Fidel Castro, junto con Gadafi y Sadam Husein
en su tiempo, es, quizá, uno de los hombres
al que más veces han intentado asesinar en la
reciente historia mundial: al margen de otros,
sólo la CIA norteamericana elaboró hasta cinco
planes para ejecutar un atentado mortal en Cuba,
pero todos los intentos fracasaron. ¿Cómo es
posible un error así por parte de una de las
mejores organizaciones y con mayor capacidad
operativa del planeta? Sólo puede explicarse
por el complejo sistema de seguridad montado
en torno al Comandante en Jefe y que Diariocritico
revela ahora basándose en testimonios de ex
agentes cubanos que trabajaron en diversos departamentos
del espionaje y del contraespionaje del Ministerio
del Interior (MININT) y en el Consejo de Estado.
05/09/2006
Diariocrítico
Todo lo relacionado con la seguridad de Fidel Castro depende de José
Delgado Castro, el jefe de su escolta
personal. A su mando están las tripulaciones
de los coches que van el Comandante en Jefe:
entre 14 y 16 hombres que forman la guardia
más personal e íntima de Castro -los 'pretorianos'-
bajo las órdenes directas y exclusivas de
José Delgado. En esa guardia pretoriana se
encuentra 'Jorge' -un apodo-, un negro
corpulento de mirada fría y el hombre en el
que más confía Fidel.
Es conocido que la CIA norteamericana hizo
planes para asesinar a Castro en cinco ocasiones,
al menos, y no se sabe con exactitud el número
de operaciones que los anticastristas más
ultraconservadores de Miami han intentado
poner en marcha desde el triunfo de la revolución.
Todo ello explica las extraordinarias medidas
de seguridad con las que el régimen intenta
proteger a su Comandante en Jefe y a su segundo,
Raúl Castro, su hermano. Incluso, se
llegó a descubrir que una de las operaciones
en marcha para la eliminación de Castro lo
fue a través de la ropa que vestía el comandante.
Extremadas medidas en vestuarios y alimentación
Según nuestras fuentes, los servicios secretos
detectaron productos químicos en alguno de
sus uniformes, con el fin de inocularle determinados
virus. A partir de entonces se establecieron
tales medidas de seguridad, que toda la ropa
se pasa por rayos X antes de ser utilizada
por Fidel.
Naturalmente, la obsesión por la seguridad
se extiende a la alimentación. El servicio
gastronómico de Fidel Castro depende también
de su propia guardia personal. Un médico,
el coronel Selman, es el encargado
de llevar un control muy estricto de los alimentos,
ya sea en lo referente a su régimen de comidas,
como en garantizar que los productos se encuentren
en perfectas condiciones. Hasta los numerosos
regalos que Fidel recibe de empresarios españoles
pasan por un control muy estricto para evitar
que hayan sido tratados y puedan atentar contra
la vida del líder.
Esa es sólo la parte mínima de la seguridad
del mandatario cubano: las especiales medidas
de protección afectan tanto a sus residencias
particulares, como a sus oficinas en el Palacio
del Consejo de Estado y, naturalmente, a los
lugares que recorre habitualmente y que se
conocen en argot como "la vía expédita".
Por ejemplo, el conjunto presidencial donde
despacha Fidel, dentro del recinto del Consejo
de Estado, en La Habana, sería lo más parecido
en la época moderna al palacio del rey Minos,
en Cnosos (Creta): un auténtico laberinto
de puertas falsas.
El recinto consta de tres edificios que albergan
el Comité ejecutivo del Consejo de Ministros,
en un lateral; el Consejo de Estado, donde
se encuentra el despacho de Fidel, y el Comité
Central del Partido Comunista. El conjunto
no está vallado, pero cuenta con un sofisticado
sistema de circuito cerrado de televisión,
puestos de control a cada pocos metros y un
cuartel que sirve de residencia militar. El
acceso a cada uno de los edificios está controlado
por varios "recepcionistas" y tres
miembros de lo que sería la "casa militar".
A la salida del ascensor, en cada uno de los
pisos del inmueble, hay una mesa de control
con un guardia armado con una metralleta y
su pistola reglamentaria.
Según esta descripción, el despacho de Fidel
se encuentra en la tercera planta del edificio
del Consejo de Estado, aunque en un principio
se había previsto la cuarta y última planta,
que se desechó por temor a un bombardeo. La
tercera planta constituye en sí misma un auténtico
laberinto de más de mil metros cuadrados.
