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El conseller y secretario general de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, ha admitido
"humildemente" haberse "equivocado en las formas, pero no en el fondo"
al entrevistarse con la dirección de ETA. Carod ha defendido el diálogo con la
banda terrorista para "evitar" muertos. "No se puede hacer pagar un
precio político ni judicial por hablar", señaló Carod, que aprovechó para
acusar al Gobierno del PP de orquestar un "linchamiento mediático intolerable"
haciendo uso "partidista" de las instituciones del Estado y del dolor de
las víctimas. Redacción/Diariocrítico
En su esperada comparecencia ante la Diputación Permanente del Parlament,
Carod-Rovira señaló que "hablar para evitar muertos nunca puede ser
un error", aunque admitió que "no debía haber ido yo" provocando un
"perjuicio al Gobierno de la Generalitat". Por ello, justificó su salida,
al parecer momentánea, del Ejecutivo catalán para "preservar prioritariamente"
el tripartito. Carod recordó que los socios en el Gobierno catalán "tienen
derecho a su propia política" y mantienen posiciones diferentes sobre la resolución
del conflicto vasco. En este sentido, denunció la "perversidad moral" de
que se le someta a vigilancia e instó al PSOE a "desacomplejarse" y "desmarcarse"
del discurso "uniformador" del PP. Insistió Carod en que toda
resolución de un conflicto político con violencia "pasa por etapas previas",
que requieren de "discreción", y señaló que "siempre es mejor abrir
caminos de diálogo que mantenerse pasivo ante estrategias destructivas". Así,
se reafirmó en su "obligación moral y ética" y en su "deber cívico de
contribuir al fin de la violencia" y "si el Gobierno no lo hace, alguien
tiene que hacerlo". "¿Por qué se me condena?, ¿por qué tanta
hipocresía?", preguntó Carod recordando que los Gobiernos de PSOE y PP hablaron
con ETA, al igual que hizo el presidente de la Generalitat, Josep Tarradellas
en mayo de 1978. "Para hacer daño ya están las pistolas, para hacer bien tenemos
la palabra. No la hagamos callar, no condenemos a quien habla", dijo.
Carod explicó su participación en el proceso de desarticulación de Terra
Lliure y preguntó si "tengo que pedir perdón" por el fin de la violencia
de este grupo. En este sentido, señaló que Cataluña "no se conforma
con condenar los atentados" y por ello "aproveché la oportunidad de abrir
una grieta hacia el fin de la vilencia" hablando desde "la autoridad moral
de un partido democrático que quiere la independencia de su país por la vía pacífica".
"Ningún proyecto de nación puede construirse sobre la base de los
cadáveres", señaló Carod, quien insistió en que "siempre he rechazado la
violencia" y "ninguna causa vale una gota de sangre". "Matar en
nombre de los derechos de un pueblo es matar los derechos del pueblo, también
del nuestro", añadió. Carod aseguró que "nunca se me pasó por
la cabeza que con mis modestos argumentos políticos ETA dejara las armas"
pero consideró su entrevista un "grano de arena" en el camino hacia una
tregua. "Prefiero salvar una vida por encima de un gran resultado electoral",
dijo, asegurando su rechazo a la "demagogia electoralista y a poner geografía
al dolor". Acusación al PP El conseller
citó al poeta Joan Maragall y al reverendo Desmond Tutu para defender
su actuación y el "diálogo sin exclusiones, incluso con riesgo político",
más aún cuando "todo el mundo sabe que la vía policial es insuficiente".
Por ello, acusó al Gobierno del PP de "miopía, intolerancia" y de "apropiación
indebida del Estado". Según Carod, el PP quiere "llevar a Catalunya a un
callejón sin salida y no lo conseguirán", Catalunya "no entrará en la crispación
porque 'no som d'eixe món'", dijo citando a Raimon. Acusó al PP de
fijar una distancia "espiritual" entre Catalunya y España "quizá insalvable"
y de "criminalizar a la Generalitat por la presencia de los independentistas".
"¿Qué es más grave, hablar con ETA para salvar vidas o no dar órdenes
de detención? ¿A qué viene el montaje, y la persecución pública, si no es porque
hay elecciones y el PP no tiene escrúpulos?", preguntó Carod. "No nos engañemos",
apuntó y añadió que en tres días más de 10.000 personas ha firmado un manifiesto
en favor del diálogo, incluidos el periodista Gorka Landáburu y la socialista
Gema Zabaleta.
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