Pocas instituciones y organismos públicos quedaban ya por modernizar sus sistemas de seguridad, algunos realmente obsoletos y anticuados. Y, aunque parezca mentira, La Moncloa era uno de ellos.
Pero, hace escasamente un mes, todo ha cambiado para pesar de los funcionarios y de los numerosos ‘cargos de confianza' que trabajan en los diferentes departamentos del enorme complejo monclovita , que estaban a acostumbrados a entrar y salir del recinto sin ningún tipo de control ni vigilancia.
Una empresa de informática ha revolucionado sus hábitos. Se acabaron los relojes de ‘fichaje'. Ahora cualquier movimiento que realicen por el recinto tanto por dentro como por fuera de los edificios o cualquier salida o entrada que decidan hacer a la calle es controlada por medio de una tarjeta identificativa con un código personal e intransferible. Además, cada vez que entran o salen deben pasar los bultos por el control de los scanner y atravesar los arcos detectores de metales, algo que consideran “exagerado”. Sobre todo los veteranos que estaban acostumbrados a ‘campar a sus anchas' por el complejo, sin rendir cuentas a nadie.
Del nuevo sistema, nos cuentan, -salvo Zapatero y los ministros- no se libra nadie. Las quejas y las malas caras –hasta que el sistema “se relaje”, nos dicen- son habituales
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