Barcelona: desbordamiento humano y abucheos a Rato y a Piqué


Un millón y medio de personas, según datos contabilizados -esta vez sí que hubo acuerdo- al alimón por el ayuntamiento y la Generalitat, se han manifestado en el Paseo de Gracia de Barcelona, respondiendo a la invitación institucional de mostrar el rechazo al criminal atentado de Madrid. Desbordamiento humano en el corazón comercial de la capital catalana. Escasos -aunque previsibles-incidentes y fuertes abucheos a la representación del Partido Popular.

De nuestro corresponsal en Barcelona, Paco Vilariño/Diariocrítico

El Gobierno de la Generalitat, con su presidente, Pasqual Maragall, al frente, sin más ausencias que los titulares de los Departamentos de Ordenación Territorial y Medio Ambiente, Joaquim Nadal y Salvador Milà, (ambos presentes en la manifestación de Madrid) los líderes de los partidos catalanes, sin excepción; el Ayuntamiento de Barcelona, con su alcalde Joan Clos, a la cabeza; así como los máximos responsables de centrales sindicales, organizaciones patronales, colegios profesionales y el largo etcétera asociacionista que conforma la sociedad civil catalana, tan distinta pero, a la vez, tan parecida a la del resto de España, ocupaban las tres o cuatro filas inmediatas a la obligada pancarta. Entre ellos, y ocupando uno de los lugares centrales de la primera fila, Rodrigo Rato, el vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía.

Público variopinto y heterogéneo, que en la tarde-noche templada, pero con amenaza de lluvia, que haría las delicias de cualquier experto sociólogo. Y, en medio de la masa, pocas banderas, pero absolutamente plurales: señeras y banderas españolas, con o sin crespón negro. Sorprendente unanimidad en las pancartas: en ninguna de ellas se hacía mención a ETA. Y una gran proliferación de hojas tamaño B4 con un lema "NO AL TERRORISMO / NO A LA GUERRA", redactadas tanto en catalán como en castellano. Y hay quien quiso ver en ellas (todas cortadas por el mismo patrón y la misma apariencia impresa, -el cronista cree que acertando- la larga mano del Partit dels Socialistes de Catalunya. Y escasas también las pancartas y pegatinas que hacían referencia a la solidaridad con el pueblo madrileño.

Abucheos a Piqué y Rato

Desde dos horas antes de la convocatoria oficial, muchos barceloneses se fueron concentrando en el sector del Paseo de Gracia comprendido entre la calle Aragón y la Diagonal. La Ramblas de Catalunya, paralela al paseo por el costado de Poniente y la Vía Layetana, por el lado de Levante, registraban una desusada afluencia de gente. El tramo entre la cabecera oficial y la plaza de Catalunya, cuatro manzanas aparecía abarrotado de una masa humana que pugnaba por avanzar contracorriente en dirección a la cola.

Tanto a la ida como a la vuelta, los máximos dirigentes del Partit Popular de Catalunya, que acompañaban a Rodrigo Rato, fueron abucheados por un numeroso sector del público asistente, a los gritos de "¡Asesinos!". Un férreo cinturón de la Policía Nacional, consiguió desviarlos hasta la entrada de un aparcamiento subterráneo, desde el cual accedieron a sus vehículos respectivos.

Para compensar, la representación de ERC

El violoncelista Jordi Savall, director de la Capella Reial de Catalunya, al filo de las ocho menos diez de la tarde, cuando la cabecera ni siquiera había accedido a la Plaza de Catalunya, desde una tribuna elevada, interpretó el "Cant dels Ocells", seguido en un relativo silencio. Al finalizar la interpretación, aplausos sincopados, seguidos del lento discurrir de la manifestación.

Sobre las ocho y media de la tarde, sin completar el recorrido oficial, por acumulación masiva de asistentes, los integrantes de la cabecera optaron por disolverse, mientras, tras ellos, los manifestantes restantes, en su gran mayoría, optaron por completarlo.

Catalunya en cifras

En las otras tres capitales catalanas, las manifestaciones iniciadas a las siente de la tarde registraron un considerable éxito. La ciudad de Girona (menos de 100.000 habitantes censados) registró una afluencia de 58.000 manifestantes.

Tanto la ciudad de Lleida como la de Tarragona vieron como 40.000 personas, en cada una de ellas, se echaban a la calle para manifestar su repulsa por, haya sido quien haya sido el criminal, la matanza de Madrid.






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