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El Papa Juan Pablo II falleció a las
21.37 horas de este sábado en su habitación
privada después de dos días de lenta
agonía. Así lo comunicó el portavoz
del Vaticano, Joaquín Navarro Valls,
a través de un comunicado en el que
se afirma que han comenzado ya todos
los procedimientos de la Costituzione
apostólica "Universi Dominici gregis"
promulgada por el mismo Juan Pablo II
en el 22 de febrero de 1996. A partir
de ahora, el cardenal Martínez Somalo,
Camarlengo del Vaticano, será la única
autoridad de la Iglesia que pueda adoptar
decisiones administrativas.
02/04/2005
Diariocrítico/Agencias
La
ventana de la habitación del Papa se
encendió de repente y fue la señal para
que los cardenales que se encontraban
en la Plaza de San Pedro leyendo el
rosario dieran la noticia a las más
de 60.000 personas que allí se habían
congregado y que reaccionaron en silencio
y con enorme conmoción. Ahora la noticia
la tiene que dar al mundo entero el
vicario de Roma, Camillo Ruini, e inmediatamente
después las campanas de todo el mundo
repicarán por el difunto Papa: las campañas
del Vaticano comenzaron a repicar exactamente
a las 22.40 horas.
Tanto los reyes de España, don Juan
Carlos y doña Sofía, como
el presidente del Gobierno, José
Luis Rodríguez Zapatero, ya han
hecho llegar sus condolencias por la
pérdida del Papa. La vicepresidenta
primera del Gobierno, María Teresa
Fernández de la Vega, tiene la intención
de visitar lo antes posible la Nunciatura
Apostólica para dar su pésame en persona.
La presidenta de la Comunidad de Madrid,
Esperanza Aguirre, ha decretado
tres días de luto en la Comunidad madrileña
en los que las banderas ondearán a media
asta.
El Papa había sufrido el jueves una
bajada de tensión y un shock séptico
debido a una grave infección urinaria,
condiciones que se agravaron durante
el viernes y, como citó el último parte
del Vaticano, sus parámetros biológicos
eran muy débiles, así como su respiración.
Ya el miércoles, se le había implantado
una sonda nasogástrica para poder alimentarle.
Según relató el portavoz del Vaticano,
Joaquín Navarro Valls, en una
de sus breves comparecencias informativas,
las últimas palabras fueron dirigidas
a los jóvenes, cuando ayer dictó con
dificultades un saludo para la juventud,
que los colaboradores interpretaron
y reconstruyeron como "os he buscado
y ahora habéis venido hacia mi. Os lo
agradezco".
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