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Sr. Presidente, Señorías: Quiero
que mis primeras palabras en esta
sesión sean para referirme al ataque
terrorista que ha sufrido nuestro
país, un jueves como hoy, hace cinco
semanas.
El más bárbaro y sanguinario atentado
de nuestra historia y de los acaecidos
en Europa en los últimos tiempos.
No queremos ni podemos olvidarlo
nunca.
Desde aquí renuevo, en nombre del
Grupo Popular, nuestra solidaridad
con las víctimas y la voluntad de
honrar su memoria. Su dolor es el
nuestro y su causa es nuestra causa.
Su recuerdo imperecedero alienta
nuestro compromiso frente al terror
y sostiene nuestra actitud de firmeza,
que tiene como único norte la derrota
definitiva del terrorismo. No me
olvido tampoco del policía nacional
que falleció cumpliendo con su deber
frente a unos criminales suicidas.
Quiero también expresar nuestro
apoyo a las Fuerzas de Seguridad,
felicitar a los servicios públicos
por su extraordinaria eficacia y,
sobre todo, reconocer con gratitud
la generosa reacción ciudadana que
dio un ejemplo al mundo del que
todos los españoles nos podemos
sentir orgullosos.
Señorías, voy a hablar como representante
de los más de nueve millones setecientos
mil españoles que han confiado en
el Partido Popular.
Su confianza va a ser nuestro estímulo
constante en esta nueva etapa de
grandes desafíos y oportunidades
para nuestro país.
Sr. Rodríguez Zapatero, usted y
su partido han obtenido 164 diputados.
Son la minoría mayoritaria en esta
Cámara. Le compete a usted, por
tanto, la iniciativa de formar Gobierno.
También como consecuencia de las
elecciones, nuestro grupo asume
la obligación de ejercer la oposición
y lo haremos lealmente.
He escuchado con atención su discurso
de esta mañana. Ha pedido la confianza
de la Cámara para lo que usted ha
llamado su programa de gobierno.
Además, ha expresado buenos deseos
que cuando los concrete en iniciativas
y las presente en la Cámara, tendremos
ocasión de opinar sobre ellas.
Quiero comenzar diciéndole que,
en general, he apreciado una preocupante
falta de precisión en sus propósitos.
Especialmente no se ha definido
sobre ciertas cuestiones esenciales
para nuestro país. En general, no
da usted explicaciones ni sobre
lo que va a hacer, ni sobre cómo,
cuándo o con quién piensa hacerlo.
Me ha parecido que en su discurso
han destacado más los silencios
que las palabras. Convendría que
aclarara usted las cosas.
No le voy a pedir que nos repita
todo el discurso, pero sí que despeje
las dudas que nos ha dejado en las
cuestiones más importantes, aquéllas
a las que solemos llamar Cuestiones
de Estado y que son las que afectan
en mayor medida al futuro de los
españoles.
Nos importa mucho a todos saber,
con precisión, qué pretende hacer
el gobierno que usted forme con
el terrorismo, con la Constitución,
con los Estatutos de Autonomía,
con el bienestar de los españoles,
y con nuestra posición internacional.
Quiero detenerme en estas cuestiones,
hacerle a usted algunas consideraciones
y plantearle unas cuantas preguntas
que sirvan para definir su postura
con más claridad. No es mucho pedir
en un debate de investidura que
se nos explique qué piensa el candidato,
qué pretende hacer y cómo lo va
a conseguir.
Terrorismo
Sr. Rodríguez Zapatero, si esta
Cámara decide mañana que ocupe usted
la Presidencia del Gobierno, su
primera obligación será la lucha
contra el terrorismo, tanto el de
ETA como el terrorismo islamista.
No nos confundamos. Las libertades
que amenazaba y amenaza el terrorismo
de ETA son las mismas libertades
que el terrorismo islamista quiere
aniquilar.
En los últimos años ha habido grandes
avances en la lucha contra el terrorismo.
Tenemos que continuar en esta línea
con principios claros y convicciones
firmes.
Hace algo más de tres años suscribimos
el Acuerdo por las Libertades y
contra el Terrorismo. Es un acuerdo
que, para nosotros, está plenamente
vigente. Su espíritu, sus objetivos
e instrumentos no sólo no deben
ser modificados, sino que han de
ser reforzados. El Acuerdo está
abierto a otras fuerzas políticas,
pero si su propósito es desvirtuarlo,
sepa ya que para eso, no puede contar
con nosotros. Los principios que
fundamentan el Acuerdo por las Libertades
y contra el Terrorismo son los siguientes:
o El terrorismo usa la violencia
como alternativa a la política y
por eso, no se pueden aceptar causas
políticas detrás del terrorismo.
Son realidades excluyentes.
o Nunca se puede transmitir la sensación
de que se toman decisiones políticas
con el ánimo de evitar actos terroristas.
