El Gobierno intenta recuperar credibilidad sobre el 11-M a costa del CNI


· El Gobierno desclasifica informes de los servicios secretos que hablaban de la autoría de ETA
· Acebes: "Ninguno de los miembros del Gobierno ha faltado a la verdad, ni ha mentido ni ha ocultado informaciones en su poder"


Medida insólita en la historia de España: el Gobierno ha desclasificado varios documentos de los servicios secretos (CNI) pocos días después de emitidos los mismos para probar a los ciudadanos que "ninguno de los miembros del Gobierno ha faltado a la verdad, ni ha mentido ni ha ocultado informaciones en su poder". Es decir, el Gobierno ha querido ganar credibilidad desacreditando al Centro Nacional de Inteligencia, que, según los documentos desclasificados, fue quien insistió en la 'vía ETA' en dos días sucesivos. La desclasificación ha sido llevada a cabo por el Consejo de Ministros, una vez consensuada en la mañana de este jueves con el Partido Socialista.

M. Á. Menéndez/Diariocrítico (Madrid)

Los dos documentos desclasificados del Centro Nacional de Inteligencia fueron enviados sucesivamente al presidente del Gobierno, José María Aznar, a las 15.51 horas del 11 de marzo, pocas horas después de perpetrarse la masacre, y en la mañana del viernes, 12 de marzo. En el primero de los documentos se afirma que la hipótesis más plausible sobre la autoría del atentado era la de ETA. En el segundo documento se resta credibilidad a la reivindicación hecha a un periódico de lengua árabe en Londres atribuyéndoselo a una organización integrista próxima a la Al Qaeda de Bin Laden.

Con esa desclasificación, el Gobierno ha querido demostrar que ni el ministro del Interior, Ángel Acebes, ni el presidente del Ejecutivo, José María Aznar, ni el ministro portavoz, Eduardo Zaplana, mintieron, ocultaron o manipularon información en sus comparecencias públicas para informar sobre el atentado cometido en Madrid. Pero se trataba también de desacreditar a aquellos medios, como la Cadena SER, que estuvieron durante días afirmando que el CNI había informado al Gobierno ya en la misma mañana del jueves que la autoría había que achacársela a Al Qaeda. Los documentos desclasificados vendrían a demostrar justo lo contrario.

El Consejo de Ministros se adelantó a este jueves dado que el viernes se celebra la Festividad de San José. Los asesores gubernamentales habían decidido poner en marcha un plan para recuperar la credibilidad del Gobierno, puesta socialmente en duda, por sus informaciones sobre los atentados del 11-M. Así, tras una consulta previa con responsables del Partido Socialista, ya que es esta formación la que ha ganado las elecciones generales y a la que le corresponde formar Gobierno, el Ejecutivo de Aznar decidió desclasificar dos documentos del CNI y uno del Instituto Anatómico Forense que vendrían a liberar de responsabilidad al Gobierno cuando afirmó que la autoría era de ETA.

Al término de la reunión del Gobierno comparecieron el ministro portavoz, Eduardo Zaplana, y el de Interior, Ángel Acebes, sobre los que ha recaído, precisamente, la acusación de manipular la información con tintes electoralistas. En la rueda de prensa se repartieron los documentos con el objetivo, según Zaplana, de demostrar que "han existido calumnias e injurias a un gobierno decente, que no ha manipulado ni mentido y quienes han manipulado y mentido, tienen que dar una explicación".

Sucesión de hechos

El ministro del Interior intentó ser muy preciso sobre la cronología de los hechos, de tal manera que no cupiera ninguna duda sobre la "honestidad" de sus palabras en sus sucesivas comparecencias públicas. En esa secuencia, el ministro refirió que, nada más conocerse los atentados, se reunió en la sede de Interior la cúpula de la lucha antiterroristas, formada por responsables de la Policía, la Guardia Civil y servicios secretos.

De esa reunión se habría trasladado al ministro la información de que la hipótesis más probable sobre la autoría del atentado era la de ETA. Esa fue la razón, según Acebes, de que en su primera comparecencia informativa, a las 13.30 horas de ese jueves, indicara públicamente que no tenía "ninguna duda" de que era ETA la autora del atentado.

"Efectivamente, comparecí a las 13.30 y expliqué por qué pensaba que era ETA", reconoció el ministro del Interior, quien se basó en la reunión que los máximos responsables de la lucha antiterrorista habían mantenido a las 12.00 horas. Acebes habló con el secretario de Estado de Interior, quien le trasladó las conclusiones de la reunión: había sido ETA.

Se basaron para concluir así en los precedentes de la banda; el conocimiento de los objetivos de ETA; los tiempos que suele utilizar para realizar sus atentados, la información de los TEDAX, que dijeron inicialmente que el explosivo utilizado era dinamita, el habitual utilizado por ETA; el hecho de que ETA hubiera pretendido una masacre antes de las elecciones, con 13 bolsas con explosivos preparadas para un atentado en Baqueira Beret; los precedentes de Nochebuena de un tren con explosivos... "Tras un análisis serio y riguroso" y con la información disponible "les transmití con veracidad lo que en ese momento pensaba", se justifica Acebes.

