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El sucesor de Juan Pablo II será
elegido en un conclave más moderno y
cómodo, según las nuevas normas previstas
en la constitución apostólica 'Universi
Dominici gregis' (1996) sobre la Sede
Vacante que abolieron la clausura total
de los cardenales que participan y establecieron
una nueva residencia en el interior
del Vaticano, según comunicó el Maestro
de las ceremonias pontificias, monseñor
Piero Marini.
18/04/2005
Diariocrítico/Agencias/Roma
Las nuevas normas sobre la elección
del nuevo Pontífice, redactadas por
el mismo Juan Pablo II, prevén
algunas novedades como "espacios
más amplios" para los 115 cardenales
que participarán en el Cónclave, aunque
conserva la misma rigidez en cuanto
al secretismo.
Hasta ahora, los purpurados electores
sólo podían permanecer en sus habitaciones
o en la Capilla Sixtina durante todo
el tiempo que duraba el cónclave. Con
la nueva Constitución, la clausura se
termina y los cardenales podrán pasear
por todo el recinto del Estado Vaticano,
desde las capillas, las salas de reuniones
o los mismos jardines vaticanos, aunque
no podrán hablar con nadie del exterior,
leer periódicos, ver la televisión ni
llamar por teléfono.
"La apertura de los espacios se ha
realizado para favorecer una mayor comodidad
en la vida de los cardenales, ya que
muchos de ellos son ancianos", ha
comentado el cardenal Marini,
que ha añadido que "esto hará mucho
más complicada la gestión del Cónclave"
ya que antes los cardenales se encerraban
con llave en sus habitaciones y las
ventanas se sellaban por lo que no había
posibilidad ni de entrar ni de salir.
"Pero todo esto comportaba tantos
problemas entre los cardenales, que
tenían que compartir habitaciones de
cinco con pocos baños y sin agua corriente",
explicó Marini, que añadió "que se
trata de una nueva experiencia pero
que todo saldrá bien, sobre todo por
el buen sentido común de todos".
Además de la Capilla Sixtina, que se
cerró al público el 7 de abril, también
permanecerán cerrados otros espacios
del Vaticano como los jardines, un lugar
que será usado por muchos purpurados
para la reflexión.
Otra de las novedades es la Casa Santa
Marta, un cómodo edificio construido
recientemente dentro de los muros del
Vaticano y donde se alojarán los cardenales.
Esta residencia no existía en los tiempos
de la elección de Juan Pablo II. En
los cónclaves romanos anteriores los
cardenales electores y las demás personas
que entraban en la clausura del cónclave
eran acomodados en las habitaciones
de los Palacios Apostólicos, bastante
incómodas ya que son habitaciones desprovistas
hasta de las facilidades más elementales,
aunque eso sí, decoradas por los más
renombrados artistas que han visto los
siglos.
La residencia de Santa Marta, construida
por indicación de Juan Pablo II cerca
de la Sala de las Audiencias Generales
Pablo VI, de arquitectura sobria, tiene
106 suites, 22 habitaciones sencillas,
y un apartamento. Cuenta además con
una capilla, el refectorio y un salón.
Otra de las novedades serán las nuevas
urnas en las que se recogerán los votos.
Hasta el último cónclave, el de 1978,
las urnas eran cálices y copones utilizados
para este objetivo. Las tres urnas actuales,
realizadas por el escultor italiano
Cecco Buonanotte, decoradas con
símbolos de la tradición cristiana --el
Buen Pastor, las espigas, el racimo
de uvas, los pájaros-- tendrán un objetivo
preciso.
Una servirá para recoger los votos de
los cardenales presentes en la Capilla
Sixtina. Otra se utilizará para recoger
en sus habitaciones de la Casa de Santa
Marta los votos de los cardenales que
por enfermedad no pudieran acceder hasta
la Capilla Sixtina. La tercera servirá
para recoger las papeletas después del
recuento, antes de que sean quemadas.
La última novedad de este cónclave es
que dado que en la última ocasión hubo
dudas sobre el color de la fumata, se
ha anunciado que, en esta ocasión, el
humo blanco que anunciará el nuevo Papa
estará acompañado por el repicar a fiesta
de las campanas de la Basílica de San
Pedro del Vaticano.
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