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El nuevo Papa Benedicto XVI en
su primera homilía como Pontífice en
la Capilla Sixtina afirmó que se siente
"inadecuado" para el cargo y
que siente también el peso de la responsabilidad
pero que la mano de Juan Pablo II aprieta
la suya y le dice que "no tenga miedo".
Asimismo, se comprometió a seguir con
las reformas adoptadas en el Concilio
Vaticano II y con la labor de su predecesor
y a trabajar para unificar a la Iglesia
católica y fomentar el diálogo interreligioso.
20/04/2005
Diariocrítico/Agencias/Roma
En un largo discurso, completamente
en latín, el que hasta ayer era el cardenal
alemán Joseph Ratiznger, y ahora
el Papa Benedicto XVI, explicó al resto
de los purpurados y personal del Vaticano
que pudieron asistir a la misa que siente
"un sentimiento de ser inadecuado
y de humana turbación por la responsabilidad
que se me ha dado como sucesor del apóstol
Pedro".
Benedicto XVI añadió que por otra parte
siente una "profunda gratitud a Dios
que no abandona su rebaño y lo conduce
a través de los tiempos bajo la guía
de los que El mismo ha elegido vicarios
de su Hijo y les ha convertido en pastores".
El nuevo Papa quiso sobre todo recordar
en su homilía a quien fue su gran amigo,
Juan Pablo II, y su "largo
y fecundo pontificado". "Me parece
que siento su mano fuerte que apreta
la mía, sus ojos sonrientes, que oigo
sus palabras: No tengáis miedo pero
esta vez dirigidas a mí", añadió.
El Papa quiso también recordar los funerales
de Juan Pablo II como "una experiencia
extraordinaria".
El nuevo Pontífice pidió a los cardenales
que le "apoyaran con la oración y
con la colaboración" y tocó uno
de los puntos importantes de la Iglesia
hablando de la importancia de "colegialidad
de la Iglesia", es decir la necesidad
de unidad en el interior de la comunidad
eclesiástica "de la que depende en
notable medida la eficacia de la acción
evangelizadora del mundo contemporáneo".
El Papa Joseph Ratzinger aseguró que
seguirá las pautas del Concilio Vaticano
II y de la herencia dejada por Juan
Pablo II "una iglesia más libre,
más valiente y joven". "Con el
paso de los años. --dijo-- Los
documentos conciliares no han perdido
actualidad, sus enseñanzas se revelan
de hecho especialmente pertinentes en
relación con las nuevas instancias de
la Iglesia y de la actual sociedad globalizada".
En la segunda parte de su homilía, el
Santo Padre explicó cual será su misión
en este Pontificado. En primer lugar,
se ha dirigido a los jóvenes a quienes
encontrará en agosto en Colonia, ciudad
de su país natal Alemania, con motivo
de las Jornadas Mundiales de la Juventud.
"Con vosotros, queridos jóvenes,
futuro y esperanza de la Iglesia y de
la Humanidad, continuaré dialogando,
escuchando vuestras esperanzas con la
intención de ayudaros a encontrar siempre
más en profundidad al Cristo viviente,
al eternamente joven", dijo.
Diálogo de civilizaciones
Pero también tuvo palabras para acallar
a los que le acusaban de no haber colaborado
en la apertura del diálogo interreligioso
de Juan Pablo II, prometiendo "esfuerzos
y dedicación para proseguir el prometedor
diálogo con las varias civilizaciones".
"Estoy plenamente determinado a cultivar
cualquier iniciativa que pueda parecer
oportuna para promover los contactos
y la unión con los representantes de
las varias iglesias y comunidades eclesiásticas",
manifestó.
Ratzinger prometió también que la reconciliación
entre los cristianos será su "primera
labor" en la que aseguró que trabajará
"sin ahorrar energías". Esta
es, dijo, "mi ambición y mi deber
principal". Según Benedicto XVI,
para lograr esta reconciliación no bastan
"las manifestaciones de buenos sentimientos"
sino "los gestos concretos" que
requieren no sólo "un diálogo teológico"
sino también "una pronunciación en
las motivaciones históricas" y una
"purificación de la memoria, tantas
veces educada por Juan Pablo II".
La misa fue concelebrada por los cardenales
Angelo Sótano, Alfonso López
Trujillo y a la entrada de la Capilla
Sixtina, el nuevo Pontífice llevaba
la cruz de plata que fue de Pablo
VI y después pasó a Juan Pablo
I y por último a Juan Pablo II,
lo que significa su intención de dar
una continuidad respecto a los pontificados
anteriores.
La homilía no se ha realizado como es
tradicional a mitad de la misa tras
las lecturas sino que se ha tratado
más que nada de un discurso en latín
dirigido a los cardenales. La misa se
ha difundido por los altavoces colocados
en la Plaza de San Pedro y por el Centro
Televisivo Vaticano y la Radio
Vaticana.
Para la aparición pública del Papa se
tendrá que esperar al próximo domingo
cuando se celebrará a las 10:00 horas
en la Plaza de San Pedro, la misa solemne
de inicio de Pontificado.
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