El descubrimiento de la policía francesa, cerca de la localidad de Cahors (Suroeste de Francia) de un albergue rural utilizado por un par de activistas de ETA durante los dos primeros meses del año y las investigaciones de ‘la pista vasca' en el robo de hace dos fines de semana, en la misma fábrica de placas de matrícula atracada por un comando etarra la semana precedente al alto el fuego demuestran que Francia sigue vigilando a ETA.
La Policía Judicial gala no se fía de la banda terrorista. Los servicios antiterroristas del país vecino tienen el convencimiento de que ETA está detrás de los ocupantes de la casa rural de Cahors, que sería el octavo refugio de ETA descubierto en Francia en lo que va de año y tercero desde el comienzo de la tregua, todos ellos abandonados antes del alto el fuego.
Los dos hallazgos anteriores se habían producido en abril y fueron una casa en Rignac (Aveyron), a 150 kilómetros al nordeste de Toulouse, y un piso en Périgueux, a 140 kilómetros al este de Burdeos.
En cambio, la ‘pista vasca' en el robo de la fábrica de matrículas ha sido descartado. La policía lo atribuye a la delincuencia común, con un posible móvil de espionaje industrial.
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