Además del personal de seguridad, se encuentran
allí sus secretarias, Josefina, Nuria
y Sonia, y el doctor José Miyar
Barrueco, secretario del Consejo de Estado.
El doctor Miyar es el superior inmediato del
general Rodolfo Fernández, jefe de
la Oficina de Asuntos Especiales del Comandante
en Jefe. Pero en esa planta, que sufre continuas
variaciones arquitectónicas, hay un sinfín
de pasajes falsos, según nuestras fuentes,
que deben permanecer en el anonimato: Existen
'puertas ciegas', con llave, pero que, cuando
se abren sólo hay una pared. Se trata de un
auténtico laberinto y muy pocas personas conocen
el camino real.
La infinita seguridad en el MINFAR
Fidel,
al igual que su hermano Raúl, nunca accede
al Ministerio de las Fuerzas Armadas por la
puerta principal: lo hace por detrás, donde
utilizan un ascensor privado que les lleva
directamente a su piso. El ascensor, con un
escolta dentro, cuenta con una cámara de circuito
cerrado. El piso de Raúl Castro dispone, incluso,
de un saloncito con fotos de generales y mariscales.
El despacho de Fidel está forrado en madera
preciosa con un sistema de planchas de acero.
En esa planta cuenta también con un apartamento
que utiliza para recibir visitas incluso a
altas horas de la madrugada.
Durante la guerra fría, el régimen siempre
previó la posibilidad de un ataque atómico
sobre la isla, o de un bombardeo masivo sobre
las residencias de Fidel. Así, se dispuso
la construcción de un búnker antiatómico en
el complejo presidencial que construyó hace
unas décadas una empresa alemana, y otro búnker
en la casa de Jaimanitas, residencia oficial
de Fidel, situada cerca del mar y próxima
a la unidad de elite de tropas especiales
que protege los movimientos de Castro. En
Jaimanitas se encuentra un puesto de las tropas
guarda-frontera y cuenta con un paso subterráneo
que va a dar al recinto de seguridad. A 500
metros de la casa de Fidel se halla la Dirección
General de Seguridad Personal.
Casi colindante con la residencia oficial
de Castro en Jaimanitas se encuentra el Centro
de Investigaciones Medico Quirúrgicas (CIMEQ),
el complejo cubano más importante de tecnología
punta y perteneciente a los servicios médicos
del Ministerio del Interior. Dentro del CIMEQ,
hay una sección de particular interés: una
sala llamada 'Objeto 20'. En la tercera planta
está la sala "F", a disposición de Raúl Castro
y de sus familiares. Más adelante está la
sala "G", exclusivamente para Fidel. En 'Objeto
20' se daría cita lo más granado de la contrainteligencia
interna o 'control interno' del régimen. Allí
reciben Fidel y las más altas jerarquías de
la nación los tratamientos médicos más sofisticados.
Buena prueba de la contundencia y de la efectividad
de las fuerzas que vigilan aquella zona fue
la muerte, hace unos años, de cuatro ciudadanos
mexicanos que, deslumbrados por las columnas
reflectoras dispuestas en la primera barrera,
la sobrepasaron y fueron tiroteados. Algo
similar le sucedió a un diplomático danés,
quien estaba, al parecer, en estado de embriaguez
y sobrepasó la primera línea de control: murió
tiroteado por los agentes de seguridad.
La "vía expedita"
Los desplazamientos públicos de Fidel Castro
constituyen todo un acontecimiento en Cuba.
Así se demuestra, al menos, por los datos
aportados tanto por los citados ex agentes
como por el escritor cubano exiliado Norberto
Fuentes en su sonado libro "Dulces
guerreros cubanos". "Vía Expedita"
es el nombre de una unidad de seguridad personal
cuya misión es "despejar" los lugares
por donde normalmente suele ir la caravana
presidencial, con métodos muy expeditivos,
como su propio nombre indica.
Según nuestras fuentes, esa unidad especial
tiene su sede central en la Calle 190 esquina
a Quinta Avenida, en un complejo conocido
como "La Estrella". Sus integrantes
visten como la Policía Nacional y cuentan
con una unidad motorizada y otra de coches
patrulla cuya misión primordial es vigilar
los dos posibles trayectos que unen Santa
Fe con el Palacio de la Revolución y el Ministerio
de las Fuerzas Armadas, en el otro extremo
de La Habana.