Sr. Rodríguez Zapatero eso jamás,
porque los terroristas tomarán nota.
o Al terrorismo no se le puede ceder
nada. Estábamos de acuerdo -y espero
que sigamos estándolo- en que es
un principio irrenunciable el que
con los terroristas no se negocia,
ante los terroristas no se cede
y, en ningún caso, se paga un precio
político al terror.
o Terrorista es el que dispara una
pistola o el que coloca una bomba.
Y es también terrorismo el apoyo
económico, logístico, la cobertura
política o religiosa. Y por eso
figuran en las listas europeas e
internacionales como organizaciones
terroristas, desde Al Qaida hasta
Batasuna.
Con arreglo a estos criterios, yo
mismo pacté con usted - seguro que
lo recuerda- en el verano del año
2002, la puesta en marcha de la
Ley de Partidos.
Una Ley cuyo propósito no sólo es
combatir el terrorismo y sus conexiones
políticas, sino evitar que los que
propagan la xenofobia, el fanatismo
y el enfrentamiento religioso, político
y cultural puedan aprovecharse de
nuestro sistema de libertades para
desestabilizarlo.
o Al terrorismo, a todo tipo de
terrorismo, se le combate con todas
las fuerzas y medios disponibles
sin más limitación que el estricto
respeto al Estado de Derecho y a
la legalidad. Por cierto, ¿la creación
de ese mando único que hoy ha anunciado
va a suponer la desaparición de
la Dirección General de la Guardia
Civil y de la Policía? ¿Cuál va
a ser entonces el papel que desempeñará
el Secretario de Estado de Seguridad?
o Para tener el apoyo de la Comunidad
Internacional y vencer al terrorismo,
hay que ser leales con quien pide
colaboración y padece como nosotros
el terrorismo que combatimos.
Pues bien, Sr. Rodríguez Zapatero,
en esta política contra el terrorismo
el apoyo del Partido Popular no
le va a faltar nunca. Sepa desde
ahora que contra el terrorismo el
Gobierno de la Nación siempre va
a poder contar con estos escaños.
No obstante, hay motivos para la
inquietud, porque en un asunto tan
sensible como éste todavía subsisten
incertidumbres.
Su Señoría precisa para gobernar
del apoyo de otros Grupos Parlamentarios.
Le repito que, en esta materia,
con el respeto a los principios
antes expuestos, tendrá nuestro
apoyo.
Pero debe saber que esta política
antiterrorista no la comparten algunos
grupos de la Cámara. No asumen la
Ley de Partidos, incluso hacen caso
omiso de las sentencias de los Tribunales
y no las cumplen.
Otros quieren pactar con ETA y lo
hacen. Y hay quienes, incluso, tratan
de explicar el terrorismo islamista
como una respuesta a la acción del
gobierno que legítimamente lo combate.
Y le diré más, hay personas en su
partido que tampoco asumen el acuerdo
sobre la política antiterrorista
que hemos compartido usted y yo,
y lo han dicho. Y según nos hemos
enterado por la prensa, tiene usted
intención de nombrar ministro del
Interior a una persona que ha sostenido
posturas contrarias a las suyas
en aspectos fundamentales de esta
política.
Estos hechos causan inquietud, porque
ponen de relieve serias contradicciones
que, si en cualquier terreno pueden
ser peligrosas, en este son gravísimas.
Pero le reitero nuestro más firme
apoyo al Gobierno en esta materia,
sin más condiciones que el respeto
a los principios a los que antes
he aludido. Puede tener una certeza,
Señoría: nunca, - insisto -, nunca,
le va a faltar el aliento y el respaldo
del Partido Popular en la lucha
contra las distintas expresiones
del terror. Nunca.
Constitución
Sr. Rodríguez Zapatero,
Aparte de lo que nos ha manifestado
esta mañana, ¿qué quiere hacer usted
con la Constitución?
El Partido Popular está comprometido
con nuestro modelo constitucional
e institucional.
Este marco nos ha permitido el periodo
de convivencia libre y democrático
más largo de nuestra historia. Nos
ha permitido construir el Estado
de las Autonomías, que es la mejor
expresión de la pluralidad y diversidad
de nuestra nación, y que ha llegado
a ser el más descentralizado de
Europa.
La Constitución nos ha dado los
instrumentos para ganar en prosperidad
y bienestar y fortalecer nuestro
lugar en Europa y en el mundo.
España está en las mejores condiciones
para seguir progresando, en empleo,
en bienestar, y en igualdad de oportunidades.
No debemos poner en riesgo lo esencial,
ni equivocar nuestras prioridades.
La estabilidad constitucional es
la base de nuestro éxito colectivo.
Usted ha manifestado que quiere
una reforma del texto constitucional.
Es su voluntad, la suya.
Sobre su voluntad, quiero decirle
lo siguiente:
Piense muy bien, antes de abrir
el debate, si va a ser usted capaz
de cerrarlo con éxito y si no, sinceramente
le recomiendo que no lo haga. No
cree expectativas que se vean frustradas
y generen inestabilidad.
