Zapatero vaticina su victoria el 14-M, que será "emocionante, limpia y por sorpresa"


En Toledo, comunidad autónoma gobernada por José Bono, ha querido Rodríguez Zapatero quemar sus últimos cartuchos en esta campaña electoral en la que aún no está nada dicho. En un recinto deportivo que se quedó raquítico para albergar a los entusiastas militantes socialistas castellano-manchegos, Rodríguez Zapatero reclamó un último esfuerzo a los ciudadanos y animó a todos a acudir a las urnas. "La campaña está lista para sentencia y estamos muy cerca de ganar", dijo el candidato con la voz a punto de quebrársele. Luego hizo una novedosa oferta a Rajoy: le cederá el espacio publicitario que corresponde en TVE a su partido si accede a un debate electoral, que hasta ahora no ha querido. También Bono sorprendió a los asistentes al asegurar que si hoy se hubiera celebrado el 35 Congreso en el que fue rival de Zapatero, retiraría su candidatura "a favor de quien va a ser el nuevo presidente del Gobierno".

Carmen MORAGA (Toledo)

El candidato del PSOE subió al estrado entre vítores y piropos como "Guapo", "Eres el mejor" y "Presidente". "Estamos muy cerca de ganar y hay que hacer un esfuerzo, por eso vengo a pediros el voto para lograr un cambio tranquilo en el Gobierno". Con esta frase, consiguió Zapatero calentar el ambiente. Con la voz algo rota de tantos días de campaña, el candidato a La Moncloa del PSOE no se cansó de animar a todos los indecisos, desencantados y los jóvenes que acuden por primera vez a las urnas a que voten al PSOE para que logre esa mayoría que necesita para derrotar al PP.

Dicho esto, lanzó su oferta a su rival: anunció que le cedería el espacio publicitario que concede la televisión pública a su partido a cambio de que se avenga a celebrar un cara a cara con Rajoy antes del sábado. "Pero no va a querer, porque sería incapaz de mirarme a los ojos y contestarme dónde están las armas de destrucción masiva en Irak", comentario que levantó la ovación en el público. Luego, dirigiéndose directamente a su rival del PP, le lanzó otro mensaje: "Señor Rajoy, no se preocupe tanto de lo que va ha hacer Gobierno porque va a estar en la oposición".

Sudando, aunque no tanto como Bono, pero sin perder ni un ápice de entusiasmo que ha demostrado en estos diez días de campaña, Zapatero lamentó el rosario de "descalificaciones, insultos y desvaríos" que han esgrimido los dirigentes del PP en sus mítines. El último, protagonizado precisamente por el alcalde de Toledo, José Miguel Molina, que comparó la llegada de Hitler al poder con la posible victoria del PSOE. "Mi saludo de demócrata al alcalde de Toledo", dijo con sorna. Frase que completó haciendo un repaso de otras ataques que ha sufrido de otros dirigentes del PP, paquete en el que incluyó a Aznar por la utilización electoral del terrorismo y los reproches al PSOE sobre el caso Yakolev. Por todo ello, Zapatero aseguró que "a partir del 14 de marzo habrá un presidente que no va a utilizar a ningún muerto para hacer campaña". Es más, Zapatero aseguró que el objetivo prioritario de su Gobierno será "acorralar a ETA", triunfo que será "de todo el pueblo, y no de un partido ni de un Gobierno". En este sentido Zapatero aseguró que cuando vio a Aznar agarrarse a un comunicado de ETA para atacar al partido de Pablo Iglesias, "comprendí que teníamos que ganar el 14M".

Zapatero, aunque no despertó tanto fervor como Bono, sí se esforzó en reiterar machaconamente el mensaje de la victoria: "El 14 votamos, y el 15 estaremos de estreno". "Y os diré más: va a ser una victoria emocionante, limpia y por sorpresa, que abrirá un periodo de impulso para España. Cada voto va a ser decisivo, y cada papeleta va a tener el poder, y yo voy a pedir el voto hasta el último minuto, y celebraré la victoria con humildad y tolerancia. En esa victoria, estará en primera línea, conmigo, Pepe Bono".

El polideportivo se vino abajo, pero es que previamente el presidente castellano-manchego, el barón socialista por antonomasia, había hecho ponerse al rojo vivo el recinto con una intervención repleta de todo tipo de anécdotas. Incluso comenzó su discurso con un chiste sobre Bush, Blair y Aznar, que causó deleite entre sus seguidores, que le interrumpieron constantemente con ovaciones, risas y aplausos desde las gradas. Bono animó el cotarro, y aseguró también que el "PSOE está tocando la victoria el 14 de marzo". "Hay que ir a votar, y el domingo lo conseguiremos".

En su discurso, que pronunció en mangas de camisa y sudoroso tuvo estopa para todos los dirigentes del PP, ministros del Gobierno, pero especialmente para el candidato popular, Mariano Rajoy, y para el presidente Aznar por su "apropiación de España". "No podemos tolerar el tono con el que hablan y el concepto que tienen de la vertebración de España". Luego, Bono se mofó de una frase del presidente del Gobierno, que ha declarado que "nació español, se siente español y morirá español". "Pues claro", le replicó Bono, "no va a morir coreano".

También le tocó el turno a Arzalluz, a quien acusó de promover un nacionalismo "insolidario y rancio". Bono no dejó títere con cabeza. Atacó a Rajoy, por lo aburrido que es y por no conocer "ni cuál es el salario mínimo interprofesional", aunque avisó que también le iba a lanzar algún piropo: "No tendría precio como registrador de la propiedad en Santa Pola, pero no como presidente del Gobierno". El barón socialista habló de la Iglesia, citó a Santa Teresa y otros santos tantas veces que alertó que sería criticado al día siguiente. Y se quejó: "Estoy harto de que esos que con patria y dios hacen un paquete y se lo atribuyen a la derecha". Bono, antes de dar paso a Zapatero, hizo un inesperado anuncio: aseguró que si hoy se celebrara el 35 Congreso del PSOE en el que fue rival de Zapatero, no tendría la más mínima duda de que retiraría su candidatura "a favor del que va a ser presidente del Gobierno". Ni qué decir tiene que el polideportivo se vino abajo en aplausos.



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