Los eurodiputados del PP viven con preocupación los cambios que deben producirse necesariamente en las próximas semanas: desde hace varias legislaturas, socialistas y conservadores llegaron al acuerdo de que la mitad de la legislatura el Parlamento Europeo estaría presidido por un socialista y el resto por un miembro del Grupo Popular Europeo, o viceversa, y que también a mitad de legislatura se cambiarían los cargos más representativos. Eso significa que se acaba el mandato de José Borrell , que va a ser relevado por un alemán que en estos momentos preside el Grupo Parlamentario Popular Europeo.
Queda vacante, por tanto, ese importante puesto, que tendría que corresponder a un español, puesto que es el país con mayor representación en el GPE. Se trata de un cargo de gran relevancia política, para algunos más incluso que el del propio presidente de la Cámara, con más responsabilidades institucionales y, por tanto, un trabajo más neutro. Sólo un español ha presidido hasta ahora un grupo parlamentario, Enrique Barón , jefe de filas hace dos legislaturas del Grupo Parlamentario Socialista.
El PP ha advertido que el candidato para ocupar el puesto sería su cabeza de lista, Jaime Mayor Oreja . Y se ha encontrado con la oposición de la mayoría de los eurodiputados de otros países, que no consideran a Mayor Oreja la persona más apropiada, pues no sabe idiomas –lo que reduce de forma importante su capacidad de negociación y diálogo-, tiene escasa experiencia parlamentaria europea, pues sólo lleva dos años en Bruselas, y además consideran que está demasiado volcado en la lucha política contra el terrorismo.
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