Siguen las filtraciones del 11-M


Varios medios de comunicación siguen desvelando datos sobre los atentados del 11 de marzo en Madrid y sobre sus autores. Este lunes, El País publica que la policía ha identificado en España durante sus investigaciones durante el 11-M a "más de 300 radicales islamistas potencialmente peligrosos". El Mundo destaca que El Tunecino fue perseguido por la policía hasta pocos días antes de los atentados. Este diario añade datos sobre la casa del Morata de Tajuña. Por su parte, ABC señala que un enlace de Al Qaeda estuvo en Madrid a finales de 2003, donde se puso en contacto con uno de los integrantes de la célula madrileña que llevó a cabo la masacre.

Diariocrítico (Madrid)

La investigación policial sobre los atentados del 11-M ha arrojado nuevos datos sobre su preparación, según refleja ABC en su edición de hoy. El diario señala que un enlace de Al Qaeda, a las órdenes de Abu Musab Al Suri - considerado "cerebro" de los atentados - estuvo en Madrid a finales de 2003, donde se puso en contacto con uno de los integrantes de la célula madrileña que llevó a cabo la masacre para transmitir las instrucciones del jefe de Al Qaeda y ordenar la matanza. Se desconoce con quién se entrevistó, aunque el periódico apunta a Said Berraj, actualmente en paradero desconocido, como el posible contacto.

Tras el encuentro, el emisario del jefe de Al Qaeda viajó a Londres, ciudad que abandonó semanas después. Los servicios de inteligencia del Reino Unido colaboran con los investigadores españoles sobre este extremo, señala el rotativo.

El fichaje de El tunecino


Serhane Ben Abdelmajid Fakhet, El Tunecino, estuvo bajo seguimiento policial hasta pocos días antes del 11-M, según destaca El Mundo. El diario indica que la Brigada Policial de Información de Madrid tuvo controlado a El Tunecino "mañana y tarde" hasta el mes de febrero, realizándose las tres últimas "notas informativas de vigilancia" sobre sus movimientos los días 5 y 6 de febrero. La pista policial se perdió, oficialmente, una semana antes de que el asturiano Suárez Trashorras vendiera los 100 kilos de Goma 2 utilizados en los atentados a Jamal Zougam y Jamal Ahmidan, el Chino.

Las investigaciones policiales sobre Serhane y otros radicales islámicos residentes en Madrid comenzaron en enero de 2003 y se intensificaron a partir de julio de ese año, dos meses después del atentado contra la Casa de España de Casablanca. Los informes policiales indican que fue controlado telefónicamente con autorización de la Audiencia Nacional.

Por otra parte, este diario señala que la casa de Morata de Tajuña donde la célula madrileña de Al Qaeda preparó las bombas de los atentados del 11 de marzo es propiedad del sirio Mohamed Neddl, encarcelado por el juez Garzón en noviembre de 2001 por su relación con el 11-S y pertenencia a Al Qaeda. Tras su detención, la casa fue alquilada a Mustapha el Mauymouny, a su vez detenido por su implicación en el atentado de Casablanca, y posteriormente a Jamal Ahmidan, el Chino.

El rotativo subraya que la Guardia Civil ignoró la denuncia de movimientos sospechosos realizada por unos vecinos el 6 de marzo y que entre el 11 y el 22 de marzo miembros del cuerpo armado acudieron a la casa tras recibir varias denuncias vecinales por alboroto en la vivienda.

Islamistas peligrosos


La Policía ha detectado la presencia de más de 300 radicales islamistas "potencialmente peligrosos" en España, según destaca El País. Las investigaciones sobre el 11-M han llevado a descubrir posibles terroristas en situación de "durmientes", esperando instrucciones, aunque - indica el diario - no se puede actuar contra ellos porque no han cometido delito alguno.

El rotativo señala que los expertos en terrorismo islamista reclaman al Ministerio del Interior medidas para controlar este fenómeno e incluso reformas legales para frenar a los más fanáticos. Los investigadores piden que se expulse a quienes amenacen la "seguridad nacional". Por otra parte, desde el 11-S en España han sido detenidas 112 personas por su presunta vinculación a Al Qaeda, aunque sólo 40 han acabado en prisión, subraya el diario.

Este periódico destaca asimismo que las minorías religiosas aceptan el registro de lugares de culto, sacerdotes e imames. Musulmanes, evangélicos y judíos piden "el mismo trato" para todas las confesiones.

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