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La UE no es competitiva a pesar de la mejora de sus cifras de empleo


La ralentización del crecimiento económico de la UE no ha sido un obstáculo para que la situación de empleo en los Veinticinco haya mejorado en medio punto porcentual en 2005 con respecto al año anterior. Ésta es una de las conclusiones del informe "El empleo en Europa en 2006", presentado este mismo mediodía por el comisario del ramo, Vladimir Spidla, quién se ha mostrado pesimista al analizar las cifras comunitarias del mercado de trabajo, todavía por detrás de las registradas en Estados Unidos. Según el checo, España es de los pocos países del club comunitario que combina seguridad y flexibilidad en el trabajo y fomenta el empleo entre las mujeres y las personas de edad avanzada.

Diariocrítico/Bruselas

Según el informe sobre la situación laboral de la UE, el desempleo en los Veinticinco ha bajado en cerca de medio punto porcentual, del 9,1% del año pasado al 8,7% de 2005 y el crecimiento del empleo prácticamente se ha duplicado -un 0,9% más que en el anterior ejercicio-, creando cerca de un millón de nuevos puestos de trabajo. No obstante, la Unión Europea dista todavía de alcanzar sus objetivos en materia de empleo y de crecimiento de la productividad. "Urge redoblar esfuerzos para iniciar amplias reformas", sentenció Vladimir Spidla, comisario de Empleo, Asuntos Sociales e Igualdad de Oportunidades.

Aunque el checo admitió las mejoras, destacó que a pesar del incremento de las tasas de empleo de las mujeres y los trabajadores de edad avanzada, los avances hacia el objetivo de una tasa de empleo global del 70% "no son suficientemente rápidos". "Es evidente que para alcanzar este objetivo hay que aumentar los esfuerzos en la mayoría de los Estados miembros y aplicar escrupulosamente las reformas en el espíritu de las directrices europeas para el empleo", añadió.

Los datos de Bruselas muestran los aumentos constantes de las tasas de empleo de las mujeres y de las personas de edad avanzada (55-64 años), lo que refleja, según Spidla, "el éxito de las políticas orientadas para atraer y retener en el mercado laboral a un mayor número de mujeres y de trabajadores de edad avanzada". Lo cierto es que desde el año 2000, la tasa de empleo de las mujeres se ha incrementado en unos cinco puntos porcentuales o más en Chipre, Estonia, Letonia e Italia, y en casi diez en España.

Para los trabajadores de edad avanzada, las tasas de empleo han aumentado en cinco puntos porcentuales o más en dieciséis Estados miembros y se han registrado aumentos especialmente importantes -superiores a los diez puntos- en Finlandia, Hungría y Letonia. "Estos resultados positivos para los trabajadores de edad avanzada obedecen a políticas en favor del envejecimiento activo y a reformas de los sistemas de pensiones", explicó Spidla.

Divergencias comunitarias

No obstante, según las declaraciones del checo, no se ha avanzado del mismo modo en todos los Estados miembros. De hecho, el mercado laboral mantiene notables diferencias, como las existentes entre hombres y mujeres, ciudadanos comunitarios y no comunitarios, y entre las distintas regiones. Por ejemplo, las tasas de empleo de las mujeres en la UE varían entre más del 70% en Dinamarca y Suecia, y cerca del 34% en Malta. Mientras, las tasas de empleo regionales en la UE oscilan entre un escaso 40% en determinadas regiones de Italia hasta prácticamente el 80% en varias regiones del Reino Unido.

Asimismo, el informe de Bruselas examina de qué manera algunos mercados laborales nacionales combinan cláusulas contractuales flexibles con una mayor seguridad mediante el aprendizaje permanente, políticas activas del mercado laboral y niveles elevados de protección social. "Este enfoque se denomina flexicuridad", recordó el checo, quién incluyó a España en el grupo de los pocos países -junto con Finlandia, Austria y Países Bajos- que lo llevan a la práctica. La postura de los Gobiernos comunitarios parece ir, por tanto, en contra de lo defendido por sus ciudadanos. Siete de cada diez europeos coincide en que "los contratos deberían ser más flexibles para fomentar la creación de puestos de trabajo".

El documento también revela que las políticas activas del mercado laboral son fundamentales para obtener un buen equilibrio entre flexibilidad y seguridad de empleo. Sin embargo, los Estados miembros no utilizan los mismos recursos financieros para la activación de las personas solicitantes de empleo. Mientras que la República Checa, Estonia, Letonia, Eslovaquia y el Reino Unido destinan a tal efecto menos del 0,25% del Producto Interior Bruto, en Dinamarca alcanzan el 1,5% del PIB. "Es necesaria una cultura de evaluación más decidida, que sea consciente de que el éxito depende menos del volumen de inversión que de la eficacia con que ésta se realiza en sectores como la formación profesional y los servicios públicos de empleo", sentenció el comisario en rueda de prensa.

Y en cuanto a la mano de obra, el comisario recordó que a pesar de que desde el año 2000, el número de empleos altamente cualificados se ha incrementado notablemente en la UE, la proporción de trabajadores de este tipo con respecto al conjunto de la mano de obra de la UE se mantiene muy por debajo de la existente en Estados Unidos. De hecho, en términos del PIB, la UE sólo dedica el 1,2% de su PIB a la enseñanza superior, menos de la mitad de lo que destina Estados Unidos a este mismo sector.

Movilidad geográfica

Asimismo, el informe destaca que otro medio importante para afrontar los retos actuales en el mercado laboral en una UE ampliada es la movilidad geográfica de los trabajadores. Ahora bien, menos de un 2% de los ciudadanos europeos en edad de trabajar vive en otro Estado miembro, por lo que "deben intensificarse los esfuerzos para crear una verdadera cultura de la movilidad", apuntó Spidla. En su opinión, tales esfuerzos deberían centrarse no sólo en la erradicación de las trabas administrativas y jurídicas para la movilidad, sino también de los obstáculos sociales, culturales, educativos y organizativos.

A pesar de estar por detrás del gigante norteamericano y de la ralentización económica que tanto ha destacado Vladimir Spidla, los datos de una nueva encuesta -también publicada hoy por Bruselas- confirman un aumento de la confianza de los europeos en el mercado de trabajo.

Así, tres de cada cuatro personas afirman que la Unión Europea incide de forma positiva en el acceso a la educación y la formación, así como en la creación de puestos de trabajo y el desempleo. Además, una gran mayoría (84%) de los trabajadores europeos confía en conservar, a corto plazo, su puesto de trabajo actual, lo que representa tres puntos porcentuales más que en 2004, aunque un porcentaje similar admite que un empleo de por vida forma parte del pasado.

De forma general, el 56% de los europeos tiene una opinión positiva acerca de las acciones de la UE en materia de empleo y asuntos sociales, lo que constituye una subida de cuatro puntos porcentuales en la Europa de los Quince desde finales de 2003. Por otro lado, más de tres de cada cuatro encuestados consideran que la UE incide favorablemente en el acceso a la educación y la formación (79%), en la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres (76%) y en la lucha contra otras formas de discriminación (75%). El 72% opina que la UE tiene también un efecto positivo en la creación de nuevos empleos y en la lucha contra el desempleo, mientras que la cifra se eleva a un 71% cuando se trata de combatir la exclusión social y la pobreza.

Asimismo, los europeos apoyan firmemente las medidas inspiradas en la UE, como es el caso de la formación continua en el lugar de trabajo (87%) y la mejora de los servicios de cuidado de niños (82%), a las que consideran medios eficaces para incluir a más personas en el mundo laboral y que éstas prolonguen su vida activa.

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