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Que todo ha sido una torpe improvisación queda más que demostrado por varios ‘detalles'. Entre ellos, y el que más ha indignado a los dirigentes madrileños del PSM, es que el anuncio del nombre de Miguel Sebastián les pillara a todos por sorpresa.
26/10/2006
Canal Madrid
(Diariocritico)

Sobre todo, cuando el pasado lunes Simancas presidió la reunión de la Ejecutiva del PSM en la que se hablaron de muchas cosas, pero en ningún momento dejó entrever lo que ha pasado.
El malestar de muchos dirigentes madrileños tras conocer la noticia de la propuesta de Sebastián era patente. “Esto es un despropósito”, comentó realmente incómodo uno de los miembros de la dirección regional madrileña. Este dirigente coincidía, curiosamente, en la valoración que hizo Ruiz Gallardón al enterarse de quién va a ser su rival: que es Zapatero el que asume con esta ‘apuesta personal' la responsabilidad de lo que ocurra en las elecciones municipales en Madrid.
En vista del revuelo armado en sus filas, Simancas se apresuró a convocar una reunión extraordinaria de la Ejecutiva regional para la misma tarde de ayer miércoles.
Sebastián se ofreció a Zapatero
Nadie salía ayer de su asombro. El nombre de Miguel Sebastián no figuraba en casi ninguna de las quinielas que se han ido barajando a lo largo de estos últimos meses como posibles candidatos del PSOE al Ayuntamiento de Madrid. Si Zapatero intentaba sorprender, desde luego lo consiguió totalmente.
Pero la versión que ofreció durante la breve comparecencia –sin preguntas- que tanto él como Simancas celebraron este miércoles para presentar en sociedad al aspirante no convenció a nadie. Según confesó llevaba “meses” con la idea de que su asesor económico y hombre de confianza era la persona más adecuada para intentar recuperar el poder en Madrid.
Según se apresuraron a ‘filtrar' fuentes socialistas una vez finalizada dicha comparecencia, la candidatura de Sebastián comenzó a fraguarse en el Puente del Pilar, aunque no fue hasta este mismo fin de semana cuando se materializó en una reunión en el Palacio de La Moncloa con el propio interesado, a la que asistió el líder madrileño Rafael Simancas.
Sin embargo, la versión ofrecida por otras fuentes mucho más fidedignas del PSOE es otra bien distinta. Zapatero volvía a Madrid el pasado martes en el avión presidencial con Miguel Sebastián del almuerzo al que habían asistido ese día en Barcelona con empresarios catalanes y el candidato de la Generalitat, José Montilla.
En el trayecto, el presidente charló con su asesor económico de la candidatura por Madrid y le desgranó el ‘perfil' de la persona que buscaba para afrontar ese difícil reto. Sebastián escuchó atento a Zapatero y cuando acabó se postuló directamente para el cargo, asegurándole que creía que él reunía esas cualidades. Trato sellado.
Una vez en Madrid, Zapatero convocó una reunión urgente en La Moncloa a la que asistieron –al menos que nos conste- María Teresa Fernández de la Vega, José Blanco y, por supuesto (¡cómo no!) , el secretario general del PSM, Rafael Simancas. Todos estaban de acuerdo en la propuesta y se decidió que era mejor hacerla pública cuanto antes. Como así ha sido, ya que al día siguiente, es decir, ayer miércoles, saltaba la noticia que, pese a lo que algunos puedan decir ahora, muy pocos conocían.
Un gran desconocido que no suscita entusiasmo ni en el PSOE
“Habemus Papa”. “Si, eso parece”. El comentario, sin grandes alharacas, lo escuchaba este diario de dos trabajadores de la sede socialista de la madrileña calle de Ferraz poco después de hacerse público que Sebastián va a ser el candidato al Ayuntamiento de Madrid. Sin embargo, por lo que enseguida pudimos comprobar, su nombre no entusiasma en las filas del PSOE, ni entre los trabajadores de la citada sede, ni entre la militancia de base.
Si para los ciudadanos es un auténtico desconocido, no lo es menos para los propios votantes del PSOE. La idea generalizada es que salvo que se destape durante la campaña y la precampaña que queda de aquí a las elecciones como una personalidad ‘arrolladora', no es la persona ‘adecuada' para enfrentarse al todopoderoso Ruiz Gallardón.
Incluso algunos fotógrafos que acudieron a cubrir el acto de ‘presentación' de Sebastián confesaban que era la primera vez que tenían ocasión de ‘retratarle'. Precisamente esta ansiedad por captar su primera imagen junto a Zapatero y Simancas, desembocó en una pequeña pelea entre ellos, dándose codazos y empujones para colocarse en el mejor lugar para inmortalizar el momento, mientras los servicios de prensa del PSOE les pedían “calma” porque había tiempo para todo.
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