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Las actividades del Centro Nacional de Inteligencia, antiguo
CESID, se han convertido en un arma electoral. La campaña está que arde. Mientras
el PP ataca al PSOE por la reunión de uno de sus aliados con la cúpula de ETA,
sin que ellos se enteraran, los socialistas acusan al actual Gobierno de aprovecharse
de la información dada por los espías españoles. El partido que encabeza José
Luis Rodríguez Zapatero asegura que el Ejecutivo de Aznar tenía conocimiento de
esta reunión antes de que se celebrase y que no hizo nada para aprovechar luego
la información contra su partido. Redacción/Diariocrítico
No se sabe quien filtró la noticia del encuentro de Carod
Rovira, ex conseller en cap, con la cúpula terrorista, pero el PSOE e Izquierda
Unida insisten en que fue el Gobierno o incluso el propio Centro Nacional de Inteligencia
quien lo hizo para desestabilizar en plena campaña electoral. Los socialistas
han acusado al Partido Popular de utilizar la información obtenida por este organismo
de espionaje en beneficio propio, ya que mantienen que conocían los hechos antes
de que se produjesen. Sin embargo, el único hecho comprobado hasta ahora
es que Rovira se reunió con Josu Ternera y Mikel Antza. Mientras
el partido socialista aún no ha demostrado que verdaderamente el gobierno conociese
la existencia de esta reunión y que prefiriese esperar para utilizarla como arma
electoral en lugar de detener a los etarras. Mientras el 'caso Rovira'
termina de aclararse o de liarse aún más, José Luis Rodríguez Zapatero
y Mariano Rajoy siguen aprovechando la coyuntura para enviarse mensajes
cruzados en sus respectivos mítines. El líder socialista acusa a Rajoy de "no
entender" el acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo y de utilizarlo
en la 'batalla' electoral. Por su parte, el candidato a La Moncloa del
PP instó a Zapatero a que ratificase de nuevo el Pacto Antiterrorista después
de que Pascual Maragall asegurase que prefería "la ingenuidad de Carod
a la pasividad del Gobierno contra ETA". Pero la utilización que
los políticos hacen del espionaje no está siendo cuestionada sólo en España. Nuestros
vecinos franceses se han tropezado esta semana con el escándalo del ex primer
ministro Alian Juppé, que podría haber enviado espiar a los jueces que
le terminaron condenando. En Italia este tipo de asuntos turbios están a la orden
del día. Y en Gran Berta no queda tan lejos el 'caso Kelly', después de que el
juez decidiese exculpar a Tony Blair. Volver |