La situación de los europeos mejoraría considerablemente de aquí a 2025 si se cumplen con los objetivos previstos en la estrategia de Lisboa. Así, según un estudio de la Oficina neerlandesa de Análisis de Política Económica (CPB), la renta per cápita en los Veinticinco podría llegar a aumentar hasta un 25% y el empleo hasta un 10% si finalmente se logra, tal y como se propuso en el año 2000, convertir a Europa en la economía del conocimiento. Mientras unos miran hacia el futuro, otros lo hacen hacia el presente. Éste último es el caso de la Comisión Europea.
De un 12% a un 23% podría aumentar el Producto Interior Bruto (PIB) por habitante en la Unión Europea si se cumplen con los objetivos recogidos en la estrategia de Lisboa, y que podrían resumirse en una frase: hacer de la UE la economía más dinámica y competitiva del mundo. Estas cifras se traducirían en un crecimiento anual del PIB y del empleo de un 0,8%, y según el estudio de la CPB, serían el resultado de las reformas realizadas en cinco ámbitos diferentes: empleo, investigación y desarrollo (I+D), capital humano, mercado interior de servicios y cargas administrativas.
Entre los países que más verían recompensados sus esfuerzos de aquí hasta 2025, se encuentran los nuevos Estados miembros. Encabeza la lista Polonia, cuyo PIB crecería un 25,7%, seguida de Eslovaquia, con un aumento del 22,9%, y Hungría (19,4%). España tampoco saldrá mal parada. Así, si nuestro país logra crear mercados favorables a la innovación, consolidar los recursos de I+D, incrementar la movilidad estructural, y fomentar una cultura de la innovación, se prevé que su PIB sufra una subida del 15,7%. Entre el " club " de los Quince, Italia, con un aumento del 18,4%, y Luxemburgo y Bélgica, con el 18,6% cada uno, son los países que más progresarían económicamente, informa Aquí Europa .
Cambio de rumbo
Tal y como acordó el Consejo Europeo de Lisboa, en marzo de 2000, el crecimiento económico de la UE dependería de una estrategia que permitiera la creación de más empleo junto a unas políticas sociales y medioambientales que garantizaran el desarrollo viable y la integración social. Asimismo, se llega a la conclusión de que la base para cumplir con todos estos objetivos era la innovación, que va desde la invención que resulta de la investigación y el desarrollo hasta la creación de nuevos conceptos de comercialización, pasando por la adaptación de procedimientos de producción, la explotación de nuevos mercados y la utilización de nuevos enfoques organizativos. Además, se apuesta por mejorar la cualificación, especial o general, de los trabajadores europeos.
A pesar de las buenas intenciones, cinco años más tarde, un balance de la Comisión Europea trae la mala noticia: la economía europea no ha alcanzado los resultados previstos en materia de crecimiento, de productividad y de empleo. Pero los líderes europeos no reaccionaron con pesimismo. En 2005, la estrategia de Lisboa toma una nueva orientación a favor del crecimiento y del empleo, todo ello ayudado por una mejor coordinación entre los Estados miembros.
Así, para lograr un mayor crecimiento económico se aboga por hacer de la UE un lugar más atractivo para inversores y los trabajadores desarrollando el mercado interior, mejorando la normativa europea y la normativa nacional, asegurando mercados abiertos y competitivos tanto dentro como fuera de Europa y, por último, ampliando y mejorando las infraestructuras europeas. También, se busca fomentar el conocimiento y la innovación mediante el aumento de inversiones en investigación y desarrollo, la facilitación de la innovación, la adopción de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC), el uso sostenible de los recursos y la contribución a la creación de una base industrial europea sólida.
En cuanto a la creación de empleo, se concluye que la solución está en atraer a un mayor número de personas hacia el mercado de trabajo y modernizar los sistemas de protección social; mejorar la capacidad de adaptación de los trabajadores y de las empresas y aumentar la flexibilidad de los mercados de trabajo para ayudar a Europa a adaptarse a las reestructuraciones y a la evolución de los mercados. Asimismo, se acuerda invertir más en el capital humano mediante la mejora de la educación.
Política empresarial de la UE:
http://europa.eu.int/comm/enterprise/policy_en.htm.
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