El diario e-Xclusivo
Cataluña: tendencia al ascenso nacionalista

La resistencia de Maragall a romper la baraja y convocar elecciones anticipadas, previas a la celebración del referéndum del Estatut -de manera que este plebiscito no quede desvirtuado en una especie de primarias- tiene su fundamento en que las encuestas no publicadas de que disponen unos y otros otorgan un descenso a los socialistas catalanes.

Aunque con ligeras variaciones, los sondeos dan dos o tres escaños más a CiU, Esquerra se mantiene e incluso puede ganar uno, Partido Popular e Iniciativa per Catalunya-Verds repiten, y el ascenso nacionalista repercute en un descenso de igual calibre para el PSC, entre dos y tres diputados.

Por tanto, victoria más holgada que en 2003 para CiU, pero previsión en el horizonte de reedición del Gobierno a tres bandas, porque en todas las combinaciones posibles y plausibles ERC se constituye en árbitro obligado.

Otra cosa es que Maragall, o quien sea el candidato –que está por ver aún- siga las recomendaciones de Ferraz: dejar gobernar en minoría a CiU, si gana, o propiciar una gran coalición socioconvergente en la que uno de los dos divos, o incluso ambos –Maragall y Mas - se sacrificarían en aras del consenso. Cualquier cosa menos recurrir de nuevo al abrazo envenenado de Carod Rovira y los suyos.

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