Zapatero cosecha una acogida fría por su tibieza sobre Irak y las reformas estatutarias


Discurso de investidura de Rodríguez Zapatero con promesas de regeneración política y de consenso, pero con evidentes lagunas en una exposición inicial que no ha gustado a prácticamente ningún grupo político, aunque por diferentes razones. El candidato socialista pronunció un discurso estructurado en cinco grandes ejes y con algunos compromisos concretos: reforma de la Constitución, del Senado y del Reglamento del Congreso, apoyo automático a la petición de reforma de estatutos de Autonomía, máximo esfuerzo en la lucha antiterrorista a nivel nacional e internacional "dentro de la legalidad" y, en general, un nuevo talante basado en el diálogo. Pero ha evitado intencionadamente entrar en cuestiones de fondo: no ha dicho si traerá regreso las tropas de Irak antes del 30 de junio y no se ha comprometido en cuestiones de interés social como la adopción de niños por parejas homosexuales, a las que sí les ha prometido, en cambio, el matrimonio civil.

Manuel Ángel Menéndez (Madrid)

Durante 65 largos minutos, el candidato a presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, leyó ante el Pleno del Congreso los 20 apretados folios que había preparado con sus asesores más inmediatos. La sesión, prevista inicialmente para el mediodía, se inició una hora antes para dar más tiempo a la oposición a preparar la respuesta. Zapatero inició su discurso recordando a los 192 muertos que dejaron los atentados del 11-M en Madrid y asegurando que va a gobernar para 42 millones de españoles: "A ellos me debo a partir de ahora", dijo.

A pesar de lo largo del discurso, pocas novedades reveló el candidato socialista en su intervención inicial. Evidentemente, guardaba las cuestiones de mayor calibre para el turno de réplica después de oír las intervenciones de los grupos. En realidad, esa intevención que Zapatero había venido preparando durante los últimos días con sus más cercanos colaboradores se parecía más al tríptico con el que se presentó a la campaña electoral que a un programa de Gobierno realmente estructurado. Pero con carencias fundamentales que prepocuparaon a los grupos que le van a apoyar el viernes en la investidura: sobre todo, la no referencia a una fecha concreta de regreso de las tropas españolas desplegadas en Irak.

No por casualidad, el candidato socialista inició su intervención afirmando su disposición a luchar contra el terrorismo nacional e internaiconal en todos los frentes, un auténtico "objetivo prioritario" para el nuevo Gobierno que quiere basar su eficacia en este terreno con una mayor coordinación entre los servicios de inteligencia y una multiplicación de la presencia española en el plano exterior. Pero, advertencia, no habrá restricciones en el Estado de Derecho y no se apoyarán acciones ilegales dentro o fuera de nuestras fronteras. Dicho en otras palabras, no habrá más grupos como los GAL, de tan triste recuerdo, pero tampoco misiones como las de Irak si no cuentan con el mandato de la ONU y no lo aprueban previamente las Cortes Generales.

Unas medidas que en el plano interno, según las previsiones socialistas, deberán ir acompañadas de un amplio acuerdo de colaboración con los gobiernos vasco y catalán y con el mantenimiento del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, aunque abierto a más fuerzas políticas. "Para mí, hoy, el pacto sigue vigente", afirmó Zapatero antes de prometer que va a convocar una reunión del Pacto con efecto inmediato.

Reformas constitucionales

Nada de lo anterior era una novedad: lo viene diciendo el candidato socialista desde antes incluso del inicio de la campaña electoral. Como tampoco han resultado una novedad los compromisos adquiridos en esta primera sesión respecto a las reformas institucionales que proyecta emprender: "revitalizar el Parlamento" reformando su Reglamento -"en esta tarea quiero que se empeñe toda la Cámara", dijo-; reformar el Senado a través de "un proceso consensuado de reforma de la Constitución", y reformar la propia Carta Magna en lo referente, al menos, a los artículos que afectan a la Cámara Alta, al cambio en el orden de sucesión en la Corona para no discrimnar a las mujeres respecto a los varones, en la inclusión de la denominación como tales de las 17 Comunidades Autónomas y de las dos ciudades autonómicas y en la incorporación en su texto de una referencia explícita a la futura Constitución Europea.

Pocas novedades en este capítulo, por tanto, pero las palabras de Zapatero sí han disparado la señal de alarma en la oposición que lidera Mariano Rajoy en cuanto a la reforma de los Estatutos de Autonomía. En un aparente guiño a los nacionalistas catalanes, fundamentalmente ERC, y a IU, Zapatero prometió una ratificación inmediata de todos los cambios estatutarios que aprobaran los respectivos Parlamentos autonómicos, siempre y cuando los mismos encajen en la Constitución; es decir, no al Plan Ibarretxe, pero sí a los planes reformistas de Pasqual Maragall en Cataluña y de Manuel Chaves en Andalucía. Para el líder socialista, "reformar los estatutos es optar por vivir dentro de ellos, es aceptar la Constitución y, por lo tanto, apoyaremos las propuestas de reforma". Pero, ¿cómo se sustanciará ese apoyo? ¿Habrá una aprobación por las Cortes Generales automática? Son algunos de los flecos pendientes, pero que han empezado a preocupar a la oposición.

