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El PP se niega a que comparezca el Gobierno para explicar la filtración del CNI


Maragall provoca una tormenta en el PSOE al dejar abierta a Carod la puerta del Govern


La Mesa de la Diputación Permanente ha resultado un fiasco más: el Grupo Popular se ha negado a que el Gobierno explique en el Congreso las actuaciones del CNI ante la filtración de los contactos entre Carod-Rovira y la cúpula de ETA, una negativa que el PSOE ha calificado de "democráticamente repugnante". Paralelamente, Carod ha presentado su renuncia como conseller, hecho que no ha calmado la marejada interna en el PSOE: Bono ha arremetido nuevamente contra los nacionalistas o los defensores del diálogo con ETA, pero Maragall ha respondido que Carod tiene la puerta abierta para volver al gobierno.

C. Moraga/M. Á.Menéndez/Diariocrítico

Ni el presidente del Gobierno, José María Aznar, comparecerá en la Diputación Permanente del Congreso, ni tampoco se convocará la Comisión de Secretos Oficiales para que el ministro de Defensa, Federico Trillo, y el presidente del CNI, Jorge Dezcállar, aclaren si se espió o no al dirigente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, ante sus contactos con la cúpula de ETA. Por no haber, ni siquiera habrá una reunión de la Diputación Permanente para debatir tales posibilidades, como solicitaba la oposición, además de Coalición Canaria y de los nacionalistas catalanes que, incluso, dejaban al Gobierno que arbitrara la fórmula más cómoda para comparecer.

Los tres miembros del PP que forman parte de la Mesa de la Diputación Permanente del Congreso, órgano que sustituye al Pleno en periodos parlamentarios vacacionales, tumbaron en bloque las diferentes iniciativas presentadas por el PSOE, IU, PNV, CiU, CC y Grupo Mixto encaminadas a saber qué hay detrás del 'caso Carod'.

La vicepresidente primera, Margarita Mariscal de Gante, del PP, justificó el rechazo alegando que no tienen encaje ni en el Reglamento de la Cámara ni en la Constitución, que solo contemplan tres situaciones excepcionales para que la Diputación Permanente se reúna cuando están disueltas las Cortes: para convalidar o derogar decretos leyes, para declarar estados de alarma, sitio o excepción y para velar por los poderes de la Cámara cuando están amenazados por un ataque externo.

Mariscal consideró, además, que no existen precedentes de este tipo en otras legislaturas, como argumentaron durante la reunión de la Mesa los dos representantes del PSOE, Joan Oliart y Amparo Rubiales, que recordaron que un ministro Defensa de UCD acudió al Congreso y que también en otra ocasión el presidente socialista, Felipe González, dio cuenta de una remodelación ministerial. Mariscal puntualizó que el primer caso "fue una interpretación errónea" y que el segundo no tuvo lugar con las Cámaras disueltas, sino en periodo de vacaciones parlamentarias. Luego puso de relieve otros que sistemáticamente se rechazaron, como en la quinta legislatura cuando se solicitó la comparecencia del Gobierno del PSOE para dar explicaciones sobre el caso GAL.

"Democráticamente repugnante"

Rubiales y Oliart, en nombre del PSOE, arremetieron con dureza contra la negativa del PP a que se reúna la Diputación Permanente para debatir los pormenores del caso Carod-Rovira y el comportamiento del CNI ante sus contactos con ETA.

Para Rubiales "democráticamente es repugnante" que durante estos cuatro meses en los que el Gobierno está 'en funciones' hasta la celebración de nuevas elecciones generales, el presidente y los ministros no se sometan al control del parlamento. A su juicio, entonces "el gobierno durante todo ese tiempo puede hacer lo que le de la gana sin dar explicaciones a nadie", al igual que los servicios de inteligencia del Estado "puede espiar impunemente, si lo han hecho, a cualquier dirigente democrático".

Contra el acuerdo tomado por la mayoría de la Mesa de la Diputación no cabe recurso, al menos por vía parlamentaria, pero la oposición no aclaró si estudian acudir a otras instancias.

Guerra interna socialista

Paralelamente, Josep Lluís Carod-Rovira formalizaba este lunes su renuncia al cargo de conseller de la Generalitat. Carod se presentará a las elecciones generales del 14-M como número uno de ERC por Barcelona, pero ha dejado abierta la posibilidad de regresar al Govern catalán como conseller en cap tras los comicios. Una posibilidad que ha abierto una dinámica de enfrentamiento entre sus 'socios' socialistas.

El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, ha reiterado que el líder de ERC regresará al Ejecutivo si muestra "lealtad a las instituciones" e "informa al Gobierno central de su reunión con ETA". Era la respuesta a unas declaraciones del presidente de Extremadura, el también socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra, quien había señalado categóricamente que "Carod no debe volver, no puede volver y no volverá al Gobierno de la Generalitat".

Es evidente que Maragall se niega a cerrar definitivamente las puertas al líder de su socio en el Govern, y ha advertido en declaraciones a la Ser que Carod "tiene que seguir una regla que le he impuesto: respeto y lealtad a las instituciones y remitir al gobierno Español, nos guste o no pero legítimo y democráticamente elegido, la información que tenga de la reunión". O, lo que es lo mismo, que la crisis está "cerrada" porque "este señor se ha ido", para añadir inmediatamente que "tiene la puerta abierta" para volver. Algo que no quieren contemplar ni Rodríguez Ibarra ni el presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, dos importantes 'barones' del PSO y 'puntas de lanza' contra Carod.

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