A medida que transcurren los días se conocen más datos sobre las negociaciones con ETA y sobre lo que ocurría dentro de ETA durante los años de negociación.
La decisión del alto el fuego tiene el respaldo del ala más dura de ETA el pasado verano, después de muchos meses de debate interno en el que los responsables de los comandos insistían en que sólo la continuidad de los atentados podría provocar que alcanzaran su objetivo de la autodeterminación. Fue difícil convencer a ‘Txeroqui' , que cedió cuando se dio cuenta que cada vez que ponían en marcha alguna operación, se producían detenciones que indicaban que estaban verdaderamente muy controlados por los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.
En septiembre finalmente se llegó al acuerdo de anunciar la tregua e iniciar la etapa de negociación. Pero los responsables de finanzas advirtieron que no tenían fondos suficientes para pagar a los “liberados”, tampoco los alquileres de viviendas y la infraestructura –los miembros de ETA no cuentan con más ingresos que los que les suministra la banda- y por tanto aconsejaron que dejaran pasar un tiempo para conseguir fondos que les permitieran sobrevivir mientras duraban las negociaciones. Es decir, necesitaban “hacer caja” antes del anuncio.
Esa fue la razón del retraso y de que el pasado otoño arreciase la campaña de extorsiones de ETA a a los empresarios vascos a través del llamado “impuesto revolucionario ”.
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