Cualquier reforma constitucional
debe contar, como mínimo, con un
nivel de apoyo similar al de su
aprobación en 1978. No olvide que
la Constitución es la de todos los
españoles.
Nuestros votos, que representan
a cerca de diez millones de españoles,
son imprescindibles para lograr
el consenso necesario. Y los utilizaremos
con sentido de la responsabilidad.
Pero ya desde este momento quiero
afirmar cuatro ideas que son para
nosotros irrenunciables.
La primera es la unidad de España,
cuyo proyecto común hemos de seguir
fortaleciendo.
La segunda, la igualdad de los españoles
ante la ley y en su aplicación.
La tercera, la autonomía de las
nacionalidades y regiones y el mantenimiento
de un Estado viable con capacidad
de ejercer eficazmente las funciones
de un Estado moderno.
Por último, el fortalecimiento de
los vínculos de solidaridad entre
los españoles.
Cualquier propuesta de reforma que
quiebre o debilite estos principios
no contará con nosotros.
En todo caso, en su programa electoral
y en su intervención de esta mañana
usted se ha referido a ciertas reformas
concretas. Sobre alguna de ellas
le voy a hacer algunas observaciones.
En primer lugar, en relación con
la reforma del Senado tiene usted
que precisar mucho más su iniciativa.
Hay que concretar el qué, el cómo,
y los efectos previsibles del modelo
de Senado que quiere abordar. Y
me preocupa en especial, si con
esa reforma pretende usted alterar
o no los equilibrios territoriales
a los que tanto nos costó llegar
en 1978.
En su programa electoral recoge
también la reforma del Título VIII.
Estoy convencido de que lo que quieren
la gran mayoría de los españoles
es dar estabilidad a las competencias
del Estado, como ocurre en todos
los Estados descentralizados del
mundo. Así se evitará que las coyunturas
políticas y la necesidad de lograr
mayorías de gobierno cuestionen
de forma permanente nuestro sistema
institucional.
Estatutos
Señor Rodríguez Zapatero,
Me gustaría formularle algunas preguntas
relacionadas con los Estatutos de
Autonomía.
Antes permítame recordarle que hasta
hoy todos los Estatutos han sido
aprobados y modificados con, al
menos, la iniciativa y el acuerdo
de los dos grandes partidos nacionales.
¿Mantendrá usted esa posición? O
¿preferirá llegar a acuerdos sólo
con otros partidos?
Ustedes están alentando ahora las
reformas de algunos Estatutos de
Autonomía. Sabe la postura del Partido
Popular a favor de la estabilidad
institucional.
Pero ante la nueva situación producto
de su decisión, que no de la trayectoria
que desde 1977 ha tenido el Partido
Socialista, ¿todas las Comunidades
Autónomas tienen derecho al mismo
nivel competencial si lo deciden
sus Parlamentos? O dicho de otro
modo, ¿va a imponer usted la asimetría?
Sr. Rodríguez Zapatero, sí o no.
No es éste un tema menor, y su respuesta
es muy importante. Y hay mucha gente
que quiere oírla y desde luego,
todos los Parlamentos Autonómicos,
que quieren saber si son de igual
condición. Díganos claramente si
va a permitir privilegios de unas
Comunidades sobre otras.
Antes le he dicho que se piense
muy bien plantear reformas constitucionales.
Le hago sobre este asunto la misma
reflexión.
Y en la misma línea quisiera hacerle
otras dos preguntas más concretas.
Una sobre la reforma del Estatuto
de Cataluña y otra sobre el plan
Ibarretxe.
Usted dijo que apoyaría cualquier
reforma del Estatuto de Cataluña
que aprobase el Parlamento Catalán,
sin tocar una coma. Después, que
sólo lo haría si esa reforma respeta
la Constitución. Pero el Sr. Maragall
dijo que este límite no es infranqueable.
Y después han dicho otras cosas.
Han hablado mucho y han generado
mucha confusión.
Hoy ha dicho que la legitimidad
de las reformas estatutarias tienen
como condición el respeto a la Constitución.
Entiendo que ésa es su postura definitiva
y la de su partido. Pero aún así,
quedan algunas dudas que me gustaría
plantearle.
¿Renuncia usted a que esta Cámara
pueda, como dice el texto constitucional,
modificar el proyecto de reforma
de Estatuto que apruebe el Parlamento
Autonómico? Nosotros no, desde luego.
Y si por la vía del artículo 150.2
se pretende privar al Estado de
sus competencias exclusivas, como
exigen algunos de sus socios, ¿qué
hará usted?
Sobre el Plan Ibarretxe - al que,
como a tantas cosas incómodas para
usted, no se ha referido esta mañana-
me gustaría saber qué opina sobre
las afirmaciones de algunos dirigentes
de su Partido que han llegado a
plantear una reforma del Estatuto
de Guernica. ¿Cuál es su posición?,
¿está usted a favor o en contra
de la reforma del Estatuto? y si
lo está, ¿qué quiere usted reformar?.
