Víctor Gijón
El último debate antes de las urnas
27/06/2006


Existe una cierta controversia en torno a si el debate sobre la orientación política del Gobierno de Cantabria, celebrado ayer en el Parlamento regional, es el último de este tipo de la legislatura, que lo es, o el primero de la precampaña electoral. Si hacemos caso de lo dicho en sus discursos, tanto por el presidente del Gobierno, Miguel Ángel Revilla, como por el líder de la oposición, el 'popular' Ignacio Diego, las elecciones no estarían a 11 meses vista, sino a la vuelta de la esquina.

El presidente del Gobierno cántabro advirtió al líder del PP que le iba a gustar los que tendría que oír "desde esta misma tribuna el año que viene", dejando claro así que no solo será candidato, que lo es ya oficialmente, sino que piensa repetir como presidente. No es un deseo que oculte. Miguel Ángel Revilla ha dicho que le gustaría volver a ocupar la presidencia del Ejecutivo regional porque todavía queda tarea. Eso si, añadiendo a renglón seguido, en lo que parece un guiño para insuflar tranquilidad a sus socios socialistas, que la próxima será su última y definitiva comparecencia ante las urnas. El retiro de Revilla deja vía libre hacia la presidencia a la socialista Lola Gorostiaga, si no es que los ciudadanos deciden en las urnas otra cosa.

Ignacio Diego, también oficialmente candidato del PP a la presidencia del Gobierno, no quiso quedarse fuera del toma y daca preelectoral. El dirigente conservador remachó un discurso catastrofista, con el que negó el pan y la sal al Gobierno de coalición, con la afirmación rotunda de que las cosas cambiarán cuando gobierne el PP. Primero le había espetado a Revilla que no fuera pidiendo prórrogas de mandato, a los que el presidente regional le contestó que nunca se le ocurría tal cosa. "A ustedes yo no los pido ninguna prórroga, pero a los cántabros si".

Con prórroga o sin prórroga lo cierto es que Revilla dejó meridianamente claras cuales son sus preferencias en el día después de que hablen las urnas. Si los resultados lo permiten se reeditará el Gobierno de coalición, porque considera que ha funcionado bien y que todavía queda tarea por hacer. A los consejeros socialistas, especialmente las titulares de Educación y Sanidad, dedicó los mayores elogios el presidente Revilla durante su larga intervención matutina: dos horas y 40 minutos.

El principal problema de futuro del PP es que necesitando los votos del PRC para volver a gobernar Cantabria, sus estrategas electorales mantienen como prioridad la necesidad de frenar la sangría de sus votos hacia el regionalismo. Y para ello ha recurrido a la descalificación, la brocha gorda en la crítica y las acusaciones genéricas al líder regionalista y presidente del Gobierno. Una estrategia que en el pasado ya utilizó, con pésimos resultados, el PSOE, que también pensaba que el PRC le restaba votos propios.

Pero parece obvio que a un partido de corte regionalista, centrista y con cierto aire populista, le 'caigan' por igual votos provenientes de la izquierda que de la derecha. Sobre todo de aquellos electores que buscan hechos más que palabras. Por eso quizás Revilla dedicó tan largo discurso, retransmitido a toda Cantabria por las cadenas locales, a inventariar lo hecho, sin florituras ni adornos oratorios. La caña, querida y esperada entre los más files, la dejó para la sesión de tarde, donde la intervención apocalíptica de Diego le dio margen suficiente para devolver la pelota con crudeza, pero pareciendo moderado ante la inmoderada agresividad del portavoz del PP.



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