Sí, la sombra de La Moncloa es alargada...y la de la sede del PP, en la calle Génova, también. Al menos, por lo que respecta a la colocación y cese de tertulianos radiofónicos y televisivos.
Conscientes de la influencia que estas tertulias tienen en la opinión pública, monclovitas y peperos se han lanzado estos días a una auténtica batalla subterránea para impedir algunos relevos y para introducir 'afines', o más o menos afines. Y para bendecir algún despido de gente incómoda. No es el primer año que esto ocurre (antes, en tiempos de Aznar, era lo mismo, pero al revés, es decir, lo mismo: Gobierno y oposición entablaban una auténtica guerra en las sombras presionando a editores, directores de programas y empresarios para 'colocar' sus peones).
Pero lo cierto es, a través de las muchas impresiones recibidas, que tales presiones este año, segundo de la era Zapatero-Rajoy-Bajo y primero de la era Moraleda, se han intensificado, y en ellas ha participado hasta algún ex alto cargo de La Moncloa, hoy 'recolocado' en una entidad pública. Otra cosa es el éxito que esas presiones político-económicas hayan podido tener en las diferentes empresas mediáticas sobre las que se han ejercido; mucho en algún caso, bastante, en otros, y casi nulo, en varios más. Que se sepa.
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