Los buenos deseos de las fiestas navideñas
es algo generalizado, pero también hay que seguir
en el día a día, y se vive de realidades, no de buenos
deseos, por lo que también hay que seguir trabajando,
que es lo que han hecho esta semana desde la Junta
de Castilla y León, compatibilizando los diversos
vinos ofrecidos como todos los años, con el desarrollo
de proyectos y comprometiendo ya el mes de enero,
no por lo de la cuesta para subirla, sino para una
entrevista entre el titular de la Junta, Juan Vicente
Herrera, y el presidente del Gobierno de la Nación,
José Luís Rodríguez Zapatero, porque hay que intentar
solucionar cuanto antes, en lo que a Castilla y León
se refiere, la disminución de fondos que llegarán
a esta región como consecuencia de esa negociación
"no muy peleada" que el Gobierno español ha hecho
en Bruselas, y allí no hay que olvidar que se va a
pelear hasta el último euro, y no a caer simpático,
porque entonces los árboles no nos dejan ver el bosque
y volvemos con los bolsillos dados la vuelta, pero
hacia afuera.
Antonio Santamarina. Valladolid
La última reunión del Consejo de Gobierno de Castilla
y León, tuvo dos hechos importantes sobre los
demás, primero el anuncio de que el presidente Juan
Vicente Herrera ha pedido ya a José Luís Rodríguez
Zapatero, una entrevista para el próximo mes de
enero para una vez visto el resultado obtenido en
los Presupuestos comunitarios, que lesiona bastante
la economía de Castilla y León, por lo menos ponerle
un parche antes de que empiece a sangrar la herida
en forma de parón de infraestructuras o inversiones
insuficientes en I+D+i, o falta de ayuda para las
regiones que no han convergido al mismo ritmo que
el resto de la Comunidad, y segundo un Decreto
sobre Vivienda Joven que establece un antes y
un después en esta materia.
En política la utopía es necesaria, también la poesía,
como decían en los años del anterior régimen algunos
colectivos bastante soñadores "vosotros tenéis
el poder, nosotros la poesía". Pero como se vive
de realidades, hay que poner los pies en el suelo
y empezar a negociar, cuanto antes, para lograr que
sigan llegando fondos a la región, si no europeos,
sí estatales.
Ahí, Juan Vicente Herrera, ha hecho una apuesta
arriesgada, porque ha ofrecido al Gobierno Central
cofinanciar con una cantidad igual a las que destine
el Ejecutivo de la Nación a las inversiones
en Castilla y León, cuando la Comunidad deje
de ser Región Objetivo 1. Aquí el fondo de
cohesión va a tener una importancia especial y en
todo lo que se refiere al fondo de Desarrollo Rural,
porque la región tiene un gran componente de dispersión
de la población en el medio rural.
Y como esta es una de las regiones más grandes de
Europa, también grandes son las necesidades
y ahora si que hay que mojarse, porque con el ofrecimiento
de Juan Vicente Herrera de cofinanciación, ya no caben
más excusas para impulsar el desarrollo de Castilla
y León.
Nada sería mejor y más positivo, que el vallisoletano-leonés
que ocupa la presidencia del Gobierno en Moncloa,
aceptara el reto e hiciera un esfuerzo considerable,
porque también él es de esta tierra y prometer, prometer,
ha prometido lo suyo. Así que ahora es la ocasión
para que sean tan grandes las inversiones que realice
el Gobierno Central, que Herrera se tenga que reunir
con la consejera de Hacienda, Pilar del Olmo,
y hagan más cuentas que un parado para llegar a fin
de mes, para aportar los mismos fondos que destine
el Gobierno de la Nación a Castilla y León. Yo como
estamos en las semanas de los buenos deseos, así quiero
creerlo y muestro mi esperanza, que es lo último que
se pierde.
Donde también se ha mojado el Gobierno de Castilla
y León es en el proyecto de Vivienda Joven
que también fue presentado la semana que ha concluido
en Navidad y que destina diez millones de euros
a facilitar viviendas de hasta 70 metros cuadrados
a los jóvenes menores de 36 años, con unas ayudas
de hasta 13.500 euros, hipotecas a 40 años con aval
de la Junta y un interés muy bajo, y ayudas para el
alquiler, capítulo al cual los jóvenes de Castilla
y León no tendrán que destinar cantidades superiores
al 30 por ciento de su sueldo.
