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No se puede decir que exista mucha confianza entre los negociadores del Estatuto de Cataluña. Los borradores sobre los que trabajan están "marcados", con palabras que identifican el que se ha entregado a cada formación política, un viejo truco que se suele utilizar en los organismos que toman medidas para garantizar la máxima confidencialidad.
Eso es lo que ha permitido conocer quién había filtrado a un medio de comunicación lo que se había acordado respecto a las competencias en política exterior: Esquerra Republicana de Catalunya.
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