El conservador alemán Ratzinger parece el mejor colocado para suceder al Papa


A falta de algo menos de dos semanas para que se reúnan los 117 cardenales habilitados para la elección del sucesor del Juan Pablo II en el cónclave, son varios los nombres que suenan para tomar las riendas del Vaticano. El alemán Joseph Ratzinger, considerado como uno de los representantes más fuertes del sector conservador de la Iglesia, parece ser el más cercano a la sucesión. Sin embargo, otros apuestan a que será el arzobispo de Milán, Dionigi Tettamanzi.

05/04/2005
Diariocrítico

El alemán Joseph Ratzinger, quien ha sido elegido como encargado de oficiar los funerales por Juan Pablo II, parece ser el favorito en todas las apuestas para suceder al Papa. Es el único que participó en el cónclave del que salió elegido Karol Wojtyla y durante años ha sido su mano derecha, lo que le hace ganar puntos a la hora de la elección entre quienes apuestan por una tendencia continuista. Es un defensor a ultranza de la tradición y se ha convertido en el azote de los progresistas.

Su principal rival sería el italiano Tettamanzi. Tiene 69 años y con él se aglutinaría el poder italiano en la Iglesia, ya que los transalpinos son un bloque consistente dentro del Vaticano que cuenta con algo más de veinte cardenales. Así, la curia italiana recuperaría el poder y seguiría con la tradición milanista, ya que esta ciudad ha dado varios papas a la historia. Es un experto moral y bioética.

Con mucha menos fuerza suena el nombre de Óscar Andrés Rodríguez Madariaga, de 60 años. Es el cardenal de Honduras y se lograría satisfacer al sector más amplio de cristianos en el mundo, ya que es en Latinoamérica donde se concentra el mayor número de creyentes de todo el globo. Se trata de un fuerte defensor de la ortodoxia cristiana perteneciente a los salesianos y posee un amplio conocimiento de varios idiomas.

El procedimiento

El cónclave, del latón cum clave, se convoca entre 15 y 20 días después de la muerte del Papa. A él acude el más de centenar de cardenales llamados a elegir al sucesor, que debe contar con menos de 80 años. Durante los días que dura esta reunión, los miembros del cónclave se mantienen aislados del exterior y deben prometer no revelar nada de lo que en el interior se diga.

El alojamiento de los cardenales estará en la residencia de Santa Marta en cuartos individuales y las reuniones tendrán lugar en la Capilla Sixtina. El sucesor debe ser elegido por la mayoría de dos tercios que dicta la tradición. Sin embargo, Juan Pablo II introdujo la salvedad de que si en 28 rondas de votación no había un resultado, éste podría ser aceptado por la mitad más uno de los votos. Están previstas dos votaciones diarias, por lo que el cónclave debería durar más o menos dos semanas.

Volver