Si los apoyos no se encuentran en casa -léase en el PP- hay que buscarlos fuera. Y es lo que dicen en el PSOE que está haciendo su secretario de Organización, José Blanco, en su viaje oficial a Estados Unidos. Ocurre que la delegación socialista ha intercambiado información y estrategia con los principales think tank y fundaciones progresistas norteamericanas. Pero, ¿qué capacidad tiene de influir en el Gobierno propiamente dicho de George W. Bush, al que parece que sólo tiene acceso José María Aznar?
He ahí el quid de la cuestión, porque parece que a Blanco le ha ido muy bien en un encuentro mantenido con la ex secretaria de Estado, la demócrata Madeleine Albright, con la que ha abordado la guerra de Irak y el proyecto de Alianza de Civilizaciones de Zapatero. Pero no es lo mismo Albright -que ya no manda- que Condoleezza Rice, que manda mucho y con quien no se ha visto. Pero, al menos Albright respaldó el proyecto de Alianza de Civilizaciones, aunque tal respaldo no sirva para mucho en estos momentos.
No obstante, la delegación socialista que encabeza Blanco regresará contenta a España. Contentos todos porque, según fuentes socialistas, Albright ‘comparte’ la visión que el PSOE ha defendido en relación con la guerra de Irak. Según esta versión, la presidenta de la Fundación que lleva su nombre le habría reconocido a Blanco que la situación actual que se vive en Irak demuestra el “error histórico” que supuso el inicio y desarrollo de esa guerra. Algo es algo, aunque Albright no sea Rice.
Y, además, algún desliz parece que ha cometido Blanco: en un almuerzo con representantes de think tank y fundaciones progresistas norteamericanas, ha deseado suerte en las elecciones del próximo mes de noviembre al Partido Demócrata -el rival de Bush-, como primer paso para recuperar la Casa Blanca. A eso es a lo que se le llama ‘hacer amigos’, dicho sea con ironía y en referencia a la Administración Bush.
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