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En Toledo, comunidad autónoma
gobernada por José Bono, ha querido
Rodríguez Zapatero quemar sus últimos
cartuchos en esta campaña electoral
en la que aún no está nada dicho.
En un recinto deportivo que se quedó
raquítico para albergar a los entusiastas
militantes socialistas castellano-manchegos,
Rodríguez Zapatero reclamó un último
esfuerzo a los ciudadanos y animó
a todos a acudir a las urnas. "La
campaña está lista para sentencia
y estamos muy cerca de ganar",
dijo el candidato con la voz a punto
de quebrársele. Luego hizo una novedosa
oferta a Rajoy: le cederá el espacio
publicitario que corresponde en
TVE a su partido si accede a un
debate electoral, que hasta ahora
no ha querido. También Bono sorprendió
a los asistentes al asegurar que
si hoy se hubiera celebrado el 35
Congreso en el que fue rival de
Zapatero, retiraría su candidatura
"a favor de quien va a ser el
nuevo presidente del Gobierno".
Carmen MORAGA (Toledo)
El
candidato del PSOE subió al estrado
entre vítores y piropos como "Guapo",
"Eres el mejor" y "Presidente".
"Estamos muy cerca de ganar y hay
que hacer un esfuerzo, por eso vengo
a pediros el voto para lograr un
cambio tranquilo en el Gobierno".
Con esta frase, consiguió Zapatero
calentar el ambiente. Con la voz
algo rota de tantos días de campaña,
el candidato a La Moncloa del PSOE
no se cansó de animar a todos los
indecisos, desencantados y los jóvenes
que acuden por primera vez a las
urnas a que voten al PSOE para que
logre esa mayoría que necesita para
derrotar al PP.
Dicho esto, lanzó su oferta a su
rival: anunció que le cedería el
espacio publicitario que concede
la televisión pública a su partido
a cambio de que se avenga a celebrar
un cara a cara con Rajoy antes del
sábado. "Pero no va a querer,
porque sería incapaz de mirarme
a los ojos y contestarme dónde están
las armas de destrucción masiva
en Irak", comentario que levantó
la ovación en el público. Luego,
dirigiéndose directamente a su rival
del PP, le lanzó otro mensaje: "Señor
Rajoy, no se preocupe tanto de lo
que va ha hacer Gobierno porque
va a estar en la oposición".
Sudando, aunque no tanto como Bono,
pero sin perder ni un ápice de entusiasmo
que ha demostrado en estos diez
días de campaña, Zapatero lamentó
el rosario de "descalificaciones,
insultos y desvaríos" que han
esgrimido los dirigentes del PP
en sus mítines. El último, protagonizado
precisamente por el alcalde de Toledo,
José Miguel Molina, que comparó
la llegada de Hitler al poder con
la posible victoria del PSOE.
"Mi saludo de demócrata al alcalde
de Toledo", dijo con sorna.
Frase que completó haciendo un repaso
de otras ataques que ha sufrido
de otros dirigentes del PP, paquete
en el que incluyó a Aznar
por la utilización electoral del
terrorismo y los reproches al PSOE
sobre el caso Yakolev. Por todo
ello, Zapatero aseguró que "a
partir del 14 de marzo habrá un
presidente que no va a utilizar
a ningún muerto para hacer campaña".
Es más, Zapatero aseguró que el
objetivo prioritario de su Gobierno
será "acorralar a ETA", triunfo
que será "de todo el pueblo,
y no de un partido ni de un Gobierno".
En este sentido Zapatero aseguró
que cuando vio a Aznar agarrarse
a un comunicado de ETA para atacar
al partido de Pablo Iglesias, "comprendí
que teníamos que ganar el 14M".
Zapatero, aunque no despertó tanto
fervor como Bono, sí se esforzó
en reiterar machaconamente el mensaje
de la victoria: "El 14 votamos,
y el 15 estaremos de estreno". "Y
os diré más: va a ser una victoria
emocionante, limpia y por sorpresa,
que abrirá un periodo de impulso
para España. Cada voto va a ser
decisivo, y cada papeleta va a tener
el poder, y yo voy a pedir el voto
hasta el último minuto, y celebraré
la victoria con humildad y tolerancia.
En esa victoria, estará en primera
línea, conmigo, Pepe Bono".
El polideportivo se vino abajo,
pero es que previamente el presidente
castellano-manchego, el barón socialista
por antonomasia, había hecho ponerse
al rojo vivo el recinto con una
intervención repleta de todo tipo
de anécdotas. Incluso comenzó su
discurso con un chiste sobre Bush,
Blair y Aznar, que
causó deleite entre sus seguidores,
que le interrumpieron constantemente
con ovaciones, risas y aplausos
desde las gradas. Bono animó el
cotarro, y aseguró también que el
"PSOE está tocando la victoria
el 14 de marzo". "Hay que ir a votar,
y el domingo lo conseguiremos".
En su discurso, que pronunció en
mangas de camisa y sudoroso tuvo
estopa para todos los dirigentes
del PP, ministros del Gobierno,
pero especialmente para el candidato
popular, Mariano Rajoy, y para el
presidente Aznar por su "apropiación
de España". "No podemos tolerar
el tono con el que hablan y el concepto
que tienen de la vertebración de
España". Luego, Bono se mofó
de una frase del presidente del
Gobierno, que ha declarado que "nació
español, se siente español y morirá
español". "Pues claro", le replicó
Bono, "no va a morir coreano".
También le tocó el turno a Arzalluz,
a quien acusó de promover un nacionalismo
"insolidario y rancio". Bono
no dejó títere con cabeza. Atacó
a Rajoy, por lo aburrido que es
y por no conocer "ni cuál es
el salario mínimo interprofesional",
aunque avisó que también le iba
a lanzar algún piropo: "No tendría
precio como registrador de la propiedad
en Santa Pola, pero no como presidente
del Gobierno". El barón socialista
habló de la Iglesia, citó a Santa
Teresa y otros santos tantas veces
que alertó que sería criticado al
día siguiente. Y se quejó: "Estoy
harto de que esos que con patria
y dios hacen un paquete y se lo
atribuyen a la derecha". Bono,
antes de dar paso a Zapatero, hizo
un inesperado anuncio: aseguró que
si hoy se celebrara el 35 Congreso
del PSOE en el que fue rival de
Zapatero, no tendría la más mínima
duda de que retiraría su candidatura
"a favor del que va a ser presidente
del Gobierno". Ni qué decir
tiene que el polideportivo se vino
abajo en aplausos.
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