Hay problemas en las Mujeres para la Democracia, el ala femenina del PP, que Ana Pastor pretende renovar de arriba abajo para convertirla en una organización más operativa y que movilice más a la militancia y al voto, a través de una mayor dedicación a políticas sociales.
Hay problemas porque la dirección actual, al percibir que podía llegar la hora del relevo en el congreso que se celebra en abril, ha empezado a maniobrar para conseguir que las afiliadas vuelvan a apoyar a Elena Bustillo, la actual presidenta. A Ana Pastor no le ha gustado la reacción, y al regreso de su viaje a Mozambique va a tomar cartas en el asunto.
Las espadas están en alto y se hacen apuestas sobre el resultado final.
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