Financiación
Sr. Rodríguez Zapatero, hay otro
asunto que también preocupa y mucho
a los españoles. El modelo de financiación
de las Autonomías. De este asunto
opina todo el mundo en su Partido
menos usted. Tampoco ha dicho nada
esta mañana.
Hace poco más de dos años se aprobó
un nuevo sistema votado por todas
las Comunidades Autónomas, con vocación
de permanencia y no sujeto, por
tanto, a límites temporales, tal
y como ocurría antes.
Sabe usted que eso no fue fácil
porque los intereses en juego son
muchos y casi siempre contrapuestos.
Pero se consiguió el acuerdo.
Ahora ustedes, o alguno de ustedes,
quieren cambiarlo por presiones
de algunos grupos minoritarios con
quienes mantienen acuerdos políticos.
¿Lo va a cambiar usted?
Yo le adelanto mi posición. El Partido
Popular se opondrá a cualquier modificación
que disminuya la solidaridad entre
españoles y que no cuente con el
mismo apoyo que tuvo el acuerdo
anterior.
Si lo va a modificar quiero que
me diga, ¿quién quiere que reciba
más?, ¿quién menos?, y, sobre todo,
¿por qué?
Y si esa modificación supone más
recursos queremos saber de dónde
saldrá. ¿Será el déficit público?,
¿habrá que subir los impuestos?,
o ¿disminuirá usted la financiación
de los servicios comunes del Estado?
Sr. Rodríguez Zapatero,
Quiero decirle que España necesita
que la cohesión territorial y la
solidaridad entre las regiones sigan
estando garantizadas por el Gobierno.
Y cuando hablamos de cohesión y
de solidaridad, también lo hacemos
de comunicaciones e infraestructuras
que den oportunidades de desarrollo
para todos; de una educación de
calidad y en libertad para toda
España, de pensiones iguales y garantizadas
para el futuro; de justicia y sanidad
que no sean distintas cuando se
pase de una Comunidad a otra y también,
por ejemplo, del reparto del agua.
La primera prueba que los españoles
van a tener sobre su concepción
de la solidaridad y de lo que entiende
por cohesión territorial es el agua.
Por eso, el Partido Popular se comprometió
a resolver esta cuestión pendiente
desde hace décadas.
Le he oído decir hasta la saciedad
que iba a paralizar el trasvase
del Ebro. ¿Por qué hoy no lo ha
dicho?
¿Lo va a paralizar o no ? Dígalo
con meridiana claridad.
Le recuerdo, Sr. Rodríguez Zapatero,
que su partido presentó en 1993
una propuesta de Plan Hidrológico
que incluía 13 trasvases, entre
ellos el del Ebro. Y que el PHN
hoy en marcha es fruto de un proceso
participativo en que se obtuvo la
aprobación de más del 80% de los
miembros del Consejo Nacional del
Agua, entre ellos los de CC.AA gobernadas
por su partido, como Castilla la
Mancha y Extremadura.
Dice usted ahora que revisara el
PHN vigente y que esta revisión
implicara la paralización de determinadas
infraestructuras y su sustitución
por proyectos que nadie sabe cuáles
son porque usted una vez más no
nos ha precisado que quiere hacer.
El Levante español necesita agua
ahora. Usted ofrece proyectos virtuales
para no se sabe cuándo.
Podría plantearle otras cuestiones
relacionas con la idea de la España
constitucional. No voy a hacerlo
ahora. Pero mi grupo quiere que
en este debate de su investidura
nos explique usted con claridad
qué piensa sobre la voluntad de
destacados dirigentes de su partido
que reclaman selecciones deportivas
internacionales para su Comunidad
Autónoma.
Parece una broma, pero no lo es.
Por eso, le agradeceríamos que nos
respondiera con claridad a esta
pregunta. Creo representar a una
mayoría de españoles, no sólo votantes
de mi Partido, al formulársela.
Más en concreto, nos gustaría que
explicase en esta Cámara que va
a hacer su Gobierno ante el golpe
de mano consumado por la Federación
Catalana de Hockey sobre Patines.
Y también que nos diga qué le parece
la afirmación del Sr. Maragall cuyo
Gobierno promueve esa participación,
en el sentido de que, como no le
parece normal que Cataluña y España
se enfrenten, habrá que buscarle
otro nombre a la selección española.
¿Está usted a favor o no de esa
afirmación? Y si lo está, ¿cuál
es ese nombre?
Bienestar
Sr. Presidente, voy a referirme
ahora al bienestar de los españoles.
Esta es una cuestión esencial de
este debate. Es lo que nos interesa
a todos los españoles.
Quisiera comenzar diciendo lo siguiente:
A diferencia de lo que ocurrió en
el año 1996, ustedes van a recibir
una muy buena herencia económica.
