No pueden quejarse sus señorías del esfuerzo modernizador que está desplegando el presidente de la Cámara Baja, Manuel Marín, tanto con las vetustas instalaciones del edificio, como con ellos mismos para tenerles al día en lo que se refiere a los últimos avances de la tecnología.
A los ordenadores portátiles y personales instalados desde primeros de año en cada escaño y los teléfonos móviles de última generación que se les entregó entonces, hay que sumar ahora modernos PDA (Personal Digital Asistant), que no es otra cosa que un diminuto ordenador de bolsillo, “una auténtica computadora diseñada para satisfacer las necesidades de comunicación más personales”, según reza la nota explicativa elaborada por los servicios de la Cámara Baja.
Además, este mes de julio se ha aprovechado para que los 350 diputados registren su firma electrónica que les servirá para intercambiar documentos a través de la red con validez jurídica y con garantías de seguridad y confidencialidad. Se trata de una tarjeta de identificación muy similar a las de crédito y con las mismas cualidades que el futuro DNI electrónico.
A todo este ‘paquete' Marín lo ha bautizado como ‘la oficina móvil del diputado'. De este modo, a partir de septiembre los diputados podrán trabajar desde casa, estar en contacto permanente con sus asesores y asistentes, con la dirección de su grupo y con toda la Cámara.
No es de extrañar que el presidente del Congreso presuma de haber logrado que ‘su casa' sea el “referente de vanguardia en la asimilación de las nuevas tecnologías, además de motor impulsor de prácticas de gestión”.
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