El diario e-Xclusivo

Del desencanto a una moderada satisfacción en Ferraz


Las caras largas y circunspectas con las que aparecieron a las ocho y media de la noche los primeros dirigentes del PSOE –Alfonso Perales y Oscar López- en la sala de prensa de Ferraz para saludar a los periodistas y comentar los resultados que se iban conociendo, se tornaron a última hora en medias sonrisas.

Los escasos miembros de la dirección socialista, como Pepe Blanco a la cabeza, que se trasladaron a la sede del partido para seguir desde allí el escrutinio del referéndum no ocultaron que los primeros datos sobre participación facilitados por la Generalitat a eso de las dos de la tarde –algo más un 20 por ciento- les hicieron temer ‘lo peor’, es decir, que ni el 40 por ciento de los catalanes acudieran a las urnas, lo que hubiera sido un verdadero descalabro para Zapatero, Maragall y los defensores del ‘si’, por muy mayoritario que fueran los votos afirmativos en comparación con los negativos. El razonamiento que se hacía era que los ciudadanos estaban en la playa aprovechando el buen tiempo y que hasta última hora no se animarían a votar. Y, en parte, no le faltaba razón.

Pero el desánimo persistió cuando a las nueve de la noche no se superaba el 47 por ciento de participación. Con esa cifra en la mano compareció ante los medios de comunicación José Blanco, quien, lógicamente, prefirió agarrarse al dato favorable de votos afirmativos en contraposición con la famélica cifra de votos negativos al Estatut. El número dos del PSOE no podría de todas formas disimular su deslisión por no haber superado la cifra que se habían puesto como listón: el 50 por ciento.

Con estos datos casi definitivos, ese desencanto se torno a última hora en moderada satisfacción. Los datos oficiales, con el recuento prácticamente acabado, aumentaban la participación al ‘casi’ el 50 por ciento, con la que al menos pudieron salvar los muebles.


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