Víctor Gijón
Santander: Una campaña al rojo vivo
28/09/2006


La batalla de Santander, que ya tiene completo el elenco, anuncia una campaña a rojo vivo. La designación por la Ejecutiva regional del PSC-PSOE del actual presidente de Caja Cantabria, Jesús Cabezón, como candidato a la alcaldía de Santander sitúa el listón de la campaña al nivel que se merece el objetivo. Porque en la capital cántabro no solo se va a librar una dura pugna por la alcaldía, que también, es que del resultado que cada partido obtenga entre los votantes santanderinos, influirá de manera determinante en el reparto de escaños en el Parlamento regional.

Cuado los socialistas cántabros han optado por el presidente del Consejo de Administración de Caja Cantabria, descartando otras opciones más en clave interna, pero con menor proyección social, lo han hecho conscientes de que el mensaje que lanzan a la ciudadanía es el de ganadores. Nadie abandona la presidencia de la principal entidad de ahorro regional para ser un concejal de base. Cabezón es un experimentado político que desde el año 1979, en que se presentó como número uno de la lista socialista para Santander, ha desempeñado destacadas tareas tanto en el ámbito regional como en el europeo, donde ejerció como eurodiputado entre 1986 y 1999.

El candidato socialista es la antítesis de los números uno regionalista y popular. Es experiencia frente a juventud; moderación frente a un cierto radicalismo. Cabezón es, además, un poeta notable, que ha visto publicados al menos cinco libros. De su etapa como vicepresidente en los años ochenta del Parlamento de Cantabria, comunidad de cuyo Estatuto de Autonomía fue ponente, queda el recuerdo de un hombre dialogante y respetuoso con las formas.

La elección de Cabezón ha sido recibida con saludos protocolarios, más o menos sentidos, por dirigentes regionalistas y por el candidato del PP, Iñigo de la Serna. El actual alcalde, Gonzalo Piñeiro, sin embargo, ha demostrado una vez más su patente falta de respecto por las decisiones de otras formaciones políticas, entrando en el debate interno que ha precedido a la elección del candidato socialista.

Un sector del partido en Santander quería ver al frente de la lista municipal a una histórica del socialismo regional, Rosa Inés Gacía Ortiz. Era una opción partidaria, en clave de luchas internas, pero sin implantación social. Lola Gorostiaga, la secretaria general del PSOE cántabro, quería un candidato ganador, más en clave de sociedad que mirando al ombligo de un partido, donde las divisiones y enfrentamientos son prácticamente inexistentes desde hace cuatro años.

Cabezón puede reunir a esa parte del electorado pogresista que en Santander tradicionalmente engrosa el partido de la abstención. Por el perfil del candidato, pero sobre todo concientes de la inutilidad del voto. El perfil de Cabezón y, sobre todo, la imagen de ganador juegan a favor de un resultado que aún debiendo recurrir al apoyo regionalista --la mayoría absoluta socialista es impensable-- consumaría la alternancia política en la capital de Cantabria, 27 años después de las primeras elecciones democráticas.

De cómo influirá el resultado electoral de Santander en la asignación de escaños regionales escribiré en la próxima entrega.



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