inquiría a llegar a alcanzar algún acuerdo, el que fuera, sobre la cuestión del terrorismo. De ahí que saliera un texto genérico que no incomodaba a nadie, pero que a la vez no adquiría ningún tipo de compromiso formal para nadie, ni europeos, ni musulmanes, ni judíos.
No fue el único patinazo de una Cumbre con los nervios a flor de piel por causa de la ausencia de los principales dirigentes árabes. Al alcalde de Barcelona, Joan Clos -en la foto-, también se le oyó cómo le preguntaba a Zapatero si “le gustaba cómo había quedado la sala” .
Hay que tener en cuenta que la reunión se celebró, bajo fuertes de medidas de seguridad, en un espacio prácticamente blindado y alejado del centro de la ciudad, el recinto Forum, escenario del evento tan criticado en el 2004 y que se ha quedado sin utilización habitual, de manera que el alcalde era el primer interesado en amortizar la costosa inversión, aunque fuera por una cuestión de imagen.
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