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España, segundo país europeo que más inmigración recibió

En 2005, el saldo migratorio entre ciudadanos comunitarios que emigraron fuera de la Unión Europea y los que llegaron a los Veinticinco procedentes de terceros países ha disminuido en aproximadamente 300.000 personas, según los datos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat). Sin embargo, países como España -segunda en el ranking después de Chipre-, Italia, Reino Unido y Alemania han registrado un aumento estimado en un 76% del flujo migratorio en el interior de sus fronteras, que ha mantenido elevada la cifra de inmigrantes registrada en los Veinticinco. En el último año, los Estados miembros han visto crecer su tasa de nacimientos, y progresar su número de fallecimientos. Irlanda, con una población joven, ocupa el primer puesto en la primera clasificación y el último en la segunda.

Desde que comenzó la década de los años noventa, la Unión Europea registró una importante bajada de sus flujos migratorios -cifra resultante de la diferencia de los ciudadanos de Estados miembros que parten al extranjero menos el número de inmigrantes llegados al territorio comunitario-. Esta tendencia se invirtió en 2003, cuando se registró la mayor crecida de dicho flujo, con un saldo positivo de 1.981.000 personas. Actualmente, los datos de Eurostat muestran niveles superiores a los alcanzados en los últimos años del siglo XX, pero menores que en los dos anteriores. La cifra correspondiente a 2005 fue de 1.691.000 personas; es decir, 300.000 menos que en 2003.

Del total registrado, un 76% de los flujos migratorios correspondieron a España, Italia, Reino Unido y Alemania, aunque la mayor cifra fue observada en Chipre. Los datos de los dos últimos años muestran que la isla -adherida a la UE el 1 de mayo de 2004- ha sufrido la mayor evolución de saldo migratorio en la UE, con un nivel en puntos porcentuales del 0,6%. A pesar de las subidas registradas en estos países, la mayor parte de los Estados miembros han visto disminuir sus saldos migratorios durante el último año.

Pero no todo son los saldos migratorios, en cuanto al cálculo relativo al crecimiento de la población. Los datos de Eurostat afirman que la densidad demográfica de la Unión continúa, aunque de forma lenta, creciendo. Se confirma así la tendencia al alza de la población europea que, durante los últimos 46 años, ha pasado de 376 a 462 millones de habitantes, aunque no siempre al mismo ritmo. En 1967, la población de la UE pasó la barrera de los 400 millones de habitantes. Sin embargo, ha habido que esperar veinticinco años más para contar 25 millones de habitantes suplementarios. Esto supone que el ritmo de crecimiento de la población ha sufrido una ralentización durante las últimas tres décadas.

El aumento de 2005 estimado en dos millones de habitantes para la UE-25 confirma esta tendencia, si bien el crecimiento varía según los países analizados. Así, por ejemplo, la población de Chipre ha aumentado a un ritmo bastante superior al de Lituania.

Nacen y mueren más

Este crecimiento tiene mucho que ver con los saldos migratorios en algunos países. De hecho, Italia, la República Checa y Eslovenia habrían registrado una bajada de su población en 2005, de no haber sido por la llegada de inmigrantes a sus territorios. Sin embargo, los flujos migratorios no son los únicos que justifican las variaciones poblacionales. Las tasas de natalidad y de mortalidad son otras dos variantes importantes. De hecho, ha sido el incremento de los nacimientos en los Veinticinco el que ha permitido alcanzar los 4,82 millones de personas en 2005, un 2,8% más de población comunitaria, en comparación con los datos del año 2002, fecha en la que se registró el nivel más bajo de nacimientos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Por países, la mayor tasa de natalidad de la Unión se observa en Irlanda -15 nacimientos pos cada 1000 habitantes- mientras, una vez más, la más baja es la de Alemania -con cerca de ocho nacimientos por cada 1000 habitantes-. España, con un 11 por 1000, se encuentra por encima de la media comunitaria estimada en algo más de 10 nacimientos por cada 1000 habitantes. Las peores marcas, entre 2004 y 2005, se han registrado en Suecia, con un valor negativo de (7,4%), seguido de Luxemburgo (-4%).

En el polo opuesto, Malta ha visto incrementar su tasa de natalidad en un 8,7% en el último año, registrando el mejor nivel de los Veinticinco, seguida de Letonia (6%, aproximadamente), la República Checa y España (con un porcentaje de casi el 5% en cada caso).

Por otra parte, la tasa de mortalidad también aumenta progresivamente en la UE desde hace algunos años. En 1993, la UE registró el mayor número (4,6 millones) de fallecimientos. En 2005, se confirmó la tendencia, con un incremento de 141.000 muertes con respecto a las calculadas el año anterior. Letonia ha sido el país con mayor mortalidad en 2005, con una marca de 14% aproximadamente, seguido de Hungría (algo más del 13%), Estonia (13%), Lituania (casi 13%). En el polo opuesto se sitúa Irlanda, que con una población joven, ocupa el último lugar del ranking de mortalidad, informa Aquí Europa.

Eurostat:
www.europa.eu.int/comm/eurostat.


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