En la UE se contabilizaron en 2004 aproximadamente 25 millones de extranjeros, casi un 5,5% de la población. En términos absolutos, Alemania (8,9%), España (6,6%), Francia (5,6%), Reino Unido (4,7%) e Italia (3,4%) acogieron el mayor número de ellos. La población inmigrante fue del menos del 1% de Eslovaquia al 39% de Luxemburgo, aunque en general se mantuvo entre el 2% y el 8%. Por su parte, Letonia, Estonia, Austria, Chipre, Alemania, Bélgica y Grecia superaron el 8%, mientras que Lituania, Hungría y Polonia no alcanzaron el 2%, según datos publicados hoy por la Oficina Europea de Estadística (Eurostat), informa Aquí Europa.
Según los analistas de Eurostat, es importante destacar que las cifras de Letonia y de Estonia incluyen a ciudadanos de la ex Unión Soviética que continúan residiendo en estos países tras el desmembramiento de la URSS, sin haberse nacionalizado. Por tanto, advierten, de que los datos de algunos países de Europa central y oriental no tienen en cuenta a modo global la población extranjera, puesto que sólo contabilizan los residentes permanentes.
En todos los Estados miembros, exceptuando Luxemburgo, Bélgica, Irlanda y Chipre, la mayoría de extranjeros provenía de fuera de los Veinticinco. El número de ciudadanos de los diez nuevos socios comunitarios, que se incorporaron en mayo de 2004, desplazados a los antiguos Quince fue muy bajo: aproximadamente el 0,2% de la población total de la UE-15. Alemania fue el país que más acogió (entorno al 0,6%).
Entre 1990 y 2004, en la mayoría de los países de la Unión, el porcentaje de no residentes se mantuvo más bien estable o aumentó. Letonia fue el único país en el que la población inmigrante descendió en número (cerca de cinco puntos de porcentaje de 1998 a 2004). Las subidas más significativas se dieron en Luxemburgo, España, Chipre, Grecia, Irlanda y Austria, en cuanto a personas de países de la UE-25, según explica el informe de Eurostat, a excepción de Luxemburgo, donde acudió población básicamente de los nuevos Estados miembros. Las políticas de regularización de inmigrantes se notaron en el cómputo del total de la población en Grecia, Italia, Portugal y España.
Las nacionalidades de las personas que llegaron a unos Estados miembros más que a otros varió enormemente. Para Eurostat, la proximidad geográfica, la composición de la población no nacional de cada país en relación con la proporción de los cinco grupos principales de no nacionales refleja claramente la historia de estos pueblos, y, en particular, las migraciones de mano de obra, los acontecimientos políticos recientes y las relaciones históricas entre países. En este sentido, los datos identifican como grupos de extranjeros más claramente identificables en Alemania, Dinamarca y Países Bajos la población turca, la proveniente de antiguas colonias en Portugal (Cabo Verde, Brasil y Angola) y en España la de Ecuador y Marruecos. Asimismo, inmigrantes de Albania en Grecia, de la ex Yugoslavia en Eslovenia, checos en Eslovaquia y de otros países de la antigua URSS en Estonia, Letonia y Lituania.
En Alemania que, en cifras absolutas, acoge el mayor flujo de extranjero de toda la UE, Eurostat clasifica la población extranjera en cinco grupos firmemente asentados en el país, desde hace décadas: turcos, ciudadanos procedentes de la ex Yugoslavia, italianos, griegos y polacos. Eurostat destaca, además, el caso de Luxemburgo, que registra el mayor porcentaje de no nacionales de la UE que proceden de países de los Quince. Este país, también concibe una clasificación que no ha evolucionado desde 1991: portugueses, italianos, franceses, belgas y alemanes.
Por otra parte, la Oficina Europea de Estadística destaca que se dan diferencias considerables en el seno de la UE por edades entre la población nacional y no nacional. Teniendo en cuenta los datos de 2002, los no nacionales son generalmente más jóvenes -de 0 a 19 años- que los nacionales (23% frente al 20%). La población extranjera ha sido conformada en su mayoría por jóvenes adultos, 41% de no nacionales de entre 20 y 39 años, frente al 28% de los nacionales. Los dos grupos de población que clasifica Eurostat como jóvenes, de 25 a 29 años y de 30 a 34, son más representativos entre los extranjeros que entre los nacionales (22% frente a 14%). Eurostat.
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