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El talante de Zapatero y su presunción de diálogo con amigos y enemigos no tiene credibilidad alguna en el complejo mundo del toro, tan desunido siempre. Sin embargo, el presidente ha logrado el milagro de unirlos con tremebunda fuerza. A todos les parece mal que ZP no les reciba, pero aún peor que ni siquiera haya contestado oficialmente a las peticiones de mantener esta reunión o entrevista. Vamos, lo consideran algo así como una estocada en los bajos (o bajonazo, en el argot y táurico).
¿Qué quieren decirle a ZP los empresarios taurinos? Pues expresarle su profundo malestar, por ejemplo, por la reciente decisión de la Unión Europea para eliminar fondos destinados a la industria taurina -decimos bien: industria-, que es el segundo espectáculo de masas en importancia después del fútbol y un mundo que mueve miles de millones de euros y da de comer a miles -por no decir cientos de miles- de familias-. ¿Y qué culpa tiene ZP de esta política antitaurina europea? Pue s, entre otras cosas, que la decisión comunitaria fue aprobada con los votos a favor de los eurodiputados socialistas españoles, por ejemplo.
El caso es que este milagro de haber enfadado a todos, de haberlos unido, es todo un mérito (o un demérito) del presidente. Porque desde ganaderos -con el mítico Eduardo Miura a la cabeza como jefe de la Unión de Criadores de Toros de Lidia-, a matadores –con sus máximas figuras, entre ellas El Juli- a subalternos de a pie y a caballo, a empresarios –con otros apellidos sonoros cual Lozano o Chopera –y hasta a críticos taurinos implicados en el negocio critican esta actitud.
Y suelen coincidir en sus argumentaciones al sospechar que, al margen de que ZP sea o no partidario de la fiesta (la obligación de recibirles es igual), el problema es que los antitaurinos de ERC –con el inefable Carod-Rovira a la cabeza- son los culpables de esta falta de educación al no recibirles.
Aunque se escuchan e xpresiones más gráficas, respecto a la parte de la anatomía zapateril por donde le tienen cogido, y en esto coinciden con la opinión del PP en otros asuntos de mayor trascendencia. Quizás influenciados también por ese buen aficionado y experto taurino ‘popular’ que es Pío García Escudero, quien aprovecha también el tema de la fiesta y la desafección de Zapatero a la misma para atacarle.
El caso es que la temporada 2006 arrancará en poco más de un mes, en Valdemorillo, y esa es la fecha tope que los taurinos unidos se han puesto para que les reciba el presidente. De no ser así, recurrirían a gestos y movilizaciones llamativas, como las de los agricultores, “que parece ser la única fórmula para que al menos nos escuchen”, frase que es denominador común a todos los taurinos unidos…por Zapatero.
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