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El ciudadano argelino Ali Amrous,
detenido en San Sebastián por agentes
de la Ertzaintza, aseguró ante el
juez de la Audiencia Nacional Baltasar
Garzón que cuando en enero fue detenido
por la Policía Autónoma Vasca y
habló de un posible atentado de
Al Qaeda en las madrileñas estaciones
de Atocha o Chamartín lo dijo porque
"allí hay mucha gente", según
informaron fuentes jurídicas.
Diariocrítico (Madrid)
Tras una comparecencia de una hora,
Garzón decidió suspenderla
y prorrogar su detención por 48
horas hasta que le remitan diversos
informes policiales sobre esta persona
que prueben o desmientan que conocía
los atentados del 11-M. Hasta entonces,
Amrous permanecerá detenido bajo
la acusación de presunta pertenencia
a banda armada o integración en
organización terrorista.
En estas 48 horas la Comisaría General
de Información de la Policía revisará
los teléfonos que pudiera tener
el detenido, así como sus posibles
contactos con personas relacionadas
con el fundamentalismo islámico.
Toda la información sobre Amrous
de la que se disponga se remitirá
al Juzgado Central de Instrucción
número 5, para que una vez la reciba
Garzón le tome declaración.
No obstante, el detenido compareció
ante el magistrado por espacio de
una hora, aunque su declaración
fue declarada secreta. A las 13.10
horas fue conducido al Juzgado,
esposado y acompañado por dos policías.
Amrous, que vestía chándal y una
cazadora granate, se mostró sonriente
en todo momento y se permitió decir
a uno de los policías que le custodiaban
"qué pasa, tranquilo". Una
vez en el Juzgado, los policías
le quitaron las esposas.
Según las fuentes consultadas, Ali
Amrous afirmó ante Garzón que no
es violento desde que su hermano,
que perteneció al Grupo Islámico
Armado (GIA) argelino, fue asesinado.
Señaló que cuando fue detenido en
enero dijo, a preguntas de agentes
de la Ertzaintza, que Al Qaeda podía
atentar en Atocha y Chamartín porque
allí "hay mucha gente".
Su arresto, que fue ordenado por
el juez Garzón, que sustituye a
Guillermo Ruiz Polanco -suspendido
cautelarmente de funciones-, se
debió a que agentes de la Ertzaintza
recordaron cómo el detenido habló
a mediados de enero de una matanza
en la capital de España, en tono
de amenaza, llegando a mencionar
la zona de Atocha. Según informaron
fuentes jurídicas, el detenido ha
vivido en varios lugares de España,
entre ellos Madrid y Almería. Su
situación en nuestro país es irregular.
A mediados del pasado mes de enero
una patrulla de la Ertzaintza fue
alertada por unos vecinos de San
Sebastián de un posible delito de
tráfico de drogas. Cuando los agentes
acudieron al lugar de los hechos
e identificó a unos ciudadanos de
origen magrebí, uno de ellos dijo
a los agentes: "Os vais a enterar,
vamos a matar a un montón de madrileños,
vamos a llenar las calles de La
Castellana de muertos", e incluso
hizo alusión a Atocha.
Los ertzainas no le dieron entonces
importancia, pero, después de los
atentados, se acordaron de aquella
conversación, lo comunicaron a sus
mandos y el viernes a primera hora
el Departamento de Interior del
Gobierno vasco trasladó los datos
al Ministerio, el Centro Nacional
de Inteligencia y la Policía Nacional.
Los agentes comenzaron la búsqueda
de esta persona, lograron localizarla
anteayer y procedieron a su detención,
tras interrogarle.
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