A lo largo del trayecto, desde su inicio en
la calle Boyero, un buen número de motoristas
permanecen apostados en cada uno de los cruces
por los que ha de atravesar la caravana. En
cada cruce hay además una garita con un oficial
de la "vía expedita", que cuenta con
un triple sistema de comunicación interna:
uno del tipo "magneto" y dos por aire
a través de una frecuencia en VHF para su
uso exclusivo. Así se transmitirían todas
las órdenes e incidencias del traslado.
Pero
el equipo de escolta personal cuenta, además,
con una unidad de zapadores cuya función es
revisar las alcantarillas que atraviesan el
recorrido hasta cinco veces diarias. Las tapas
de las alcantarillas están situadas de forma
estratégica frente a las garitas, en los cruces
de semáforos, de forma que los guardias tienen
acceso visual permanente al sistema de alcantarillas,
según nuestras fuentes. Para mayor seguridad,
en algunos casos se procedió a soldar las
tapas donde no había una garita de control.
Naturalmente, hay un par de vías alternativas
que tanto Fidel como Raúl utilizan discrecionalmente
como fórmula de seguridad. Pero, básicamente,
ambas cuentan con sistemas similares a los
ya reseñados. Los guardias de la "vía expedita"
conocen el recorrido que Fidel o Raúl realizarán,
pero sólo tres minutos antes de la partida
de la caravana. Se trata de información que
manejan exclusivamente el chofer y el jefe
de la escolta, José Delgado Castro, quien
puede ir vestido de militar o de civil, dependiendo
del acto al que se dirijan.
Las caravanas presidenciales
La caravana presidencial cuenta con tres coches
Mercedes de color negro, en el primero de
los cuales suelen ir cuatro fusileros y el
médico. Diez o quince metros detrás va el
Mercedes 560 de Fidel, que cuenta con el máximo
blindaje y al que siempre acompaña el jefe
de la escolta. Y, por último, el otro Mercedes
con un chofer y tres fusileros en estado de
alerta máxima y con sus armas automáticas
dispuestas a abrir fuego. Según estas fuentes,
antes usaban las subametralladoras USI, que
luego sustituyeron por la AK 47 y la AK 74,
una pistola ametralladora soviética de 20
tiros de 9 mm. Algunos llevan la Browning
belga de 15 tiros.
A unos 50 metros del último Mercedes suele
viajar un Lada soviético con cuatro hombres
vestidos de paisano fuertemente armados y
un técnico de primeros auxilios. La comitiva
queda cerrada habitualmente por una patrulla
de la "vía expedita" y los microbuses
de los grupos operativos con diez hombres
en cada uno. Cuando Fidel va a un acto publico,
la mitad de la gente que se ve son de su escolta:
entre cincuenta y cien personas, dependiendo
del destino final del recorrido. Pero, además,
para "despistar" a los satélites espía norteamericanos,
a veces salen dos caravanas idénticas, de
forma simultánea y con distintos recorridos.
Las medidas de seguridad son también extremas
cuando se trata de actos públicos. Cuando
Fidel o Raúl tienen que hablar desde alguna
tribuna, siempre lo hacen en un estrado blindado:
tienen una madera delante, una plancha de
hierro de unos dos centímetros detrás y una
última plancha de madera. Están diseñados
a prueba de balas de alto calibre.
Para
la seguridad de Fidel Castro y de su familia,
el régimen no ha dejado nada al azar. Como
el avión personal que utiliza el mandatario
cubano para sus desplazamientos por el interior
(un bimotor turbohélice soviético modelo AN-24)
y el exterior (un IL-62). Según nuestras
fuentes, la obsesión de Fidel por la seguridad
es grande, como es lógico. Cada vez que sale
de Cuba, al mismo tiempo que su avión despegan
otros dos, uno para la escolta y otro para
la logística. De esa forma es prácticamente
imposible determinar en cuál de los tres viaja
el Comandante en Jefe. Pero, además, para
sus salidas de la isla se contratan tres corredores
aéreos VIPs que hacen casi imposible
conocer cuál de las tres rutas pedidas fue
la utilizada finalmente por el avión presidencial.
Las mismas imponentes medidas de seguridad
se observan, igualmente, en los aviones de
Aerogaviota, la empresa cubana de viajes internos:
viajan cinco tripulantes y una aeromoza (azafata),
que es oficial de la base aérea. Todos pertenecen
a la contrainteligencia militar. Además, en
el avión viaja un escolta armado, que es un
guardia de un batallón especial, pero que
viste igual que la tripulación. En cabina
van el piloto, el copiloto y el ingeniero
de vuelo. Tantos tripulantes para un avión
que cuenta apenas con doce metros.
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