Sólo quedan 135 linces ibéricos







El lince ibérico y el Tiranosaurus Rex podrían figurar, dentro de muy poquito, en los libros de Biología bajo el mismo epígrafe: especies extinguidas. En la península Ibérica ya sólo quedan 135 ejemplares de este gato salvaje, y de ellos sólo 28 son hembras. Su esperanza de vida ha bajado de 13 años a apenas cinco, tan amenazados están (por los cazadores, por la falta de conejos que llevarse a la boca, por los atropellos...). Sólo quedan dos poblaciones en libertad, y una de ellas parece incapaz de reproducirse.

Rosa YOESTE/Diariocrítico

La eurodiputada británica Caroline Lucas visitó en enero una de las dos poblaciones de lince ibérico existentes en la Península, en el embalse de La Breña, a 30 kilómetros al norte de Córdoba. A su vuelta a Bruselas, ha puesto el grito en el cielo. Queda "muy poco tiempo" para salvar a esta especie endémica, ha dicho al Intergrupo del Parlamento Europeo que se ocupa del bienestar y la conservación de los animales. El informe que ha puesto sobre la mesa de los miembros de este grupo, del que Lucas es vicepresidenta, habla de "situación de emergencia" y advierte que el lince ibérico está "muy cerca de la extinción".

La eurodiputada ha llegado a la conclusión, tras su estudio sobre el terreno, de que las medidas para la conservación de la especie distan mucho de ser idóneas. Ni el programa de cría en cautividad, reclamado desde hace décadas por los conservacionistas, ni el control de las muertes directas causadas por el hombre ni, mucho menos, la detención de la pérdida y destrucción de los hábitats por las obras públicas están teniendo efectividad alguna.

Cierto es que la caza no afecta al lince ibérico directamente, pero sí indirectamente. Cuando un cazador sale al campo en las zonas donde vive este gato salvaje, aunque su objetivo sean otras especies, siempre cae algún lince. Y algún lince es demasiado cuando sólo quedan unas docenas de ellos. Otro problema para su supervivencia es que les falta alimento: sólo comen conejos silvestres, pero las enfermedades han hecho que su número caiga un 5%. Además, hay que contar con los atropellos en las carreteras.

Una vergüenza para la UE

Pero también hay responsabilidades públicas tras esta amenaza de extinción. Lucas culpa a la mismísima Unión Europea del problema por subvencionar infraestructuras y usos del territorio que contribuyen a matar linces y destruir sus hábitats. La eurodiputada ha puesto el dedo en la llaga, además, al denunciar intereses especulativos y grandes presiones para impulsar desarrollos insostenibles en áreas sensibles. "La UE tiene una responsabilidad fundamental en la conservación y recuperación del lince ibérico", insiste. "Se precisan cambios radicales en la financiación y control de los proyectos hidrológicos, de transportes, agrícolas y forestales para que podamos salvar al lince y, de paso, el buen nombre de la UE", añade.

Entre otras denuncias, su informe destaca que, de las dos poblaciones de lince ibérico existentes en España (hace 20 años eran 48 poblaciones), una, la que ella visitó, está severamente amenazada por la construcción de una autopista entre Madrid y Córdoba. Esta nueva carretera sólo reducirá el viaje entre ambas ciudades en 19 minutos; la desaparición de una especie endémica de la Península sería un coste muy alto para tan poca ventaja. En la otra zona donde aún hay linces, en el Parque de Doñana, son tan pocos que se les considera incapaces de reproducirse; esa comunidad probablemente desaparecerá en sólo unos años por causas naturales.

Las soluciones a tan grave problema pasan por repoblar las zonas donde vive el lince con liebres y conejos, poner en marcha un programa de alimentación suplementaria para este gato salvaje, reintroducir linces criados en cautividad en los parajes donde habitualmente residen, acabar con todo tipo de caza en esas zonas, ofrecer más incentivos a los propietarios de terrenos privados donde hay linces... También las instituciones deben involucrarse más a fondo en el asunto. Lucas ha instado a la UE a crear un comité de expertos que evalúe los proyectos de infraestructuras que financia y que presione a los gobiernos de España y Portugal para que tomen cartas en el asunto.

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