En cualquier caso, ha prometido Zapatero que se entrevistará con todos los presidentes autonómicos antes del verano y que instituirá una conferencia de presidentes de Autonomías cuya primera reunión tendrá lugar en el último trimestre de este año: será un broche de oro a la reforma del Senado. Además, a través de la Federación Española de Municipios y Provincias, ha prometido Zapatero llegar a acuerdos con los gobiernos municipales y ha anunciado que apoyará el Forum 2004 de Barcelona y la candidatura olímpica de Madrid para los juegos del 2012.

En este bloque institucional ha incluido también las reformas en los entes públicos RTVE y agencia EFE, para los que en un próximo Consejo de Ministros nombrará un Consejo de Expertos para que, en el plazo de nueve meses, presente una propuesta que el Gboierno elevará a la Cámara Baja en forma de proyecto de ley a lo largo de 2005. Respecto a las Justicia, ha prometido la creación de 1.500 nuevas plazas de jueces en la legislatura y la revisión del Estatuto del Ministerio Fiscal, y en seguridad ciudadana, se ha comprometido a incrementar en 36.000 efectivos a lo largo de la legislatura la actual plantilla de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Política exterior no atlantista y legalista

Ninguna novedad tampoco respecto al bloque de la política exterior española. La idea prioritaria es "recuperar un consenso que nunca debió romperse" -nuevo tirón de orejas al anterior Gobierno de José María Aznar, para el que tuvo diferentes críticas sutiles-. Pero con unos ejes que, según Zapatero, van a permancer inalterables durante su mandato: Lationamérica y Mediterráneo como objetivos prioritarios; 'socios' de Estados Unidos, sí, pero no 'cómplices' ni 'seguidistas', lo que conlleva a que España "se alineará con la legalidad"; atención preferente a Marruecos -será la primera visita que gire Zapatero como presidente del Gobierno a un país extranjero-, y europeísmo, mucho europeísmo.

De hecho, Rodríguez Zapatero ya ha confirmado que retirará el veto español a la Constitución Europea y que su Gobierno intentará que la misma se apruebe de que termine la Presidencia irlandesa el próximo mes de junio. Un mes, por cierto, complejo porque expira el plazo de los soldados españoles destacados en Irak. ¿Qué hará con ellos el Gobierno socialista? Gran incógnita que Zapatero no ha querido resolver en su discurso inicial -Diariocrítico ha podido saber que le ha prometido al líder de IU, Gaspar Llamazares, que abordaría este punto en las réplicas y dúplicas de por la tarde.

Zapatero sí ha adquirido un compromiso concreto en ese punto: "España asumirá las obligaciones que le correpsonda" internacionalmente, pero contando con las decisiones previas de las Naciones Unidas. En cualquier caso, el Gobierno Zapatero preferirá la "diplomacia preventiva frente a la guerra preventiva", el "europeísmo frente al atlantismo" y no se enviarán más tropas si antes no lo aprueba el Parlamento español.

La etérea economía

Si el candidato a presidente estuvo tibio en los puntos anteriores, su plan de Gobierno en materia económica no despejó tampoco ninguna duda. Cierto es que se comprometió a mantener la estabilidad presupuestaria y que dijo que incrementaría la presión fiscal -incluso prometió un proyecto fiscal "más justo y redistributivo" que será remitido antes de dos años-, pero no explicó de dónde va a sacar fondos para incrementar en un 25 por ciento la I+D+I, o para construir 180.000 viviendas sociales en régimen de acceso a la propiedad o en alquiler, ni para incrementar en 4.000 millones de euros en total las pensiones de aquí al final de la legislatura, ni, en fin, el subir hasta 600 euros mensuales el Salario Mínimo Interprofesional.

Es cierto que, en materia de Educación, por ejemplo, Zapatero pronunció las frases esperadas de que suspenderá la aplicación de la LOCE y que reformará diversas leyes, como la Universitaria, pero en el capítulo de infraestructuras volvió a mantenerse tibio respecto a afirmaciones contundentes realizadas en el periodo de campaña electoral. Por ejemplo, dse ha comprometido ahora a revisar el Plan Hidrológico Nacional; incluso, que paralizará determinadas obras del mismo actualmente en curso, pero no ha dicho que los retiraría pro completo tal y como esperan catalanes y aragoneses. Dijo sólo y de forma genérica que lo consensuará con las Comunidades Autónomas y que prevé obtener más rendimientos -optimizar, sería la palabra- de la cuenca del Segura.

Política social y no discriminatoria

Más avanzado se mostró en el capítulo de la no discriminación por razón de sexo, etnia o religión, pero en el mismo sentido del programa eectoral, y sin concretar algunos puntos que pueden resultar especialmente molestos para la oposición del PP. Una prioridad será la lucha contra la violencia doméstica, punto en el que reafirmó que su primer Consejo de Ministros examinará un anteproyecto de ley global contra esta lacra.

De cara al mundo gay, ha prometido modificar el Código Civil para que contemple su derecho al matrimonio y los otros derechos que lleva aparejados, como pensiones, pero no ha citado para nada la posibilidad de adopción de niños por parejas de homosexuales.

Y, en fin, en cuanto a la inmigración, Zapatero propondrá un pacto de Estado con el máximo de fuerzas políticas sobre control y gestión del flujo de inmigrantes y bolsas de inmigración. Será una tarea prioritaria del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales que encabezará Jesús Caldera. Para ello, Zapatero pretende máximo control de fronteras y "contratación en origen" como fórmula para acabar con el tráfico de mano de obra.

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