Ustedes van a recibir:
o Una España sin déficit ( frente
al 6,6% del año 1995)
o Con una deuda pública 17 puntos
inferior a la de 1996, con un coste
y una valoración similar a la de
los países más solventes del mundo.
o Con unos tipos de interés hipotecario
por debajo del 3%, frente al 11%
de 1995.
o Con una Seguridad Social con superávit
y un fondo de reserva 15.000 millones
de euros, o lo que es lo mismo 2,5
billones de pesetas, frente al déficit
de medio billón de 1995.
o Con 4 millones y medio más de
puestos de trabajo que en el año
1995, esto es, 17 millones de personas
trabajando.
o Con un nivel de renta que se sitúa
en el 87% de la renta de los países
más desarrollados de la Unión Europea,
nueve puntos más que en 1995.
o Y esta realidad se ha conseguido
con sucesivas bajadas de impuestos
para todos los españoles.
Y también con mejoras sustanciales
en los pilares del Estado del Bienestar.
Así, con muchos más pensionistas
(11,6% más que en 1996), todas las
pensiones han subido en términos
reales (la pensión media un 43,8%),
haciéndolo de forma especialmente
significativa las más bajas (viudedad
de menores de 60 con cargas familiares,
79,4 %).
Durante estos años se ha incrementado
el gasto en educación por alumno,
más de 35%; y el gasto sanitario
por español, en un 80%.
Y también, con un aumento espectacular
de las inversiones en infraestructuras.
Hoy están en servicio casi 9.000
km. de autovías y autopistas en
la Red del Estado, 2.668 Km. más
que en el año 1996 y están en obras
2.168 Km. de autovías frente a los
126,1 del año 1996. Y además hoy
están en servicio 1.329 km. de ferrocarriles
de alta velocidad frente a los 476
del año 1996 y se encuentran en
obras 1267 Km frente a 12,6 km.
en el año 1995.
Sobre este asunto, lo único que
le pido es que cumpla los compromisos
asumidos por el Gobierno, que son
muchos y que están presupuestados.
Y, entre ellos, el Plan Galicia.
Le pido que lo cumpla.
Esto es lo que recibe. La despensa
llena.
Sras. y Sres. Diputados.
Y las cifras más recientes confirman
que actualmente la economía española
está creciendo cerca del tres por
ciento, con una intensa generación
de empleo y con una inflación muy
próxima a la media comunitaria.
En estas condiciones y en este momento
España tiene una gran oportunidad
que es alcanzar el pleno empleo
y la convergencia definitiva con
las naciones más prósperas de Europa.
En este sentido, permítame que le
recuerde que hace unas pocas semanas
la Comisión Europea y el Consejo
de la Unión señalaban que era realista
que España creciera a una media
del 3% los próximos 4 años creando
dos millones de puestos de trabajo,
lo que supondría llevar el paro
a una tasa del 8% y con estabilidad
de precios.
Ese necesariamente será su contraste
y su referente en el futuro y por
el cual mi partido y la sociedad
española valorarán su gestión. Sr.
Rodríguez Zapatero, no olvide usted
esto.
En adelante, le compete a usted
que España siga progresando en empleo,
en bienestar y en convergencia con
Europa.
Sus propuestas económicas siguen
presentando, y más después de su
intervención de esta mañana, muchas
incertidumbres. Son muchas las contradicciones
en que usted y sus sucesivos equipos
han incurrido a lo largo de los
últimos meses. Ha sido muy llamativo
su silencio hoy. Otra originalidad
más a nivel europeo. Porque no conozco
ni un solo dirigente que haya hablado
tan poco de economía cuando ha pedido
la confianza al Parlamento. Ni dos
minutos. Señor Rodríguez Zapatero,
si hay algo de lo que está necesitada
la economía española en estos momentos
es de mensajes claros, coherentes
y que creen confianza.
No se confunda. La inestabilidad
institucional que se deriva de sus
planteamientos y de las pretensiones
de sus potenciales socios ya es,
en sí misma, una muy mala noticia
para nuestra economía. Además la
falta de coherencia de sus propuestas
económicas, expresadas en su programa
electoral, tampoco ayudan a mantener
la confianza imprescindible.
Me gustaría que usted nos explicase
hoy algunas cosas que, en mi opinión,
son indispensables para seguir creciendo
y creando empleo.
Usted ha dicho sólo dos cosas esta
mañana. La primera es que va a mantener
el equilibrio presupuestario. La
segunda es que no incrementará la
presión fiscal global. Ha anunciado
además un conjunto de medidas que
supondrán un incremento del gasto
público. ¿ Cómo va a financiar este
incremento? ¿Cree usted que con
ese recorte en los gastos corrientes
del que han hablado estos días puede
financiar las promesas que ha anunciado
en múltiples ámbitos del gasto público?
