A falta de los resultados que pueda dar la Reforma Laboral aprobada por el Gobierno, que entrará en vigor el próximo 1 de julio, España se encuentra entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que tiene un mayor coste para contratar o despedir a un trabajador, según un informe del Banco Mundial.
El coste de contratar a un trabajador, teniendo en cuenta todos los impuestos, ronda el 31,6% del salario del empleado. Esto supone que España registra el coste más alto tan sólo por detrás de Francia, Suecia y Bélgica, que lideran al ranking de países con mayores costes labores. Un trabajador belga paga de impuestos el 55% de su salario.
Si tenemos en cuenta el coste del despido, en España cuesta despedir a un trabajador el precio de 56 salarios semanales, lo que lo sitúa en el cuarto lugar, tan sólo por detrás de Alemania, Grecia y Portugal, donde se paga un coste de 98 sueldos semanales.
El Banco Mundial ha manejado datos de 155 países tomados en enero de 2005 y, en especial, comparativas de las economías de 22 países de la región de altos ingresos de la OCDE, en la que se incluye España. Asimismo, España registra, junto con Grecia y Francia, la mayor rigidez de empleo.
Al otro lado de la escala se sitúan Hong-Kong, China y Estados Unidos. Sin embargo, atendiendo a otros indicadores, en España el proceso de importar y exportar bienes es relativamente rápido. El proceso medio de importación dura diez días, frente a los cinco en Dinamarca o los 38 en Italia. Respecto a la exportación, el plazo es de nueve días frente a los cinco de Dinamarca o los 29 de Grecia.
En cuanto al número de firmas necesitadas para importar o exportar bienes, la burocracia se sitúa en la media, con tres firmas, frente a otros países que necesitan una rúbrica como Suecia o Alemania, pero lejos de las 10 necesarias para la importación en Italia o las seis para la exportación en Grecia.
Si se analiza el pago de impuestos, España es relativamente ágil, ya que las empresas tardan, de media, 56 horas en preparar los documentos y pagar el IVA, los impuestos laborales y los ingresos corporativos. Tan sólo Emiratos Árabes Unidos son más rápidos, con 12 horas.
Respecto a la cantidad total de impuestos que una empresa paga en el segundo ejercicio fiscal tras su creación, las firmas españolas deben pagar un 48,4% de sus beneficios brutos, lo que supone cifras algo superiores a la media.
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