El diario e-Xclusivo
De la Vega, homenajeada en los dos años de Gobierno
José Luis Rodríguez Zapatero
quiere personalizar en
María Teresa Fernández de la Vega
, vicepresidenta primera del Gobierno, los éxitos de los dos primeros años de mandato socialista. Tiene razón el presidente: Fernández de la Vega ha sabido estar en todas partes, trabajar más que nadie, sin hacerse (demasiados) enemigos, ofreciendo un verdadero talante de diálogo, sin renunciar a sus planteamientos feministas y de izquierda. Es una figura verdaderamente atípica: sin ella, admite ZP a sus cercanos, nada hubiera sido como ha sido.
Dicen que es una mujer que no abdica de nada, pero que tampoco se enroca en una idea si la convencen de lo contrario. Leal a toda prueba a Rodríguez Zapatero, ha dejado pasar por alto algunas faltas de consideración de su jefe --por ejemplo, no le informó de la designación de
Miguel Barroso
como secretario de Estado de Comunicación, y algo similar ocurrió luego con
Fernando Moraleda
-- y ha tratado de minimizar los enfrentamientos, dicen que inevitables, en el complejo monclovita.
Ahora, el clima interno en La Moncloa, tras la desaparición de Barroso --que ha ido a aterrizar, como ya indicamos hace tiempo, a la dirección de la Casa de América--, ha mejorado, aunque aún queden algunos rescoldos de tensiones con el jefe de la oficina de Planificación Económica,
Miguel Sebastián
. Lo que no ha mejorado es el
'timing'
de la vicepresidenta, que lo mismo preside la comisión de la memoria histórica que la del homenaje a los treinta años del
Rey
o los preparativos, desde el Gobierno, de la conmemoración de los dos años de mandato socialista. Es ella la que 'da la cara' en el incendio de Guadalajara o ante colectivos airados. Pero no es ella, sin embargo, quien dialoga con la oposición, a la que, miércoles tras miércoles, fustiga en las sesiones de control del Congreso de los Diputados.
Valenciana de familia media alta, hija de funcionarios, soltera, 56 años, jurista (sus inicios son como secretaria judicial), empieza su carrera política en 1982 (aunque no es afiliada al PSOE, militó, hasta 1979, en el PSUC catalán) como jefa del Gabinete del Ministerio de Justicia (con
Fernando Ledesma
), donde luego sería directora de servicios. En 1990 ingresa en la carrera judicial, por el turno especial, el cuarto, entra en Jueces para la Democracia y es elegida vocal del Consejo del Poder Judicial. Y, en 1994, se produce su salto definitivo, cuando
Juan Alberto Belloch
, biministro de Interior y Justicia, la nombra secretaria de Estado de Justicia: allí vivió, sin mezclarse ni mancharse, los episodios más duros del
tardofelipismo
. En 1996 sería diputada
'cunera'
por Jaén y formaría parte del grupo que llevó a Zapatero a la victoria en el 35 congreso socialista. Fue, dicen la primera persona a la que Zapatero le propuso entrar a formar parte de su Gobierno, dos meses antes de que el PSOE ganase las elecciones: había realizado un papel satisfactorio en la comisión de justicia e Interior. Así que se encargaría de coordinar todos los ministerios, a excepción de los del área económica. Y, si la coordinación no siempre ha sido perfecta, forzoso es decir que más culpa de ello han tenido las personalidades de algunos ministros/as que la falta de celo de una Fernández de la Vega a la que se le reconoce el don de la omnipresencia.
La oposición más montaraz ataca su vestimenta, su aparición posando en la revista
Vogue
, pero, en general, los parlamentarios y dirigentes del PP 'templados' la respetan, sin mantener demasiado contacto con ella. Respetan especialmente su posición digna a la hora de mantener ferozmente su privacidad (aunque no falta quien diga que apenas tiene tiempo para ella misma), su indudable honestidad y su 'estajanovismo' en cuanto a horas pasadas en su despacho. De allí, y con los 'toques maestros' de colaboradores como José Enrique Serrano o
Enrique Guerrero
han salido reforzados proyectos como el del combate a la violencia de género, el matrimonio homosexual, la ley de igualdad o la de discapacidad.
Sus mayores roces parecen haberse centrado en las figuras de
Jesús Caldera
, que aspiró a la vicepresidencia del Gobierno y en cuyos proyectos legislativos aseguran que F. de la Vega
"ha entrado a saco"
, y
Juan Fernando López Aguilar
, el titular de Justicia, una materia que la
'número dos'
domina y en la que ocasionalmente también ha querido dejar su impronta.
Ahora, lo probable es que, el próximo día 23, en Vista Alegre, María Teresa reciba un homenaje muy especial. Así, dicen, lo quiere Zapatero.
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