¿Y cómo se concilia con las rebajas
de impuestos que recoge en su programa
electoral? Precisamente sobre este
punto quiero hacerle a usted unas
preguntas:
En su programa electoral, Sr. Rodríguez
Zapatero, propone una rebaja del
tipo del Impuesto de Sociedades
por debajo del 30%. ¿Mantiene ese
compromiso? ¿Eliminará las actuales
deducciones? Le recuerdo que estamos
hablando, entre otras, de inversiones
en investigación y desarrollo.
Y sobre el impuesto sobre la renta,
¿mantiene usted la propuesta de
su programa electoral de rebajar
el tipo máximo al nivel del tipo
de su nuevo Impuesto de Sociedades,
esto es, por debajo del 30%? ¿Se
lo ha contado usted a los que hoy
le van a apoyar en su investidura?
¿Va a usted a continuar una política
de reformas estructurales para mantener
el ritmo de crecimiento de la economía
y del empleo?
Sr. Rodríguez Zapatero,
Usted ha prometido algunas cosas
esta mañana. Pero no se olvide que
si no aplica una política económica
que nos permita crecer, crear empleo
y riqueza, no podrá llevarlas a
cabo.
Educación
Señoría,
En los grandes temas que afectan
al conjunto de los españoles, uno
de los pocos compromisos claros
que ha asumido en esta Cámara es
suspender la Ley Orgánica de Calidad
de la Educación. Es decir, dar cobertura
legal a un claro desacato del gobierno
de algunas Comunidades Autónomas.
Si había desconcierto en economía,
también en educación.
Internacional
Señoría,
Usted ha ofrecido consenso en política
internacional y mi grupo está dispuesto
a hablar.
Y para que le quede claro en dónde
encontrará nuestra leal colaboración,
le voy a decir la posición de mi
Grupo.
En primer lugar y en el ámbito de
la Unión Europea, la defensa del
peso de España en la toma de decisiones
en un nivel equivalente al que ha
dejado el Partido Popular con el
Tratado de Niza.
Y le voy a decir una cosa. Que el
Partido Socialista haya dicho antes
de tomar posesión como gobierno,
que el peso que hoy tiene España
gracias al Tratado de Niza no es
indispensable, supuso una grave
irresponsabilidad y arrojó serios
interrogantes sobre el afán con
que su Gobierno defenderá nuestros
intereses en la Conferencia Intergubernamental
de la que saldrá la Constitución
Europea.
Además, déjeme decirle respecto
de su frase de esta mañana "lo que
es bueno para Europa es bueno para
España", que confío en que no signifique
un cheque en blanco, una actitud
de adhesión ciega a los que otros
califiquen de "bueno para Europa".
España y su gobierno tienen que
poder identificar perfectamente
sus intereses en Europa. No olvide
que hace muy pocos años el Tratado
de Niza era, para todos los firmantes,
"bueno para Europa" y ahora, sin
explicación adecuada, ha dejado
de serlo.
En segundo lugar, la firmeza y liderazgo
en la lucha contra el terrorismo.
La Unión dispone hoy de un conjunto
de instrumentos a los que hay que
dar un nuevo impulso político y
usted no puede conformarse con lo
conseguido. España debe seguir siendo
un referente en la lucha por las
libertades y contra el terrorismo
en la Unión.
También es necesario seguir la política
de reformas que exige la Agenda
de Lisboa para hacer de la Unión
el espacio económico más competitivo
del mundo. España debe seguir a
la cabeza de Europa en la creación
de empleo.
Además, es imprescindible la defensa
de la disciplina presupuestaria
a través del Pacto de Estabilidad
y Crecimiento.
En quinto lugar hemos de perseverar
en la lucha contra la inmigración
ilegal. Combatir la inmigración
ilegal y favorecer la integración
plena de los inmigrantes legales
en nuestro marco de convivencia
y en los valores constitucionales
sobre los que se sustenta, deben
seguir siendo los ejes básicos de
la política española, que es coincidente
con la política de la Unión Europea.
España, y muy especialmente en estas
circunstancias, necesita compartir
un problema que nos afecta directamente
y que al mismo tiempo nos trasciende.
En sexto lugar, tenemos que defender
la cohesión económica y social en
el ámbito europeo. El Gobierno del
PP supo negociar unas perspectivas
financieras óptimas para los intereses
de España hasta el 2007. A usted
le va a tocar defender que España
siga recibiendo los fondos estructurales
y de cohesión que necesita. España
tiene derecho a esos fondos y usted
debe garantizar a los españoles
que los percibirán. No es mal punto
de partida la Comunicación presentada
recientemente por la Comisión.
Quiero hacer mención de otras áreas
fundamentales de nuestra política
exterior. En primer lugar, resaltar
la importancia que para España y
para Europa tiene la relación con
Estados Unidos, fundamental para
la paz y el bienestar de los europeos.
Preservar este vínculo debe de ser
un elemento de nuestra acción exterior
tanto en el plano bilateral como
en el europeo.
