|
La batalla de Santander, que ya tiene completo el
elenco, anuncia una campaña a rojo vivo. La designación
por la Ejecutiva regional del PSC-PSOE del actual presidente
de Caja Cantabria, Jesús Cabezón, como candidato a la alcaldía
de Santander sitúa el listón de la campaña al nivel que
se merece el objetivo. Porque en la capital cántabro no
solo se va a librar una dura pugna por la alcaldía, que
también, es que del resultado que cada partido obtenga entre
los votantes santanderinos, influirá de manera determinante
en el reparto de escaños en el Parlamento regional.
Cuado los socialistas cántabros han optado por el presidente
del Consejo de Administración de Caja Cantabria, descartando
otras opciones más en clave interna, pero con menor proyección
social, lo han hecho conscientes de que el mensaje que lanzan
a la ciudadanía es el de ganadores. Nadie abandona la presidencia
de la principal entidad de ahorro regional para ser un concejal
de base. Cabezón es un experimentado político que desde
el año 1979, en que se presentó como número uno de la lista
socialista para Santander, ha desempeñado destacadas tareas
tanto en el ámbito regional como en el europeo, donde ejerció
como eurodiputado entre 1986 y 1999.
El candidato socialista es la antítesis de los números uno
regionalista y popular. Es experiencia frente a juventud;
moderación frente a un cierto radicalismo. Cabezón es, además,
un poeta notable, que ha visto publicados al menos cinco
libros. De su etapa como vicepresidente en los años ochenta
del Parlamento de Cantabria, comunidad de cuyo Estatuto
de Autonomía fue ponente, queda el recuerdo de un hombre
dialogante y respetuoso con las formas.
La elección de Cabezón ha sido recibida con saludos protocolarios,
más o menos sentidos, por dirigentes regionalistas y por
el candidato del PP, Iñigo de la Serna. El actual
alcalde, Gonzalo Piñeiro, sin embargo, ha demostrado
una vez más su patente falta de respecto por las decisiones
de otras formaciones políticas, entrando en el debate interno
que ha precedido a la elección del candidato socialista.
Un sector del partido en Santander quería ver al frente
de la lista municipal a una histórica del socialismo regional,
Rosa Inés Gacía Ortiz. Era una opción partidaria,
en clave de luchas internas, pero sin implantación social.
Lola Gorostiaga, la secretaria general del PSOE cántabro,
quería un candidato ganador, más en clave de sociedad que
mirando al ombligo de un partido, donde las divisiones y
enfrentamientos son prácticamente inexistentes desde hace
cuatro años.
Cabezón puede reunir a esa parte del electorado pogresista
que en Santander tradicionalmente engrosa el partido de
la abstención. Por el perfil del candidato, pero sobre todo
concientes de la inutilidad del voto. El perfil de Cabezón
y, sobre todo, la imagen de ganador juegan a favor de un
resultado que aún debiendo recurrir al apoyo regionalista
--la mayoría absoluta socialista es impensable-- consumaría
la alternancia política en la capital de Cantabria, 27 años
después de las primeras elecciones democráticas.
De cómo influirá el resultado electoral de Santander en
la asignación de escaños regionales escribiré en la próxima
entrega.
Lea
el anterior
|