El CNI, desacreditado

El primer informe del CNI sobre el atentado le fue entregado al presidente del Gobierno a las 15.51 horas del jueves en la Moncloa, según reveló Acebes. En ese documento, que ha sido desclasificado, el CNI informaba al Gobierno que "se considera casi seguro que la organización terrorista ETA es la autora de estos atentados". Para su análisis, el CNI establecía seis circunstancias similares a las analizadas por los responsables de la lucha antiterrorista, concluyendo que con los datos disponibles no parece ligarse que ninguna organización ligada a la Yihad pudiera ser autora de estos atentados. Esa sería la razón por la que Acebes siguiera insistiendo en conferencias posteriores en la 'vía ETA'.

Pero con la desclasificación de este documento, el prestigio del CNI ha quedado por los suelos ante la ciudadanía española y mundial. Porque un segundo documento desclasificado, afirmaba todavía en la mañana del viernes, después de conocer la reivindicación hecha a un periódico de Londres por un supuesto terrorista reivindicando la acción para una organización extremista islámica que la misma es "carente de predicamento suficiente en la organización para poder reivindicarlo en su nombre". Deduce el CNI, igualmente, que tal reivindicación "pudiera ser falsa o dudosa".

Un error de bulto, desde luego, por parte de los servicios secretos que dirige Jorge Dezcállar y un patinazo de una conocida emisora de radio que seguía insistiendo en que el CNI había dicho al Gobierno que el atentado lo hizo Al Qaeda.

La furgoneta de Alcalá de Henares

En esa sucesión de hechos para reivindicar su credibilidad el ministro del Interior se refirió a la furgoneta abandonada en Alcalá de Henares, que fue la que dio la pista real del extremismo islámico. Según el informe del subdirector general Operativo de la Policía, la furgoneta fue encontrada sobre las 11.00 horas del jueves 11 de abril, poco después de cometerse los atentados, pero no tuvo entrada en el complejo policial de Canillas hasta las 15.30 horas.

A las 10.50 horas se recibía una llamada en la Comisaría de Alcalá de Henares informando un particular que había visto una furgoneta sospechosa. Se estableció el despliegue, se localizó el vehículo y se abrió su puerta trasera con una palanqueta. Después de que un perro comprobara que no había explosivos en su interior, el vehículo se precintó -no se registró en ese momento-, se consultó a qué lugar había que trasladarlo y se lleva por fin al complejo de Canillas, "donde la policía podía hacer el registro", en el que tiene entrada a las referidas 15.30 horas.

Es después de esa hora cuando se descubren en su interior siete detonadores debajo de los asientos, así como una cinta de casette con la caráctula en árabe. Los elementos encontrados son llevados ante la policía científica a las 17.30 horas. Ése sería en el momento en el que ya habría datos suficientes para sospechar de una conexión islámica, razón por la que el ministro comparecería a las 19.30 horas en rueda de prensa para informar que había ordenado abrir una segunda línea de investigación. Eso es así, sin embargo Acebes seguía entonces insistiendo pese a todo en que la autoría era de ETA. Sin embargo, sería cierto que cuando compareció a la 13.30 horas no habían sido descubiertos aún esos elementos en la furgoneta.

Kamikazes y carta a las embajadas

Aún ocho días después, el Gobierno desconoce si hubo algún kamikaze en los trenes que estallaron. "El gobierno -explicó Acebes- sólo puede informar y conocer de los datos que les suministra quien han llevado a cabo las autopsias", y en este caso hizo público un informe de la directora del Instituto Anatómico Forense de Madrid y máxima responsable de la coordinación, Carmen Baladía, quien señala que "en ningún caso se han encontrado dato que permita suponer la existencia de un suicida".

Igualmente, tanto Acebes como Zaplana quisieron justificar en todo momento la labor de la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, cuyo Ministerio transmitió a las 17.28 horas del jueves 11 un telegrama a todos los consulados informando de la autoría de ETA del atentado. Según ambos ministros, el telegrama se emitió antes de conocer la traducción de la cinta en árabe. Ello podría explicar el tenor la nota, pero no explica por qué después no se emitió una contranota.

Todo este análisis ha sido conocido por el Consejo de Ministros, concluyendo que "han existido calumnias e injurias a un Gobierno decente, que no ha manipulado ni mentido y quienes han manipulado y mentido, tienen que dar una explicación". Acebes insistió mucho en que ha dicho "verdad, verdad desde el primer momento hasta el último".

Irak y Yakolev 42

Eduardo Zaplana tuvo mucho cuidado en referir que los documentos del CNI han sido desclasificados porque el Gobierno tiene "toda la base legal para tomar la decisión que ha tomado". Y se ha hecho después de consultarlo con el Partido Socialista. Pero, preguntado si pensaban desclasificar también los informes del CNI sobre la guerra de Irak y sobre el accidentes del Yakolev 42, esta fue su respuesta: "De eso no hemos hablado hoy, pero tomo buena nota de su interés, si eso puede ser una reclamación social extendida".

Si se han desclasificado los documentos del 11-M es para probar que "ninguno de los miembros del Gobierno ha faltado a la verdad, ni ha mentido ni ha ocultado informaciones en su poder". Zaplana ha reconocido que la hipótesis más probable podría ser ETA, pero que había varias vías: "He tenido que salir, sin que se me hiciera caso, como ministro portavoz para decir que no había indicios de que hubiera kamikazes en los trenes". "Hemos tenido que soportar que se nos dijera manipuladores, mentirosos y que un portavoz socialista dijera en el día de reflexión que España se merecía un Gobierno que no mintiera. Y eso no lo vamos a tolerar", finalizó Zaplana.








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