También debe seguir ocupando un
lugar preferente en nuestra política
exterior las relaciones con Iberoamérica.
Quiero recordarle en relación con
sus sorprendentes palabras de esta
mañana que en estos años España
se ha convertido en el primer inversor
europeo en este continente, hemos
fortalecido la Comunidad Iberoamericana
de Naciones y hemos conseguido que
se intensifiquen los lazos entre
la Unión Europea y América Latina,
mediante, por ejemplo, los acuerdos
con Méjico y con Chile. Subrayo,
ahora, la necesidad de concluir
prontamente el acuerdo de la Unión
Europea y Mercosur y avanzar sustancialmente
con Centroamérica y la Comunidad
Andina.
Celebro que vaya a seguir dando
atención prioritaria a los países
de la cuenca mediterránea. Ha sido
éste un elemento básico de nuestra
política exterior tanto en el plano
bilateral como en el europeo.
Señorías,
El señor Rodríguez Zapatero hizo
entender a los españoles que retiraría
nuestras tropas de Irak el 30 de
junio. También hemos escuchado de
usted y de otros responsables del
Partido Socialista otras cosas que
han generado confusión. Por ejemplo,
la necesidad de que Naciones Unidas
"se hiciera cargo de la situación"
como requisito para evitar la retirada.
Hoy ha persistido en su ambigüedad
y sigue utilizando formulas imprecisas
sobre la permanencia o la retirada
de las tropas. Es evidente que elude
una postura clara. ¿Puede usted
explicar de una vez por todas qué
quiere? Usted sabe que los españoles
están esperando una respuesta.
¿Qué quiere de Naciones Unidas?
Porque le recuerdo que la presencia
de tropas en Irak la respaldan las
resoluciones 1483 y 1511 del Consejo
de Seguridad de Naciones Unidas.
¿Qué quiere usted? ¿El control político
por encima del gobierno provisional
cuya formación está prevista para
el 30 de junio? ¿Quiere además para
Naciones Unidas el mando de las
tropas de la coalición?
Sr. Rodríguez Zapatero, ¿se da cuenta
de que si Naciones Unidas no está
más presente en Irak es esencialmente
por falta de seguridad?
En fin, no sólo los españoles esperan
una respuesta de su señoría clara
y responsable sobre Irak, sino también
la Comunidad Internacional.
GOBIERNO DÉBIL
Le he expuesto a usted las principales
dudas que ha ofrecido su discurso
de esta mañana y las lagunas que
exigen una respuesta clara por su
parte.
Ahora me voy a referir a cosas de
la que usted no habla pero que determinan
totalmente el carácter de su gobierno
e incluso su capacidad para gobernar
eficazmente.
Usted no ha podido, no ha querido
o no ha estimado conveniente formar
una mayoría estable que respaldara
su acción de gobierno en esta legislatura.
Esa es la opción que usted ha elegido
o la que no le ha quedado más remedio
que escoger.
Es una opción distinta a la que
nosotros escogimos en el año 1996.
El Sr. Aznar acudió a esta Cámara
tras haberse asegurado el apoyo
a un programa de gobierno para toda
la legislatura. Tenía entonces menos
escaños que usted hoy: 156, pero
se preocupó por alcanzar unos acuerdos,
que fueron escritos y públicos.
Usted, por el contrario, no nos
ha traído más que sus escaños y
no nos ha explicado cómo piensa
gobernar.
Se ofrece usted para formar un Gobierno
en solitario, en minoría, que dependerá
de otros para llevar adelante sus
medidas.
Es decir, nos propone usted un gobierno
débil e inestable. Débil porque
no puede tomar decisiones por sí
mismo. Inestable porque su futuro
depende de voluntades ajenas. Nadie
puede tomar en serio que pretenda
usted gobernar cuatro años en estas
condiciones. Debe de contar usted
con algo más.
Dice usted que hará del diálogo
la fuerza de su proyecto. Dice bien,
porque no tiene otra. Sin duda,
en estas condiciones tendrá que
dialogar usted mucho. No por virtud,
sino por necesidad.
Pero el diálogo, Sr. Rodríguez Zapatero,
no es una panacea, ni asegura una
mayoría, ni garantiza la estabilidad
del gobierno. No se olvide usted
de esto.
El diálogo en política es algo más
que una simple cortesía. Es el instrumento
del que nos valemos para alcanzar
acuerdos, es la antesala de un compromiso.
¿Qué clase de compromisos son los
que usted se propone alcanzar con
quienes le apoyen? Eso es lo que
importa.
Nos parece bien su urbanidad y sus
buenos propósitos, pero nos importan
más sus compromisos si es que existen.
Y si no existen, nos interesa saber
cuáles son sus propósitos al respecto.
Entendemos que algunos debe tener,
porque una de dos, o usted no piensa
mover un dedo en el gobierno o cuenta
con que alcanzará acuerdos ¿Con
quién? ¿Quiénes son sus socios actuales
o potenciales?
