El Cónclave


La elección del nuevo Papa tiene lugar durante el Cónclave, que comienza días después del fallecimiento del anterior, en el que los cardenales se reúnen en la Capilla Sixtina tal y como José Catalán Deus describe en su libro El próximo Papa.

01/04/2005
Diariocrítico

El Cónclave comienza entre 15 y 20 días desde la muerte del Papa, pero no es necesario esperar tanto, ya que los cardenales podrían trasladarse a Roma en un plazo inferior a 24 horas, pero en ese periodo tienen lugar numerosas reuniones, ya que este precónclave es definitivo de cara a la elección del futuro Papa porque las candidaturas y sus apoyos se comienzan a definir en esta fase.

El periodo entre el fallecimiento y el Cónclave se denomina 'novemdiale'. Cada día de estos nueve días se celebra un funeral por el alma del fallecido, a la vez que se convierten en una especie de campaña electoral, a pesar de las normas vigentes que no permiten estos encuentros, aunque se presentan como 'intercambios de puntos de vista' entre los cardenales.

Este precónclave, por tanto, se convierte en algo parecido a una asamblea permanente en la que cardenales de peso y experiencia, muchos de ellos sin derecho a voto por superar los 80 años de edad, aprovechan para influir de cara al resultado final. Así se comienzan a formar las mayorías y los grupos de presión. Las filtraciones y rumores se suceden ya que en estos días se les permite a los cardenales el contacto con otras personas como periodistas, expertos...

En estos días previos los debates y manifiestos de grupos de fieles organizados comienzan a circular, sin olvidar la participación de los medios especializados en estos foros.

Ya en el cónclave los cardenales serán encerrados bajo llave hasta que elijan Papa. Las votaciones tendrán lugar en la Capilla Sixtina. Los electores durante este periodo de tiempo se alojarán en Casa Santa Marta con la única compañía extraña de dos médicos y varios sacerdotes para prestar confesión a los cardenales congregados, los cuales también estarán bajo juramento, a perpetuidad, de silencio sobre todo lo que allí se trate.

El último acto del precónclave es la misa 'Pro Eligendo Papa' en la mañana en la que se pone en marcha el cónclave que arranca con una asamblea en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico donde los cardenales invocarán al Espiritu Santo cantando Veni Creator de camino a la Capilla Sixtina acompañados por jóvenes clérigos.

El número de asistentes es limitado a 120 y quedan excluidos los que superen los 80 años de edad y no pueden mantener comunicación alguna con el exterior. Y será en la Capilla Sixtina donde realicen el juramento primero todos a coro y luego individualmente por orden de edad de mayor a menor.

Tras el juramento el maestro de ceremonias pronunciara el Extra Omnes para que todos los que no sena electores abandonen en ese momento la Capilla y tras ello tendrá lugar la primera y única votación de ese día. En los días posteriores durante los que se prolongue el cónclave se realizarán votaciones mañana y tarde.

Haya o no un favorito, en la primera consulta el voto siempre aperece disperso y es el día siguiente cuando comienzan a perfilarse los favoritos y a recabar apoyos, para conseguir los dos tercios lo antes posible para que sus partidarios no se pasen a otro nombre.

Cónclave

Cada votación tiene tres fases. En el presescrutinio se le entrega a cada elector dos o tres papeletas con el lema 'Eligo in summum pontificem' para que escriban a continuación su candidato. Después el cardenal más joven elegirá por sorteo a tres escrutadores que serán quienes computen los votos. Y cuando la tengan completada se acercarán al altar para depositar su papeleta en un caliz ad hoc.

En la segunda fase comienza el recuento de papeleta por parte de los tres interventores, uno de los cuales lo lee en alto y el resto lo apuntan los nombres en silencio. Después cosen las papeleta una tras otra para que quede a la vista de todos el resultado.

La tercera fase, el postescrutinio, consiste en averiguar si alguién ha alcanzado la necesaria mayoría de dos tercios.

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A excepción del primer día, el resto habrá dos fumatas diarias, una por la mañana y otra por la tarde, en las que se queman las papeletas. El humo negro indica que no se ha elegido sucesor y es el blanco el que revela que hay nuevo Papa.

Un aplauso confirma la elección de un nuevo Papa, entonces el decano Ratzinger se acercará a él para preguntarle "¿Aceptas tu elección como Supremo Pontífice?". Desde el momento que pronuncie "Acepto" será ya Papa a todos los efectos. Luego le preguntará con que nombre ejercerá su papado y todos los electores se arrodillarán ante él y será en la Capilla Paulina donde se vista por primera vez con los hábitos papales. De ahí, irá a la ventana central de la Basílica de San Pedro para dar su bendición papal. Unos días más tarde se celebrará una misa de 'coroanción' que dará comienzo a su reinado.

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