A los escasos clientes que la otra tarde, a eso de las cinco, tomaban un refresco en la cafetería “Lateral”, próxima al Estadio Santiago Bernabéu, sorprendió la llegada de Iñaki Undargarín y la Infanta Cristina . Se sentaron en la barra y pidieron su café. Las miradas de camareros y clientes se centraron en ellos, y ellos respondieron con alguna sonrisa (ella, sobre todo).
Los escoltas hicieron su trabajo. Entraron con ellos, husmearon con la cara de pocos amigos que ponen habitualmente y les esperaron en la calle.
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