Antes de que se produjera el decepcionante comunicado de la banda terrorista ETA del pasado sábado -el "no comunicado de tregua", según editorializaba el domingo El País-, ya comenzaron a diluirse en el Gobierno las expectativas sobre el mismo. Pocos saben realmente qué está ocurriendo en el entorno de ETA -sólo Zapatero y Alonso tienen información, y no siempre cierta, sobre lo que está ocurriendo en el entorno de la banda- y las impresiones últimas apuntaban ya, desde el jueves, a que el deseado anuncio de abandono de las armas no iba a ser tan inminente como se pensó durante toda la semana pasada.
Al parecer, siguen las divergencias en la cúpula de la banda terrorista, con un sector que quiere normalizar su vida -y, por tanto, desea que se produzca una negociación con el Gobierno- y otro más escéptico, que recuerda lo ocurrido en ocasiones anteriores y cree que un anuncio de tregua sólo debilitará a la banda y no tendrá como consecuencia lograr su principal objetivo: la autodeterminación. Justamente lo que reivindicaba el sábado. Y justamente lo que el Gobierno dijo el viernes que no está dispuesto a conceder.
A la espera del importante
En cualquier caso, la experiencia nos señala cómo ETA, tras un comunicado como el sabatino, "de aliño", podría estar preparando uno de importante contenido.
Otro asunto es que nos hayamos creído que pudiera haber un comunicado inmediato en el que la organización terrorista anunciara su alto el fuego, tregua o tan siquiera calma parcial. Las últimas palabras de Zapatero han llevado a una importante parte de la sociedad española a creer en ese comunicado de urgencia. ETA nunca está para esos trotes. La organización terrorista "quiere marcar los tiempos", nos dicen, y "no se va a precipitar en absoluto. Seguro que ya tiene el próximo comunicado escrito y dispuesto para ser repartido entre los medios habituales".
No hay, pues, que lanzar las campanas al vuelo; habrá comunicado, aseguran, que puede que tampoco sea el definitivo. Vamos a tener múltiples rumores, al igual que la semana anterior, y esto puede conllevar un pequeño sabor a "malentendido permanente".
Entretanto, nos insisten en que la banda terrorista sigue negociando con el Gobierno de Madrid, éste lo niega y, en definitiva, aún no hay nada cerrado. Debido a ello, la espera se aventura larga y todo parece indicar que los atentados van a permanecer como en los dos últimos meses.
Setenta iguales
Qué duda cabe que se ha producido una gran desilusión entre la mayoría de la gente en el País Vasco. El comunicado del sábado "lo han escrito los tecnócratas", dicen algunas fuentes. "La banda armada ha divulgado unos 70 de las mismas características". Filosofía trasnochada y, eso sí, reivindicación de atentados. Todos esperan respuestas en otro sentido, pero las "negociaciones" -si las hay- van para largo.
El Partido Popular no cesa en sus críticas y exige rigor y seriedad a Zapatero. Piensa el PP que "ETA es la misma de siempre". El PSOE niega contactos con la banda y también exige rendición. Uno se sorprende de las palabras de los socialistas. No hay contacto ni permiso alguno para negociar. Entonces, ¿cómo dice Zapatero que estamos en la recta final? ¿De dónde le viene su 'información privilegiada'?
Batasuna permanece a la espera de movimientos, mientras recibe en Euskadi serios varapalos del PNV, que, nuevamente, se encuentra en el centro de ninguna parte, ninguneado por la propia Batasuna, ETA y el Gobierno central en esa posible negociación. No deja de ser curiosa la crítica de un partido minoritario, Aralar, a Batasuna y ETA. Aralar, el partido que dirige el abogado navarro Patxi Zabaleta, tiene todas sus raíces en Batasuna. El propio Zabaleta fue uno de sus líderes más distinguidos.
Así las cosas, desilusionada una parte de la sociedad, satisfecha -por qué no decirlo- la más reaccionaria y expectante, la ciudadanía vasca está convencida de que esto no ha hecho nada más que empezar. Vamos a tener cientos de capítulos, pero merecerá la pena la enciclopedia más extensa y engorrosa, si tiene un feliz final.
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