Mariano Rajoy ha tomado por costumbre mantener largas charlas informales con los periodistas en los pasillos del Congreso al finalizar la sesión de control al Gobierno los miércoles.
Ayer tenía prisa porque se iba a Valencia a participar en un programa de televisión parecido a 59 segundos, así que la conversación fue muy breve, pero reveladora sobre lo que piensa hacer en el futuro. Rajoy asegura que después de haber escuchado al presidente Rodríguez Zapatero no dar ni un sólo dato –como le reclamaba en su pregunta- sobre la política antiterrorista y las supuestas conversaciones con el entono de ETA que puedan dar pie a pensar que estamos ante el inicio del fin de la violencia, él se siente “liberado” para seguir diciendo “lo que me dé la gana”.
“Hoy (Zapatero) se ha quitado la careta” , sentenció Rajoy, lamentando además amargamente que no haya nadie en el Gobierno que quiera dar explicaciones al PP sobre lo que está ocurriendo.
Antes de salir pitando, Rajoy también comentó las críticas que recibió el martes pasado en Barcelona por parte de algunos empresarios por la postura beligerante que mantiene sobre el Estatut . El líder del PP no entiende por qué algunos medios de comunicación han destacado tanto algo que él no percibió tan exagerado como se ha contado. “Yo salí de allí tan pancho” , confesó en varias ocasiones. Aunque también se permitió alguna broma sobre las "pruebas de amor" que ha recibido, en alusión a que el martes era el Día de los Enamorados.
El dirigente popular, al parecer, recibió posteriormente muchas llamadas de personas que le daban la razón y le animaban a seguir manteniendo “los mismos argumentos de fondo” . Sobre las ‘formas' –que es de lo que se quejaban los empresarios- no concretó demasiado, pero dio a entender que no piensa tampoco variarlas. Vamos, que la escalada de crispación seguirá en aumento.
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