Tampoco sabemos qué precio va a
pagar usted (o va a imponer a los
españoles) para que no le falten
apoyos. No nos ha expuesto qué concesiones
hará para que otros amparen las
medidas de su gobierno. ¿O piensa
usted que le darán los votos porque
sí? Nosotros creemos que para aplicar
su programa usted hará concesiones,
no sabemos cuáles -aunque sí conocemos
las exigencias de algunos de sus
socios eventuales- y es obvio que
sin concesiones no podrá gobernar.
Estos son los inconvenientes de
no hacer un pacto público, transparente,
que garantice la estabilidad del
gobierno y nos permita conocer a
todos cuáles son sus propósitos
reales.
En suma, señor Rodríguez Zapatero:
o No sabemos con qué apoyos piensa
gobernar
o No sabemos dónde los buscará,
ni si podrá encontrarlos.
o No sabemos qué va a ceder en contrapartida.
o No sabemos qué cambios sufrirán
sus planes para que los apoyos existan.
FALTA DE RUMBO
Le aseguro que, en este panorama
de incertidumbre que usted nos presenta,
estaríamos más tranquilos si, al
menos, pudiéramos percibir una dirección
clara y una voluntad firme. Pero
no es así. Hasta este momento hemos
advertido en usted una voluntad
más preocupada por no tropezar con
los problemas que por resolverlos.
Permítame, Sr. Rodríguez Zapatero,
un breve recordatorio de lo que
ha hecho usted en los últimos tiempos.
Todos los españoles le han visto
sortear las contradicciones de su
partido con un exquisito cuidado
para no tocarlas. Unas contradicciones
que usted ni consiente ni combate,
ni apoya ni rechaza, ni está a favor
ni está en contra. Unas contradicciones
que a usted no le perjudican porque,
como no lleva un rumbo conocido,
no se lo tuercen.
Hemos visto también cómo, para evitar
conflictos, ha prodigado usted un
discurso diferente en cada rincón
de España, de modo que todos puedan
escuchar la música que más les guste.
Comprendo que con estos antecedentes
y en las actuales circunstancias,
oculte sus proyectos en la ambigüedad.
Sabe que la necesita. No le conviene
mostrarse demasiado explícito porque,
dada la variedad de apoyos que usted
precisará, es comprensible que no
desee enajenarse ninguno. Bien cierto
es que para no enemistarse con nadie
lo mejor es estar callado.
Pero esto es lo contrario, exactamente
lo contrario, de lo que se espera
del próximo gobierno.
Lo que necesita España, en nuestra
opinión y creo que en la de muchos,
la suya también, eso espero, es
un gobierno que marque un rumbo
claro.
Es decir:
o que establezca una política antiterrorista
firme y sin reservas, para lograr
la derrota total del terrorismo;
o que muestre una idea clara sobre
la España constitucional;
o que erradique definitivamente
cualquier confusión sobre nuestro
modelo territorial;
o que asegure la protección del
Estado de Derecho frente a quienes,
al abrigo de la permisividad, cultivan
la política de la desobediencia
civil y los hechos consumados;
o que se comprometa sin ambigüedades
con un proyecto económico sólido,
sin oscilaciones;
o y que sostenga la posición española
en el mundo, sin complejos.
Con todos los respetos, nada de
esto parece entrar en los planes
de su señoría. Al contrario: elude
usted la claridad y, con ello, alimenta
la confusión. De la confusión nace
la incertidumbre y de ésta, la desconfianza.
Termino, señorías.
España necesita un Gobierno sólido,
capaz de sostener con firmeza sus
convicciones en aquellos campos
que más afectan al futuro de los
españoles. El señor Rodríguez Zapatero
nos ofrece un gobierno débil e inestable.
Nos presenta un programa que no
sabe si podrá cumplir y muestra
un empeño por equilibrar contracciones,
sin resolverlas, que denuncia una
carencia de ideas y de firmeza.
No es este el gobierno que, en opinión
de mi grupo, necesita España. No
estamos, pues, en condiciones de
dar nuestra confianza al candidato.
Ejerceremos una oposición exigente
y constructiva. Tan constructiva
que, para todo lo que signifique
asegurar la estabilidad del país
y mejorar el bienestar de los ciudadanos,
no necesitará el futuro gobierno
hipotecar a los españoles con apoyos
que puedan resultar contrarios al
bien general.
Señor Rodríguez Zapatero,
Dispone de nuestro apoyo sin contrapartidas
para sostener la lucha contra el
terrorismo, la defensa de la estabilidad
constitucional, los avances de nuestra
economía y nuestro prestigio internacional.
No tiene usted nuestra confianza
para formar gobierno, pero en cambio
cuenta, como cuentan todos los españoles,
con nuestro sentido de la responsabilidad.
Muchas gracias, señor Presidente.
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