Desde luego este Plan si que es una auténtica Cesta
de Navidad, porque las viviendas de protección
no saldrán a un precio superior de entre 100.000 y
110.000 euros y con unas facilidades difíciles de
superar. O sea que los jóvenes de esta región van
a tener lo de la vivienda bastante asequible, y eso
es un dato muy positivo, porque cualquier proyecto
de futuro en las personas que quieren formar una familia,
empieza sin lugar a dudas por tener una vivienda.
Y no podía faltar el discurso de Navidad de su
Majestad El Rey, muy esperado especialmente este
año, y en el que pidió moderación y superar las tensiones
y divisiones a través de un amplio consenso y con
respeto a la Constitución, a la vez que afirmó
que "España es una gran Nación".
Hasta ahí todo bien, pero ¿no llega un poco tarde
esta llamada de atención para superar tensiones y
divisiones?. ¡Ojala no!.
Escuchando el discurso de Don Juan Carlos recordé
como siempre sus intervenciones han sido de una eficacia
probada, pero hechas siempre sobre todo en tiempo,
que es lo que creo que ahora va faltando. No recuerdo
bien en qué campaña electoral nacional, que se desmadraron
bastante los políticos, el Rey les llamó a capítulo
a La Zarzuela, y la foto que era como de colegio.
Entre los líderes políticos Manuel Fraga y Santiago
Carrillo, junto a Felipe González y Alfonso Guerra,
y también creo recordar que algún líder autonómico,
después de haber recibido la "reprimenda o el consejo
real", parecía que no habían roto un plato, y
se habían puesto de "chúpate domine" durante
los quince días de campaña electoral.
También quizá, es que entonces quiero recordar que
estaba en Zarzuela de Jefe de la Casa del Rey,
el general Sabino Fernández Campo, hombre de eficacia
probada y de una dedicación sin límites a su labor.
Por eso mis dudas, escuchando su discurso en la noche
de Nochebuena cuando habla de nuestro país "organizado
territorialmente en el respeto a su rica pluralidad
y diversidad", ¿dónde queda eso con el Estatuto
catalán?. ¿Dónde está el respeto a los castellanohablantes
en Cataluña, reconocido por la Constitución?.
En fin, siempre Don Juan Carlos ha sido la persona
mejor informada de España, y además tiene la
gran virtud de escuchar a todos cuantos hablan con
él, sean de las ideas políticas que sean, porque ejerce
su papel de Rey de todos los españoles sin excepción
de ninguna clase. Por eso a mí su discurso me sonó
bien estructurado y bien hecho, como siempre, pero
me pareció, y eso es una opinión muy personal, algo
sobrepasado por los hechos, y ya para qué hablar de
las declaraciones de determinados líderes catalanes,
en las que más que advertencias vierten amenazas día
tras día sin que nadie les ponga freno legal con la
Constitución en la mano.
Porque la Constitución debe seguir siendo por muchos
años la norma por la que nos conduzcamos todos los
españoles, dentro de la cual Cataluña y el País
Vasco, son dos regiones de primerísimo orden,
al igual que el resto de Comunidades Autónomas, pero
nunca más, y tampoco menos.
Y ahí tiene una importantísima labor, por la aritmética
parlamentaria, el Partido Socialista Obrero Español,
que debería hacer un repaso a todo lo ocurrido este
año en este asunto tan importante, porque vale más
prevenir que lamentar. Y el Rey fue muy claro, como
siempre, en su mensaje de unidad y en "reiterar
la permanente necesidad de actuar con grandeza de
miras para seguir haciendo de España un país
cada vez más moderno, unido, justo y solidario, preparado
para alcanzar nuevos éxitos". ¿Cómo se hace esto
compatible con el articulado del Estatut?. Ahí queda
la pregunta, porque yo desconozco la respuesta.
Y un detalle más, rápido y acertado, hecho en tiempo
y forma, ha sido la declaración del presidente
de la Junta, Juan Vicente Herrera, cuando en medio
de todo este lío de reformas y de querer poner puertas
a la libertad de expresión por parte de algunos, ha
afirmado con rotundidad que descarta poner en marcha
un consejo regulador de información en Castilla y
León. Una vez más, se demuestra que podemos estar
todos juntos, pero no revueltos.
Volver
|