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El futuro de las ballenas, ajeno a los acuerdos de la CIB


La investigación científica es una excusa muy aprovechada para justificar la caza indiscriminada de ballenas en países como Islandia, Noruega o Japón. En el archipiélago asiático, la cuota de animales que se permite matar bajo esta premisa es de 400. Y esta cifra sólo se refiere al Antártico. La Comisión Ballenera Internacional (CIB) controla supuestamente el número de piezas de cetáceos que cada país ejecuta. Este lunes comenzó la reunión anual de esta entidad bajo una intensa polémica: la reanudación de la caza de estos mamíferos.

Noelia Monge / Agencias

La Comisión Ballenera Internacional comenzó este lunes en la localidad italiana de Sorrente su reunión anual a la que asisten, además de cientos de observadores, 56 Estados con derecho a voto. La polémica gira en torno al aumento de la cuota de presas por país. Japón abandera la marcha a favor de reanudar la caza junto a los países que, según las organizaciones ecologistas, el país asiático se ha encargado de seducir con argumentos monetarios: Costa de Marfil, Mauritania, Surinam y Tuvalu. Del otro lado, Italia lidera a los países partidarios del mantenimiento de la moratoria sobre la caza comercial de ballenas vigente desde hace 18 años y a aquellos que multiplican sus esfuerzos para la protección de las ballenas.

La reunión de la CBI ha puesto de manifiesto que cada vez es mayor el número de países favorables a la caza de ballenas. Asociaciones ecologistas como Greenpeace culpan a Japón de "reclutar nuevos miembros a cambio de promesas de ayuda financiera". Japón, que considera que la caza de ballenas es una notable tradición y la carne de estos animales, dice, es una exquisitez, está frustrado por la moratoria de la CIB para la caza comercial de estos mamíferos aprobada en 1986, cuando el mundo reconoció la práctica extinción de especies de ballena como la enorme ballena azul.

En defensa propia, el representante nipón Minoru Morimoto declaró en la primera de las sesiones de la CBI que "el informe del comité científico muestra claramente que numerosas especies de ballenas se han recuperado".

3.000 ballenas, 200 millones de euros

Morimoto afirmó que iniciará la caza comercial de ballenas en el Antártico si se aprueba la propuesta hecha a la Comisión. Según él, las ballenas son "extremadamente abundantes" en los mares del sur y "la población sería capaz de satisfacer completamente la cuota propuesta y al mismo tiempo mantener sus actuales niveles de abundancia". Además, el nipón expresó la intención de su país de cazar 3.000 ballenas al año durante el próximo lustro, lo que reportaría 200 millones de euros cada año al mercado de ese país, el mayor del mundo en cuanto a carne de ballena.

Noruega e Islandia se suman a los argumentos nipones e insinúan que la caza controlada de estos cetáceos ayudaría a reducir la tensión existente en la industria pesquera. Despropósito ante el que Daniel Pauly, profesor de pesca de la Universidad de la Columbia Británica y coautor del informe, espetó que "no hay que culpar a los mamíferos marinos por la crisis de la pesca".

El citado informe establece que la existencia de pescado no se está agotando por el voraz apetito de las ballenas y delfines. Se trata de una investigación hecha financiada por Estados Unidos, sede de la Sociedad Humanitaria Internacional, que vierte argumentos en contra de las naciones que cazan ballenas anunciando que son pescados valiosos que podrían ser utilizados para el consumo humano.

Pauly y su colega Kristin Kaschner objetan que sólo el uno por ciento de lo que comen estos animales es problemático ya que las ballenas y otras especies se alimentan fundamentalmente en mares donde los seres humanos pescan poco, como en zonas del Ártico y el Antártido, o que las ballenas comen organismos que los hombres no consumen, como el plancton y los organismos que viven fuera del alcance de las redes.

Mantenimiento de la moratoria


No obstante, incluso si el equilibrio de poderes se inclina a favor de aquellos países que apoyan la caza no es probable que la moratoria se suprima, ya que es necesaria una mayoría de un 75 por ciento de los 56 países que conforman la CIB.

Japón declarará el fin de la moratoria en un comunicado emitido este lunes, dijo una fuente cercana a su delegación. El impacto en la práctica no está claro, ya que el país actualmente evita la prohibición con una cláusula que permite la caza de ballenas por motivos científicos, aunque la carne de estos animales acaba en restaurantes.

Ante estas declaraciones, los activistas apelan a las imágenes de ballenas siendo arponeadas para solicitar la prohibición completa ya que no hay modo adecuado y no cruel de matar a un animal considerado por muchos inteligente y de grandes sentimientos.

La Sociedad Mundial para la Protección de los Animales dice que 1.400 ballenas son cazadas cada año. Los animales tardan una media de dos minutos en morir, algunos hasta una hora, después de ser atravesados con un arpón dotado de una carga explosiva. Los balleneros noruegos, que matan ballenas minke, no sólo utilizan arpones, sino también rifles.

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