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La guerra de Irak ha pasado
factura electoral al PP: el Partido
Socialista ha ganado las elecciones
generales y José Luis Rodríguez
Zapatero podría sentarse en la Moncloa
repitiendo el 'tripartito' creado
en Cataluña. Los grandes perdedores
han sido, además del PP, la Izquierda
Unida de Gaspar Llamazares y Convergencia
i Unió. El PSOE recoge el voto de
centro del PP y una parte del voto
de IU, mientras que CiU pierde gran
parte de su voto en favor de la
ERC de Josep Lluís Carod-Rovira.
Manuel Ángel Menéndez/Diariocrítico
(Madrid)
El PSOE ganó las elecciones generales.
Los últimos días de la campaña electoral
han conseguido dar un vuelco espectacular
a las encuestas, que situaban a
José Luis Rodríguez Zapatero
como claro perdedor. Pero el
último tramo de la campaña electoral
ha sido definitivo. El PSOE logró
lo que parecía altamente improbable:
dar un vuelco a las encuestas y
ganar al PP de Mariano Rajoy
en votos y escaños en la práctica
totalidad de las Comunidades Autónomas
y en las grandes ciudades.
A la espera del escrutinio final,
son varios los factores que pueden
analizarse ya. En primer lugar,
parece evidente que, además del
PP, que pierde la Moncloa, los otros
dos grandes derrotados son IU y
CiU. El Partido Socialista habría
conseguido llevarse el voto centrista
que en las elecciones de 2000 habían
votado al PP de Aznar, creyendo,
equivocadamente, que éste sería
tan dialogante como en la legislatura
anterior. Pero parece que la guerra
contra Irak fue la gota que colmó
el vaso de la paciencia de los electorales,
al menos de lo más centristas, que
se habrían decantado ahora por Zapatero.
Pero, por otro lado, el PSOE también
se habría llevado una parte del
voto que, previsiblemente, iba a
ir destinado a Izquierda Unida -según
las encuestas, al menos-, lo que
revelaría un éxito total del mensaje
del "voto útil" que han ido
lanzando los socialistas durante
toda la campaña electoral.
Otro factor que ha incidido en la
recta final de la campaña ha sido,
sin duda, la masacre del 11-M en
Madrid cometida, según todos los
indicios, por grupos islámicos vinculados
a Al Qaeda. Se trataría de la respuesta
terrorista al apoyo de Aznar a la
guerra de Bush contra Irak,
una guerra en la que se mostró
en contra el 91 por ciento de la
población y que, pese a ese dato
abrumador, Aznar decidió en solitario
apoyar de forma incondicional. Los
electores ya reflejaron un cierto
voto de castigo en las elecciones
municipales y autonómicas del pasado
año, pero este año se ha reflejado
con mayor decisión.
En ese sentido, la 'manipulación'
que desde el Gobierno -Aznar y Acebes,
fundamentalmente- se ha hecho sobre
la autoría del atentado del 11-M,
culpando a ETA cuando en realidad
los datos de los que disponía Interior
apuntaban desde el primer momento
a Al Qaeda, habría hecho mella en
la ciudadanía y habría acabado por
movilizar a la izquierda y por hacerles
perder credibilidad entre sus mismos
'votantes naturales'.
Otra lectura, en este sentido, es
el error de estrategia que habría
cometido el PP a lo largo de su
campaña, centrándola excesivamente
en las conversaciones del líder
de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira,
con dirigentes de ETA en Francia
y elevando el tono del mensaje hacia
el catastrofismo del "destruirán
España". Todo parece indicar
que a los electores no les calado
ese mensaje, o bien que no les ha
importado.
Y la última lectura, relacionada
con la anterior, es que todo parece
indicar que el 'tripartito' -PSOE-IU-ERC-
se puede repetir, pero esta vez
a nivel nacional, algo contra lo
que tronaba José María
Aznar.
Eso, en lo que respecta al 14-M,
pero ¿qué ocurrirá el 15-M? La primera
incógnita es si dimitirá Mariano
Rajoy, el gran derrotado, al frente
del PP. Durante la misma noche electoral,
mientras las caras largas se cruzaban
en la sede nacional del partido
en la calle de Génova, se especulaba
con su dimisión y su "regreso
a Galicia". Ciertamente, es
la segunda vez en la historia de
la reciente democracia española
que un partido que está en el Gobierno
con una mayoría absoluta pierde
las elecciones de esta forma. Pero
en su primera intervención
pública, a las 22.40 horas
y flanqueado por Aznar y Rodrigo
Rato, el aún líder
del PP se limitió a ensalzar
la labor de gobierno de Aznar y
anunciar que pasaría a la
'fiel oposición'.
Pero también se abren muchas incógnitas
en el nacionalismo catalán: ¿qué
ocurrirá con Convergència i Unió?
CiU, que durante 24 años ha disfrutado
del poder en Cataluña, lo perdió
tras las últimas elecciones autonómicas,
pero ahora ha perdido también gran
parte del apoyo electoral que tenía
en el Parlamento nacional, que,
en principio, habría ido
dirigido hacia la ERC de Carod-Rovira.
Y, lo que es peor, que también
ha perdido su capacidad de 'bisagra'
en Madrid. Las tensiones entre la
Convergencia Democrática de Cataluña
de Artur Mas y de la Unió
Democrática de Durán i
Lleida podrían estallar rápidamente.
Por último, ¿qué ocurrirá en IU?
Las expectativas de la coalición
se centraban en una subida importante,
pero los resultados han mostrado
que prima más el voto útil. La incógnita
es si Gaspar Llamazares,
que se presentaba por primera vez
como candidato, seguirá manteniendo
la Presidencia Federal.
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